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Las mujeres guerreras de Dahomey

La artillería y las ametralladoras francesas escupieron su mortal e inmisericorde fuego ante el ejército dahomeyano en Adegon, sin embargo, el contingente africano no dejó de avanzar. Los hombres del coronel Alfred Amédé Dodds, pese a llevar unos meses de campaña, no podían evitar sorprenderse por la fiereza de una tropa especial del ejército dahomeyano, que se abalanza con disciplina y valor, un grupo de guerreras ¡Sí, mujeres! Con fusiles austriacos o estadounidenses en mano y una espada especial que blanden con temeridad. Pese a recibir la brutal descarga de balas y proyectiles, las asombrosas combatientes cruzan varias líneas para pelear cuerpo a cuerpo contra el ejército francés. Caen una tras otra, pero sus gritos aterran a los curtidos y experimentados soldados europeos y miembros de la Legión Extranjera. La tecnología y la estrategia francesa fueron determinantes en la batalla de Adegon, prácticamente fue el fin de un cuerpo de élite militar del reino africano de Dahomey, los campos se bañaron de la sangre de aquellas mujeres –jóvenes y vírgenes- que lucharon contra el invasor. Prácticamente la historia de un reino con su formidable fuerza de combate, feneció ahí.

Dahomey era un reino africano, fundado en el siglo XVII en el centro sur de la actual República de Benín, en el África Occidental. Además de dedicarse a las actividades agrícolas, sus soberanos se involucraron en el insano mercado de esclavos, capturando enemigos de reinos vecinos y vendiéndolos en las costas a los tratantes negreros venidos de Europa, para explotarlos en Brasil, el Caribe o Angloamérica ¡Africanos cazando africanos! Dahomey, no renunció al comercio de esclavos aunque para el siglo XIX estaba ya prohibido y atacado por Gran Bretaña.

Este reino africano, por un tiempo fue tributario del reino yoruba de Oyo (localizado en Nigeria), sobre todo durante el siglo XVIII. Hasta que durante el reinado de Gezo (1818-1858) el país alcanzó la independencia plena. Y fue, durante el gobierno de este último cuando la participación de mujeres en el ejército dahomeyano alcanzó mayor protagonismo. Pero, eso no quiere decir que durante el reinado de este monarca comenzara esto. Se conocen antecedentes importantes a considerar como origen de este grupo guerreras:

1.- En las sociedades africanas, anteriores al periodo colonial, era común ver a mujeres involucradas en la política y el gobierno de sus reinos, sobre todo si eran nobles. Además otros pueblos africanos del Sudán occidental y el sur del Níger acostumbraron involucrar mujeres en acciones de “guardaespaldas” de su señor. El que Muamar el Gadafi en el siglo XXI tuviese una guardia de mujeres para su protección no era nada nuevo en el mundo africano.

2.- Durante el reinado de Xwegbaja en Dahomey (1645-1685), existió un grupo de mujeres cazadoras de elefantes que le impresionó por su eficacia y valor, a las cuales incorporó como sus guardaespaldas (Caranci, 2017:33).

3.- Durante la guerra contra los Ouéménou en 1708, un grupo de guerreras junto al resto de las tropas dahomeyanas, obtuvieron la victoria, liderados por la hermana del rey Akaba: Ahangbé (Anzo, 2018:4).

Por tanto, cuando Gezo (1818-1858) se convirtió en el soberano absoluto de Dahomey, ya no contaba con el yugo de Oyo, pero estaba rodeado de peligrosos rivales como el reino de Abeokuta el de Ketu, sin olvidar el de Adjacé Ipo (el Porto Novo que los europeos ocuparon como estado satélite para el comercio de esclavos y luego para los proyectos de conquista). Por lo tanto, consideró reforzar su ejército no solo con fusiles o cañones, sino con las “Mino” (que en lengua fon quiere decir “Nuestras Madres”) o las “agoodjie” (durante la guerra contra los Ouéménou estas mujeres gritaban “agoodjie”, que quiere decir “cuidado conmigo”).

Estas mujeres solían ser reclutadas por diversas formas: Por su belleza notable, porque eran demasiado “vigorosas e incontrolables”, o eran esclavas capturadas de otras tribus; pero todas debían ser vírgenes. Éstas contraían nupcias, a veces simbólicas con el “Gran Leopardo” el rey de Dahomey. Durante el reinado de Gezo, se ordenó una leva en sus dominios y mucha gente presentó a sus hijas como tributo, las cuales seleccionaron las más “carnosas” para la cama real y para ser parte de la guardia real (Van Creveld, 2000:117). Eran entrenadas en la férrea vida del ejército, aprendían tácticas de sobrevivencia, combate cuerpo a cuerpo, el empleo de armas como fusiles, mazas, lanzas cortas y la temible espada dahomeyana (con una punta más gruesa y muy afilada, que parecía a una hacha), y su obediencia era absoluta. Estas mujeres del rey, debían cuidar a su señor día y noche; en recompensa de esta labor, vivían en palacio, tenían privilegios y contaron con muchos servidores para cumplir sus necesidades. Eran consideradas mejores que cualquier hombre, es más ellas decían que no eran mujeres, sino hombres.

Las hábiles guerreras combatieron en varios conflictos armados. Pese al fracaso de la campaña contra Abeokuta (1851, 1863-1864), su valor fue impresionante, dejando sorprendidos a los egbas y al observador europeo E. Chaudoin (Van Creveld, 2000: 120). También se destacaron en la guerra de conquista contra el reino yoruba de Ketu (1883 y 1886).

Al final, Dahomey no pudo escapar a los anhelos expansionistas franceses que ya tenían acuerdos y protectorados. Para empezar, la presencia europea en esta parte de África se acrecentó en el puerto de Cotonou desde 1859 con la anuencia de Gezo. Su nieto, el rey Behanzin (1889-1894), deseoso de recuperar Cotonou, y de reducir la influencia francesa en la región, ordenó el ataque a aldeas del Valle de Ouémé, para anexarlas, estos poblados pertenecían al rey de Adjacé Ipo, quien estaba bajo protectorado francés; esto motivó al gobierno de París declarar la guerra a Dahomey. Así se desató la primera guerra franco-dahomeyana (1890), las mujeres guerreras brillaron en la Batalla de Atchoukpa, quienes se abalanzaron arriesgadamente contra la infantería europea; los soldados franceses dudaban en disparar al ver féminas en el ofensiva ¡Quedaron atónitos ante su valeroso ataque! (Caranci, 2017: 35). Al final, las ráfagas de balas europeas provocaron daños severos al ejército dahomeyano que buscaba el combate cuerpo a cuerpo. Tras este desastre, Behanzin ordenó el cese al fuego y cedió permanentemente Cotonou a los europeos, recibiendo una fuerte cantidad de dinero como compensación.

En la segunda guerra franco-dahomeyana (1892-1893), la tecnología, las armas y el entrenamiento militar de las tropas francesas dirigidas por Alfred Amédé Dodds fueron determinantes para propinar una derrota decisiva al país africano. Nuevamente las Mino destacaron por su audacia y valor. Tras un nuevo intento de conquista dahomeyana en el valle de Ouémé en 1892, y de un ataque fon a una cañonera francesa, la guerra volvió para acabar con la independencia de este país africano. Las derrotas en Dogba y Poguessa, diezmaron el ejército africano que siempre buscó la lucha cuerpo a cuerpo ante los franceses y sus aliados de Porto Novo. Pero el punto crucial que terminó toda esperanza de triunfo para Behanzin fue en Adegon (6 de octubre de 1892), que prácticamente finiquitó el cuerpo militar de las mujeres guerreras, al concluir la batalla, 417 mujeres perdieron la vida. Las últimas batallas en Akpa, Cotopa, Caná y Diokoué nuevamente fueron triunfos franceses. Siendo en Diokoué donde las valerosas guerreras vieron acción bélica por última vez. Al final Dahomey quedó conquistado, el rey Behazin exiliado primero a Martinica y luego a Argelia, y el ejército de mujeres disuelto.

Después de 1894, las Mino trataron, en la medida de lo posible a dedicarse a otras actividades como el comercio, la agricultura y al hogar, pero añorando aquellos días de gloria por servir al Gran Leopardo. En Francia y en Alemania fueron exhibidas morbosamente en espectáculos semejantes a circos. Mike Dash (2011) mencionó que la última combatiente de la segunda guerra franco-dahomeyana murió en 1979, era una mujer muy anciana llamada Niwa, y terminó sus días en el pueblo de Kinta. Con ella acabó la gran tradición de las mujeres guerreras de Dahomey.

El mundo miró con gran asombro el valor de estas féminas en combate, que no tardó en compararlas a las míticas amazonas griegas, sin embargo el investigador Jean Yves Anezo cuestiona el empleo de ese nombre, que no da una dimensión exacta a este grupo de combatientes africanas, y quizá tenga razón, aunque la tentación sea muy grande de la cual no pudieron escapar Hélène d’Almeida-Topor o Carlo Caranci (investigadores reputados de las guerreras dahomeyanas).

Este texto no es una apología de la guerra, ni un estudio de género, mucho menos una feroz crítica al colonialismo, solo es un breve descripción histórica, de cómo algunas sociedades africanas incluyeron la fuerza femenina en el ejército y como guardias de seguridad de un rey.

Bibliografía.

Anezo, Jean Yves (11 avril 2018). Agoodjie, Les Femmes guerrieres du Dahomey, Conférence dans Museé Vodou. Strasburg.

Binayán Carmona, Narciso (21 julio 1997). “Una negra política blanca”. En La Nación. https://www.lanacion.com.ar/el-mundo/una-negra-politica-blanca-nid73230/

Caranci, Carlo (febrero 2017). “La guerra de las Amazonas. Élite militar del rey de Dahomey”. En Aventura de la Historia. Año 19, Número 220. (pp. 30-35) Madrid: Art Doumo Global.

Dash, Mike (September 23, 2011). “Dahomey, Women Warriors”. In Smithsonian Magazine. https://www.smithsonianmag.com/history/dahomeys-women-warriors-88286072/

Van Creveld, Martin (2000). “Warrior-Womwn of Dahomey”. In Militaergeschichtliche Zeitschrift. Jahr 2000, Volumen 59. (pp. 115-123). Heft 1. Berlin.

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