Mujeres lactantes en Tlaxcala: criminalizadas y en espacios antihigiénicos

Tlaxcala, Tlax. A pesar de que la lactancia es una actividad natural que permite el desarrollo de los seres humanos en los primeros meses de vida, mujeres lactantes tlaxcaltecas son criminalizadas por realizar esta acción no solo en los espacios públicos, también en sus espacios laborales.

A pesar de que desde el 2020 han habido modificaciones en la Ley Federal de Trabajo, respecto a las condiciones laborales de las mujeres que lactan, aún hay mucho por hacer para que las mujeres tengan condiciones óptimas que garanticen una lactancia digna.

«El tiempo de descanso para ejercer la lactancia será otorgado en los términos de lo señalado por la Ley Federal de los Trabajadores al Servicio del Estado; es decir, dos períodos durante el día, de media hora cada uno. Las mujeres o personas lactantes podrán decidir cómo aplicar su derecho, sea en dos períodos de media hora o bien de una hora durante la jornada laboral, pudiendo optar por entrar una hora más tarde, salir una hora más temprano o ampliar su horario de comida. Esta decisión deberá ser informada por escrito, a la persona titular de su área administrativa u órgano jurisdiccional.» –Información del Diario Oficial de la Federación-.

Estas modificaciones consideran que:

«La lactancia materna en el trabajo es una medida afirmativa que contribuye a la igualdad de oportunidades, para que las mujeres y personas lactantes no se vean en la necesidad de abandonar, descuidar o renunciar a su empleo mientras que sus hijas e hijos recién nacidos/as acceden a la mejor forma de nutrición para su desarrollo en los primeros meses de vida, la leche materna.

Pero no siempre es así, pues en Tlaxcala mujeres pierden sus empleos por no ser lo suficientemente productivas por el simple hecho de ejercer la maternidad y todo lo que implica. Además de que seis meses de lactancia permitida no son suficientes para ellas.

Los espacios laborales en Tlaxcala tampoco cuentan con espacios para lactar, extraer leche y almacenarla. Situación que pone a las mujeres que lactan en desventaja.

Empleadores no son empáticos con la lactancia

Hablemos del testimonio de Estrella**, madre de dos hijos; el mayor de diez años y una pequeña de diez meses. Desde hace cuatro años ingresó a un espacio educativo privado. Durante la pandemia tuvo que trabajar haciendo home office, sin embargo desde que su pequeña cumplió los cinco meses, ella tuvo que regresar a laborar de manera presencial.

«Haber trabajo de manera presencial era horrible porque llegaba con los pechos a explotar. Mi horario de trabajo era de 7 de la mañana a 7 de la tarde;  a pesar de que me llevé el tiraleche, no me dieron ni el permiso, ni el espacio de extraerme la leche; argumentando que no tenían las oficinas adecuadas para hacerlo. Me sorprendía que mi jefa siendo mujer y madre no fuera empática con mi situación. A pesar de que me negaron la extracción de leche en un espacio seguro, dos semanas después también me corrieron. Aunque me dijeron que mi tiempo de contrato había finalizado, a mis compañeros les notificaron que no se me había renovado contrato porque estaba solicitando cosas que no y  que seguro ya tener una bebé me haría ser «inestable e inconsistente» en mis labores. Me sentí muy mal. Aún no tengo un trabajo estable.»

Además Estrella nos compartió que una vez si pudo extraerse leche en el baño durante su horario de comida, y cuando solicitó hacer uso del refrigerador para guardar su leche; también le negaron ese permiso argumentando que eran por cuestiones sanitarias.

Por último nos dijo que las alumnas de la institución tampoco cuentan con un espacio de lactancia para que puedan dar pecho a sus hijos o extraerse leche durante sus jornadas académicas.

Por otro lado, a pesar de trabajar en una dependencia se salud María nos compartió que en su trabajo tampoco cuentan con un espacio de lactancia para dar pecho, extraer leche o almacenarla.

«En mi trabajo no hay sala de lactancia, pero como mamá lactante te autorizan una hora para poder entrar después de tu hora o salir una hora antes si es que tú jornada laboral es de ocho horas. Si tu horario es más corto, sólo te dan media hora por un período de meses.»

La situación se vuelve cada día más difícil para las mujeres que lactan pues después de los seis meses, que supuestamente están estipulados en la ley, el mismo cuerpo por su naturaleza necesita de más de seis meses.

Actualmente no hay un registro de cuántos espacios laborales en Tlaxcala cuentan con condiciones para que madres puedan gozar de una lactancia digna y segura; la razón es porque no existen o son mínimos.

En la UATx no hay condiciones para que sus alumnas puedan lactar

La Universidad Autónoma de Tlaxcala tampoco cuenta con espacios dentro de sus instalaciones para que las estudiantes que son madres tengan un espacio para la lactancia , como es el caso de Tania**.

«En la facultad de Trabajo Social no había espacios de lactancia, los maestros y maestras sí te dan permiso para salir a darle pecho a tu bebé, sí son comprensivos y empáticos. Sin embargo, no hay condiciones para hacerlo, generalmente mi mamá se quedaba a fuera de mi salón de clases con mi pequeño para que cuando fuera el momento de darle de comer solo saliera de mi salón. Y sí, en medio del frío o del calor yo lactaba al aire libre de la Universidad. En ocasiones tienes que buscar un salón de clases vacío para hacerlo. Pero no es muy cómodo.»

Para Tania el no contar con condiciones óptimas para su lactancia la impedía que pudiera desarrollarse mejor en su espacio académico:

«Alguna vez mi bebé estaba enfermo y él no podía salir de casa, yo estaba en exámenes. Tenía los pechos muy llenos y fui al baño a sacarme la leche y el baño estaba sucio, me dio mucho asco. Fue una sensación de incomodidad y la verdad no pude ni sacarme la leche. Por lo que tuve que retirarme de la universidad para darle pecho a mi bebé, porque mi cuerpo lo necesitaba.»

Empleadas administrativas de la máxima casa de estudios también necesitan espacios óptimos para lactancia

Esta realidad no está para nada alejada de las madres que también están en el área administrativa de dicha institución educativa. Alicia** trabaja en una de las facultades que se encuentran en rectoría y nos compartió que para ella su lactancia fue muy agresiva:

«Mi horario de trabajo era de 1pm a 8pm. En ese momento yo hablé con mi jefe en turno y le expliqué que necesitaba un horario para poder darle pecho a mi pequeña. A pesar de que le expuse de que en otros espacios laborales se les otorgaba a las madres una hora de salida para darle de comer a sus bebés, su propuesta fue que yo entrara una hora más tarde pero con la condición de salir más tarde del trabajo para reponer ese tiempo. Entonces entraba a trabajar de 2pm a 9pm. Mi jefe no fue empático conmigo, me hubiera sido más fácil entrar con el mismo horario y que me diera una hora para salir a lactar pero no fue así; salía más tarde y me ponía en riesgo por el transporte público. La lactancia no fue una experiencia grata durante mi estancia laboral.»

En Tlaxcala aún falta mucho por hacer para generar espacios seguros y dignos para que mujeres lactantes puedan desarrollarse en sus espacios laborales siendo madres.

** Por cuestiones de seguridad modificamos los nombres de las mujeres que compartieron sus experiencias respecto a la lactancia en sus ámbitos laborales.


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