Tlaxcala, Tlax.- La campaña lanzada por la titular de la Secretaría de las Mujeres del Estado de Tlaxcala (SMET), Nydia Cano Rodríguez, para promover la paternidad responsable generó cuestionamientos entre investigadoras, colectivas feministas y la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Tlaxcala (CEDHT), quienes advirtieron que el mensaje reproduce estereotipos de género y recurre a formas de violencia simbólica.
El pasado 1 de julio, la funcionaria publicó en sus redes sociales la imagen de un espectacular con la frase «¿Eres de los que te fuiste por cigarros? Regresa con 2 kilos de huevos», como parte de la campaña «Cuidar nos une», cuyo propósito busca fomentar la paternidad responsable.
No obstante, especialistas y organizaciones señalaron que el mensaje trasciende el albur o la ocurrencia publicitaria al recurrir a un lenguaje patriarcal que contradice el enfoque de derechos humanos e igualdad de género que debe regir la comunicación institucional.
Investigadoras y colectivas cuestionan el mensaje
El espectacular fue colocado en las inmediaciones de la zona conocida como «El Trébol», en la capital tlaxcalteca. Tras su difusión, la investigadora Ixchel Yglesias González cuestionó la estrategia al señalar que la paternidad no es una cuestión de «tener o no tener huevos», sino un compromiso basado en la responsabilidad.
A través de redes sociales, sostuvo que el mensaje no solo minimiza una problemática estructural, sino que reproduce las mismas lógicas patriarcales que han sostenido históricamente el abandono paterno. «No es un meme compartido en redes sociales, es comunicación institucional pagada con recursos públicos», expresó.
La investigadora explicó que la expresión «huevos» se encuentra asociada simbólicamente con la virilidad, la fuerza y una masculinidad hegemónica que el feminismo ha buscado desmontar. Desde esa perspectiva, consideró contradictorio que una institución encargada de promover la igualdad utilice ese mismo referente para impulsar la paternidad responsable.
Asimismo, cuestionó el destino de los recursos públicos destinados a este tipo de campañas, al señalar que muchas mujeres continúan enfrentando instituciones que no garantizan el acceso efectivo a la justicia en casos de violencia económica y abandono paterno.
En el mismo sentido, la colectiva Jijas del Maíz calificó como «inaceptable» que una institución creada para proteger los derechos de las mujeres difunda mensajes que simplifican problemáticas estructurales como el abandono paterno. La organización sostuvo que la paternidad no debe presentarse como «un acto heroico ni como la decisión voluntaria» de «volver», sino como una «responsabilidad legal, ética y afectiva».
CEDHT llama a revisar la comunicación institucional
Por su parte, la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Tlaxcala (CEDHT) señaló que la campaña debe analizarse con perspectiva de derechos humanos, de género e interseccional, a fin de evitar la reproducción de estereotipos y formas de violencia simbólica. Recordó que la comunicación institucional debe apegarse a los principios de igualdad, no discriminación y respeto a la dignidad humana, conforme al artículo 1° constitucional y a la Convención de Belém do Pará.
El organismo agregó que el uso de recursos públicos para difundir mensajes que refuercen estereotipos sexistas o vulneren estos principios puede derivar en responsabilidades administrativas y en la intervención de los organismos de protección de derechos humanos.
Más allá del eslogan
Aunque la titular de la SMET, Nydia Cano Rodríguez, afirmó en redes sociales que comprende las críticas, sostuvo que lo importante es contar con presupuesto para realizar acciones de sensibilización, mientras que la colectiva e investigadora cuestionaron que los recursos públicos se destinen a campañas que, a su juicio, reproducen estereotipos en lugar de contribuir a prevenir y erradicar la violencia contra las mujeres.
Para la investigadora González Báez, la intención de acercar un lenguaje «coloquial» a la ciudadanía terminó por alejarse de la realidad que enfrentan miles de mujeres. Consideró que cuando el Estado responde desde la lógica de las «ocurrencias», deja de asumir la responsabilidad que le corresponde y desaprovecha recursos públicos que deberían orientarse a atender una problemática estructural.
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