Por: Cecilia Barocio.
Este mes, para la columna Ecoalimentos en Escenario Tlaxcala, me motivó compartirles y generar reflexión alrededor de nuestras decisiones de consumo de alimentos en el día a día.
Para ello, quiero abordar el tema de la procedencia de nuestra comida, y qué tanto pensamos en lo que su transporte implica en términos no sólo ambientales, sino económicos y de salud.
Si sueles adquirir tus alimentos en algún supermercado o tiendas de autoservicio (e incluso en la tiendita de la esquina en el caso de alimentos empaquetados), te impactará ir ahora a tu despensa y comprobar en la etiqueta en el origen de lo que compraste.
Pero básicamente el consumo de alimentos no producidos en Tlaxcala, y no se diga en México, conlleva un elevado uso de carburantes debido al transporte y un alto consumo de energía para mantener la comida refrigerada en caso lo requiera, es decir, emisiones de CO2 que acarrean un aumento de potencial de calentamiento global y cambio climático, del cual ya estamos viendo sus efectos (¡¿qué tal el calor?!). Además, sumemos las desventajas de acumulación de basura debido a los empaques necesarios para transportar y mantener la diversidad de alimentos que consumimos: desde la bolsita de plástico de un solo uso, hasta el sobre empaque plástico, en caja, pet, latas que usualmente no tienen una reutilización ni reciclaje propio no brindado por el sistema de recolección de residuos.
Si esto no fuera suficiente, la cantidad de aditivos químicos como conservadores, estabilizantes y demás agentes extraños necesarios para mantener un alimento en buen estado pese a su largo traslado y tiempo de espera para su consumo, han demostrado efectos nocivos en la salud comprobados (una simple búsqueda en internet basta para tener fuentes oficiales y médicas suficientes).
Ahora bien, si adquieres tus alimentos en el mercado municipal o en el tianguis semanal de tu localidad, aunque el impacto ambiental podría ser menor y se genera economía local, también es probable que los alimentos recorrieron varios kilómetros, y algunos de ellos innecesarios, ya que se producen en el estado.
El reto como consumidor urbano es entonces encontrar formas de consumir alimentos producidos localmente y prioritariamente de forma agroecológica y respetuosa de los ecosistemas que sostienen su producción. A la vez, que sean formas accesibles en cuanto a la logística, distancia y costo, es decir, compatibles con el estilo de vida y dinámica que la ciudad obliga a asumir (como los horarios laborales o familiares). Es decir, que no tengas que ir de un lado a otro del estado e invertir grandes cantidades de tiempo para encontrar variedad de alimentos para abastecer tu consumo.
Para el reto anterior, el Colectivo Ecoalimentos tiene el propósito de contribuir a abordarlo, generando algunos esquemas que puedan ser viables en Tlaxcala para facilitar el consumo de alimentos locales producidos por agricultores y transformadores que son los aliados y amigos en este caminar de alimentarnos mejor, y que el alimento sea bueno, limpio y justo para todos.
El tema da para mucho, pero por ahora cierro compartiéndoles un mapa digital donde podrán ver la procedencia y productores de algunos de los alimentos que promovemos en el Colectivo Ecoalimentos para su consumo en la ciudad de Tlaxcala, así podrás comparar cómo se reduce la distancia con respecto a los alimentos que consumes actualmente:
Así mismo, les invitamos a seguir las redes y contactarnos para saber más y sumarse a esta iniciativa como consumidores o como productores.
Instagram: https://www.instagram.com/consumoconscientetlx/
Facebook: https://www.facebook.com/ConsumoConscienteTlx

