Andrea, una de las detenidas del 8M cuenta lo que nadie vio y los rumores

Tlaxcala, Tlax. Las distintas versiones sobre lo sucedido luego del 8M siguen circulando, algunas para acallar lo que no se ha dicho con certeza y otras tantas para dar cuenta de realidad. Una de esas historias precisamente viene de Andrea, una joven que fue detenida sin saber la razón alrededor de seis horas seguidas, además de ser violentada por otras mujeres vestidas de civiles. Te contamos lo que ella vivió.

La foto de Andrea estuvo circulando en redes luego de la marcha, preguntando sobre su paradero y si se encontraba a salvo. En primera instancia, Andrea acudió sola a la marcha. Fue la primera ocasión en que sucedió esto, pero sabía a donde iba y con quienes iba a llegar, las colectivas con las que más se ha sentido identificada.

Para ella, las chicas vestidas de negro le generan admiración porque sabe que hay historias fuertes detrás de las mismas. Es así que disgustada por el discurso dado por la gobernadora, Lorena Cuéllar, decide acuerparlas.

«Yo por lo que me encapuché es porque no quiero que me vean a mí, quiero que escuchen, quiero que nos vean como un todo, como un colectivo», resaltó Andrea.

Fueron demasiados los vídeos e imágenes que circularon en redes respecto a la actitud del grupo de granaderos hacia feministas. Los varones comenzaron a aventar a las chicas, a lanzar piedras y a insultar. Luego de los vídeos recabados y fotografías de quienes la violentaron, está segura de que se trata de elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (mujeres policías de civiles).

Rumbo a la ambulancia

Andrea vivió de primera mano esos empujones por parte de los policías y sintió el golpe de dos macanazos, luego comenzaron a jalarla otras mujeres. Dichos jalones no fueron las únicas acciones en contra de Andrea. Al momento de quitarle la capucha, una mujer vestida de azul, le hizo una especie de torniquete y comenzó a asfixiarla, mientras le pellizcaban los genitales al mismo tiempo.

Eran alrededor de ocho mujeres las que la agredieron. Le picaron las costillas, le iban pegando, amenazando con frases como: «ahorita vas a ver qué le hacemos a las pinches feministas como tú», «¿no que muy valiente, no que muy chingona?», «¡Ya cállate, pendeja!». Fue más de media cuadra la que recorrió mientras la iban jalando.

Fue en la esquina de una calle que se siente desfallecer y se va de rodillas, entonces al dar contra el suelo dejan de asfixiarla, recupera el aire y puso aún más fuerza en sus pies para que no la subieran a la ambulancia. Los golpes y ataques aumentaron. La doctora sale de la ambulancia y ella comienza a gritarles a todos su nombre y que no la dejaran.

Cuando la suben a la ambulancia, la aventaron contra la camilla, le pegaron en las piernas y nuevas amenazas no se hicieron esperar.

La larga espera de Andrea

Andrea llega a Secretaría de Seguridad Ciudadana aproximadamente a las 6:40 de la tarde. La misma mujer que intentó asfixiarla le llevó los papeles de su supuesta detención. No le dijeron quién la detuvo, ni razones por las que lo hicieron. Le dijeron que había sido una falta administrativa, pero no tenía ni pintura en las manos ni en la ropa.

«Me dijeron que seguro tenía una bomba molotov, que tenía armas. Pero sólo traía productos de primeros auxilios. Los policías se pusieron súper altaneros y les puse el algodón en su mano ‘aquí está, no tengo una bomba molotov’. Todo eso me hizo enojar mucho, sobre todo que al otro día fuera como de ‘ninguna detenida, ninguna herida'» explicó Andrea.

No le leyeron sus derechos, fue hasta que llegaron los abogados de la Comisión Estatal de Derechos Humanos quienes le leyeron sus derechos, aún sin decirle el por qué la habían detenido. La revisaron y los moretones en su cuerpo hablaron por sí mismos, y CEDH tomó fotos de ellos.

La Red de Abogadas Feministas de Tlaxcala también estuvo presionando para que los elementos de Seguridad Ciudadana hicieran su trabajo y para que llegara la jueza. La espera comenzó en unos consultorios, lejos del juzgado. Y la jueza municipal se enteró de la situación hasta las 12 a. m., aproximadamente.

Al final la juez fue muy consciente y comprensiva. Le comentó que si quería denunciar las agresiones y lo vivido estaba en todo su derecho.

Lo que no se vio y los rumores

Las chicas del bloque negro no fueron las únicas que sufrieron las agresiones por parte de los policías. Andrea conoció el caso de una chica a quien le rompieron un dedo, niñas y niños fueron gaseados. Y contrario a lo que se dijo, no había mujeres granaderas, sólo hombres.

Si el gas sólo hubiera sido para apagar el fuego, no hubiera afectado a las chicas que se encontraban en la marcha. Es decir, no hubieran presentado reacciones adversas en el rostro, irritación en los ojos, malestares en la garganta y de más.

Para Andrea, la gobernadora pudo actuar de una mejor forma, sin agresión, sin contradecirse a sí misma y con mayor empatía. Así mismo, habla de los rumores acerca de que el bloque negro no era de Tlaxcala, sino de la CDMX o de algún otro estado.  Cuando hay otro tipo de protesta como el baile, la iconoclasia, artísticamente o detrás de otras formas, se vuelven memes o se vuelven burlas, es como un chiste.

Ella considera que todas las mujeres han pasado por al menos un momento de acoso o incluso de violencia por el hecho de ser mujeres. Vivir bajo estereotipos, prejuicios y construcciones sociales que en ocasiones nos hacen ver a las mujeres como las mujeres de lo que nos suceda.

Finalmente, Andrea sabe que es afortunada porque pudo regresar a casa. Porque puede contar lo sucedido y porque seguirá luchando por las que ya no están y las que nos faltan.


También puedes leer: Demanda Sociedad Civil 22 Acciones De Lorena Cuéllar Luego Del 8M

spot_img

Lo más reciente

Quizá te interese