Los mexicanos amamos nuestra lengua, sobre todo porque somos descendientes de la convergencia de dos culturas y hemos hecho de eso algo único. Nuestro español posee las características lingüísticas capaces de enamorar, persuadir, confundir, alburear; la dicha de la palabra en este país es un festival de colores, de cultura y algarabía.

Algo que gustan los extranjeros de nosotros es precisamente la riqueza cultural y muchas veces lo jocoso de nuestro hablar; por ello, nos saltó la duda de conocer un poco más acerca de la primera impresión que tuvo alguien al tener contacto con el español y la cotidianidad de su gente.  

Es así como contactamos a Gabriel Burkhard, originario de Suiza, quien está casado con Sandra, orgullosamente tlaxcalteca. Su español ha mejorado con los años y comenzó contándonos que el primer contacto fue cuando vino a nuestro estado a visitar a la familia de su esposa, donde se dio cuenta que el español y el francés tienen características gramaticales similares como la conjugación verbal.

El aprendizaje de la legua es complicado para él porque ha olvidado muchas palabras, ya que al radicar en su país de origen no hace tanto uso del español, sólo durante los viajes familiares que emprenden periódicamente.

Considera que uno de los principales factores que intervienen para el aprendizaje del español son la inmersión en otro contexto cultural, la lectura, la música e incluso ver alguna serie o telenovela. Algo que le pareció curioso a Gabriel fue que los mexicanos somos muy repetitivos, lo que viene siendo “le damos muchas vueltas al asunto” para dejar las cosas claras, y es ahí cuando menciona que es importante conocer la cultura del país a la par del aprendizaje de la lengua, ya que eso te permite un mejor desenvolvimiento social.

Las palabras que él recuerda mucho antes de aprender a hablar español son “sombrero” y “conquistador”, esto tal vez por el conocimiento general que se tiene en el mundo sobre nuestra historia; que usamos sombreros y fuimos conquistados por los españoles en el siglo XVI. Por otro lado entre risas de su esposa Sandra dijo que el nombre “pico de gallo” que se le da a la salsa le parece muy gracioso y le gusta mucho.

Asimismo, menciona que “Tlaxcala” es una palabra con peso porque representa nuestra historia y nos da identidad.  Nos cuenta que aún no puede diferenciar como hablan las personas según el estado de la República en el que radiquen, pero sí puede percibir esa diferencia que le parece muy interesante entre los mexicanos y los sudamericanos, ya que “ellos no pronuncian la letra s”.

El dominio de otros idiomas es importante para Gabriel sobre todo porque abre un mayor panorama laboral y da una mejor percepción del mundo. Aprender otra lengua es un proceso no sólo para incrementar el conocimiento sino que conlleva un camino de experimentación que enriquece y se disfruta.

Por último, le enseñamos unas palabras muy particulares de nuestra lengua y le dijimos que nos contara lo primero que le viene a la mente. De la palabra “mole” dijo que es un riesgo, posteriormente con la palabra “pachanga” un baile, “apapachar” no le daba idea alguna, pero Sandra lo abraza y dice que le gusta apapachar y con “huitlacoche” que es una rica quesadilla.

Hace unas semanas el cantautor Joaquín Sabina asistió al VIII Congreso Internacional de la Lengua Española y dijo que se considera de una patria mucho más grande, que es su lengua; la lengua española, que las palabras poseen magia… Es cierto; nuestra lengua: poder converger, conocer, hablar otras; son el acto más preciso a la par de ambiguo, es lo más hermoso de la comunicación entre los hombres,  de la comunicación con él mismo y con las culturas del mundo.