El pasado 22 de septiembre se conmemoró, como cada año, El Día Mundial sin Auto, con el objetivo de incentivar a la ciudadanía, en especial a la que hace uso diario del automóvil, a desprenderse de su vehículo por un día.
Esto para tomar conciencia de la gran afectación hacia la humanidad que causa el uso del automóvil, y para vivir la ciudad desde otras alternativas de movilidad, en especial la movilidad activa, que es menos contaminante.
Esta iniciativa a nivel mundial se vive, por un lado, a través de la participación ciudadana por mejorar la calidad de vida en nuestros entornos y, con ello, ejercer presión para cambiar hacia un estilo de vida más sano y sustentable.
Y por otro lado, a través del compromiso político, siendo las autoridades las primeras en dejar el auto en casa. Como ejemplo de este compromiso se encuentra la Comisión Europea, que extiende por una semana actividades relacionadas con la iniciativa, a través de la “semana de la movilidad”.
En Latinoamérica, Colombia y Chile fueron de los primeros países en sumarse y apropiarse de esta iniciativa, social y políticamente. A lo cual, Bogotá y Medellín, por ejemplo, han llevado a votación la prohibición de circular por la ciudad en cualquier automóvil particular ese día.
En México
En México, la iniciativa cobró mayor auge a través de oficializar El Día Mundial sin Auto en el Diario Oficial de la Federación, en el año 2018. Actualmente, este día tiene mayor impacto en ciudades como Guadalajara, CDMX y Puebla, promoviendo principalmente el uso de la bicicleta como mejor alternativa para una movilidad más sustentable.
A pesar de ello, el mayor esfuerzo es porte de las organizaciones no gubernamentales y movimientos sociales. Asociaciones como Liga Peatonal, ITDP México o Bicicleta Blanca son un ejemplo del impulso dado a esta iniciativa, difundiendo y creando actividades para reforzar el uso de alternativas de movilidad y concientizar sobre la dependencia al automóvil y las afectaciones que conlleva su uso.
Y… ¿En Tlaxcala?
En Tlaxcala, también asociaciones como Ciclovía Emergente TLX o movimientos sociales como Riders Tlaxcala motivaron a seguir esta iniciativa. De la misma forma, invitaron a funcionarios del Estado a sumarse a la causa y, por un día, no depender del automóvil.
La invitación se dio directamente al Gobierno del Estado y a los Ayuntamientos de Tlaxcala, Chiautempan, Zacatelco y Apizaco, con el motivo de ser un ejemplo del compromiso político para ejercer mejores acciones de movilidad sustentable y mejorar la calidad de vida.

La respuesta ante la invitación fue prácticamente nula, pues el compromiso y la coherencia por parte de los funcionarios fueron inexistentes.
Eso hace cuestionar ¿hasta dónde llega el compromiso político para impulsar mejores prácticas que mejoren la calidad de vida de sus gobernados? ¿Hasta qué punto están dispuestos a impulsar estas iniciativas y predicar con el ejemplo?
Así, El Día Mundial sin Auto en Tlaxcala, este 2020, muestra que la dependencia al automóvil aún es la norma entre autoridades, incluso entre quienes dicen promover la cultura vial o la infraestructura incluyente para ciclistas.
Como en otras latitudes del mundo y del país, es probable que esta situación reavive la participación ciudadana para impulsar estas mejores prácticas e incidir en quienes gobiernan, crearles conciencia, compromiso y coherencia, para ir de la voluntad política a la política pública.
Enrique Dueñas / Urbanística y medio ambiente
Ramsés Alejo / Politólogo y administrador público
Sulus: creatividad en política pública


