Yauhquemehcan, Tlaxcala. Lo que antes fue tierra de cultivo, hoy se ha convertido en terreno fértil para otro tipo de negocio: el cartel inmobiliario, en donde las tierras se venden a bajo costo debido a que se encuentran en calles rusticas, alejadas de servicios de luz, drenaje y agua… mientras que los fraccionamientos crecen y los pozos se secan.
Las constructoras responsables dejan huellas visibles: bardas que esconden viviendas construidas ilegalmente, permisos a modo, autoridades omisas y pozos sobreexplotados que ya no abastecen a la población que ha habitado desde su niñez y amor, a un pueblo lleno de historia, partícipe en la libertad del pueblo tlaxcalteca y descendientes del tlatoani Acxotecatl.

Se desconoce el número, nombres o razones sociales de las empresas constructoras que están a cargo de las obras de los conjuntos habitacionales tipo residencial en Atlihuetzia, señaladas de no seguir lo establecido con la normativa, que como resultado de su arbitrariedad, han provocado mayor demanda de agua en la zona, y en consecuencia, la disminución de la disposición del agua para la comunidad.
El incremento de viviendas corresponde a la venta de lotes a bajo costo que por parte de quienes han heredado de los dueños primarios, han vendido a falta de las actividades agrícolas en las tierras, la migración y necesidad; por lo que, ahora el patrimonio heredado ya no responde a las actividades en el campo, sino a la venta de estos espacios.
Como resultado, las constructoras han aprovechado bajo el pretexto de la urbanización y condiciones que hacen que la comunidad sea buena opción para radicar, como la infraestructura vial a su alrededor y la cercanía a la zona de los hospitales y Ciudad Judicial.

Actualmente, existen 12 fraccionamientos y se construyen cerca de los dos pozos que abastecen la comunidad de Santa María Atlihuetzia, los cuales ya están sobreexplotados. Luis Alberto, mencionó que Atlihuetzia tiene autorización de un volumen de 169, 440 m³ de agua anuales por parte de la Comisión Nacional del Agua (CNA) para sustraer agua, sin embargo, por el crecimiento que ha tenido la población, la sustracción proporcionada ya no es suficiente.

A esto, se le suman los fraccionamientos como Residencial Atlihuetzia, que está a nombre de Francisco Javier Espino Lozada y Zaira Fabiola Ruhane Simón Martínez, quienes desde su llegada a la comunidad, que de acuerdo con la comunidad de Atlihuetzia, han construido bajo prácticas deshonestas, señalando el desconocimiento de la normatividad de construcción y ordenamiento territorial.

De acuerdo con el comisionado e Ivonne Bagnis, existe una práctica asidua: primero, piden un permiso de casa habitación, luego, bardean los terrenos, y posteriormente construyen los «fraccionamientos», mismos que no corresponden estructuralmente a este tipo de edificación (considerando los ordenamientos vigentes de construcción).
Lo anterior, como una probable medida para evitar sanciones o la oposición de la construcción de casas en determinado espacio; pues una vez bardeado el lote, impide la visibilidad para identificar el número de casas que construyen, así como imposibilitar el ingreso a personas que no vivan en dichos espacios y generar comunidad entre ellos.


Este fraccionamiento se encuentra cerca del primer pozo de Atlihuetzia, ubicado en la calle Francisco Campeche, actualmente en desuso. De acuerdo con los ciudadanos de Atlihuetzia, Francisco Javier Espino ha referido la adjudicación de dicho pozo para reactivarlo y utilizarlo a su beneficio.

De acuerdo con publicaciones realizadas en Facebook, el precio inicial de estas casas, fueron de $3,650,000 pesos y posteriormente de $3,500,000.00.
La zona de Atlihuetzia aún cuenta con abundantes áreas verdes y afluentes que descienden de los escurrimientos de la sierra de Tlaxco y resarcen los mantos freáticos de la zona.
Si bien, los dueños de los fraccionamientos han hecho negocio al explotarlos, también responden a su especulación económica, dejando fuera la legalidad, sostenibilidad, el proyecto de vida comunitaria, las necesidades y las carencias de la comunidad; pues estos conjuntos se construyen para las personas con un nivel alto de ingresos, lo que visibiliza una polaridad económica en la propia comunidad ya que no corresponden a las actividades económicas de los habitantes de Atlihuetzia.
Si bien, como se mencionó anteriormente, la comunidad de Atlihuetzia no se opone a la compra-venta, a la urbanización, a nuevas personas en la zona y su integración en la comunidad; sino a los efectos que traen consigo la mala construcción de estos «fraccionamientos» al no respetar los lineamientos establecidos por el Plan de Ordenamiento territorial.
3.3 Distribución y presencia de los fraccionamientos en Atlihuetzia
A través de Google Maps, realizamos un mapa para ubicar los fraccionamientos en la zona, los dueños y detalles al respecto de las construcciones.

