Tlaxcala, Tlax. La marca tlaxcalteca Corazón de Ocelote debutó con su primera colección de pasarela, una propuesta que entrelaza la memoria ancestral de Cacaxtla y Xochitécatl con las siluetas etéreas y asimétricas del diseño contemporáneo. A un año de su fundación, la firma celebra este hito con una colección que no solo desfila, sino que pisa fuerte sobre la historia, el arte y la identidad tlaxcalteca.
Diseñada por Roxana Trejo Caltenco, fundadora y directora creativa de la marca, la colección incorpora transparencias, cortes asimétricos, caídas libres y bordados que evocan el movimiento del viento y el peso simbólico de la herencia otomí. Las prendas fueron confeccionadas en colaboración con artesanos de San Isidro Buen Suceso, quienes emplearon la técnica tradicional de bordado a máquina de pedal, integrando ritmo, historia y resistencia en cada puntada.
La paleta de colores mezcla tonos tierra, piedra y referencias visuales a los murales de Cacaxtla, contrastando con neutros y metálicos que proyectan la contemporaneidad de la propuesta. Como pieza central del pabellón de exhibición, un majestuoso vestido bordado representa una ciudad rodeada por aguas místicas. En el pecho, el dios Huitzilopochtli aparece entronizado, portando un abanico sagrado que guía a los hombres. La pieza rinde tributo a la eternidad de nuestras raíces culturales, mientras abraza las formas fluidas del 2025.
Trejo Caltenco, egresada de Trozmer Centro Universitario y con más de 20 años de experiencia en la industria del vestido, ha impulsado la marca Corazón de Ocelote como una de las más influyentes en la escena emergente de Tlaxcala. Su trabajo ha sido reconocido en distintas ferias y exposiciones, y hoy cuenta con tienda física en Val’Quiro Tlaxcala. La diseñadora combina técnicas artesanales con un enfoque de identidad, sensibilidad y fortaleza para personas que encuentran en la moda una forma de expresión.
Uno de los detalles más destacados de la presentación fueron los accesorios creados por Jacqueline España, reconocida artesana que ha colaborado con casas internacionales como Carolina Herrera. En dos salidas de la pasarela, sus piezas acompañaron los diseños de Trejo, reafirmando el talento local que posiciona a Tlaxcala en el mapa del diseño mexicano.
Corazón de Ocelote no solo presentó una colección, sino un manifiesto textil: cada hilo es memoria, cada forma es resistencia, y cada paso sobre la pasarela es un eco profundo del corazón que late desde Tlaxcala.

