Tlaxcala, Tlax.- La “noche que nadie duerme” fue el pretexto ideal para que funcionariado público federal y estatal se visibilizara, entre ellos: Marcelo Ebrard, Josefina Rodríguez Zamora, Lorena Cuéllar, Homero Meneses, Mariana Espinosa de los Monteros, Carlos Augusto Pérez Hernández, Alfonso Sánchez Anaya y Marcela González Castillo. Junto con ello y entre alfombras, flores, lluvia, cantos y luces se tejió la firma del Convenio del Polo de Desarrollo Económico para el Bienestar en Huamantla.
Este Polo de Desarrollo Económico responde al Plan México y será el primero de los 15 polos que se tienen programados. Cuenta con 53 hectáreas y en junio de este año, el titular de la Secretaría de Desarrollo Económico informó que se tenía el registro de seis cartas de intención para instalarse ahí, de los rubros de automotriz, alimentos y química.
En palabras de Marcelo Ebrard, la ubicación estratégica de Tlaxcala y la eficacia en la gestión del gobierno estatal permiten que este Polo se convierta en un motor de desarrollo industrial y generación de empleos formales.
La eficacia que mencionó Ebrard se cristalizó este 15 de agosto, transformando a Huamantla en un municipio mercantilizado, sus tierras, su festividad, sus alfombras, la mano de obreros y obreras, la vida comunitaria y su población originaria, fue básicamente entregado a un sistema neoliberal que enferma, explota, margina, ignora, rompe vínculos comunitarios, destruye usos y costumbres y que solo responde a intereses empresariales.
Los Polos de Desarrollo Económico, son lo que Arturo Villavicencio denomina proyectos de conservación neoliberal de la naturaleza, que consiste en un conjunto de ideologías y prácticas que parten de la premisa de que la naturaleza puede ser salvada a través de la sumisión al capital y su subsecuente revaluación en términos capitalistas; no en vano el titular de la Secretaria de Desarrollo Económico estatal ha dicho en más de una ocasión que las recientes empresas que están en proceso de construcción no dañen el medio ambiente, que su consumo de agua sea casi nulo y que emitan cero emisiones de gases a la atmósfera.
Aunado a ello, en la firma del convenio se aludió que el seguimiento y supervisión del Polo estará a cargo de un comité que integrará áreas de producción, inversión y medio ambiente, asegurando la correcta ejecución de las obras y el cumplimiento de los compromisos empresariales.
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El capitalismo y el infierno ambiental que vivimos desde hace más de 20 años en la Cuenca del Alto Atoyac se extiende poco a poco más allá de lo que la industrialización ha devastado en los 47 municipios tlaxcaltecas que se encuentran en la Cuenca.
Es preocupante que se instale este polo de desarrollo en Huamantla, pues muy seguramente generará una devastación de lo poco limpio que queda de nuestro territorio tlaxcalteca.
Si no se modifican las normas ambientales y se genera una regulación más estricta en la producción industrial para que deje de emitirse tóxicos que afectan gravemente la salud, veremos como lo que ha sucedido y sigue sucediendo en la Cuenca del Alto Atoyac, ahora se trasladará a Huamantla, en donde los impactos en la comunidad, las interrelaciones, los usos y costumbres, las tradiciones, los vínculos con la tierra, el agua, y el aire se transformará y responderá a las demandas empresariales, que de manera precipitada, despojará a los habitantes de su territorio, de su historia y de sus prácticas comunitaria.
¿Hasta cuándo el gobierno dejará de entregar nuestro territorio a las industrias, inmobiliarias y empresas turísticas? ¿Hasta cuándo el gobierno seguirá con tanta indolencia frente a la devastación socioambiental que sigue enfermando y matando a niños, niñas, mujeres, hombres, adolescentes, jóvenes y población en etapa de vejez y proceso de envejecimiento?
Reyna Soledad Santiago Castillo
Centro Fray Julián Garcés Derechos Humanos y Desarrollo Local A.C.

