A menos de un año de haber asumido el cargo como Titular de la CORACYT, Angélica Domínguez, deja fuera del aire a Tlaxcala Televisión
Tlaxcala, Tlax. El día de ayer lunes, usuarios reportaron que no podían sintonizar la programación de Tlaxcala Televisión, y desconocían si era una falla en la televisora o de sus dispositivos.
Sin embargo, esta falla es consecuencia de la gestión de Angélica Domínguez, titular de la CORACYT, quien no regularizó la concesión de la señal XHTLX, resultando en la pérdida de derechos en las repetidoras de Tlaxcala y Apizaco.
Asimismo desde 2021 Tlaxcala Televisión tenía problemas con su concesión y no tendría prórroga en la concesión de Apizaco. Sin embargo, Apizaco fue incluido en el plazo especial del Programa Anual de Uso y Aprovechamiento de Bandas de Frecuencias (PABF) 2022.
En es mismo año el PABF incorporó también las otras cuatro ciudades donde hay repetidoras de televisión que son Calpulalpan, Huamantla, San Pablo del Monte, y Tlaxcala de Xicohténcatl.
El Instituto Politécnico Nacional solicitó el canal, a pesar de que se confeccionó la inclusión de estas ciudades en el PABF para dar continuidad a las transmisiones de Tlaxcala Televisión. Sin embargo, CORACYT no tramitó a tiempo la prórroga.
Por su parte, el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), tras la aprobación del PABF 2024, que se encargó de determinar las frecuencias y las bandas de frecuencias de espectro determinó que las concesiones de CORACYT serán objeto de licitación, o podrían asignarse directamente.
Es así que la concesión perdida por Angélica Domínguez, pasaría a Canal Once, a quien desde 2022 se había anunciado que se le otorgarían doce concesiones más, quien junto al Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano (SPR), persiguen una doble red de televisión pública nacional.
A pesar de los grandes esfuerzos de Angélica Domínguez, que consistió en una simple llamada telefónica y un equipo legal que trabajaba en no perder la concesión, se perdió la transmisión de Tlaxcala Televisión.
En la misma línea, CORACYT deberá buscar que se le otorgue una nueva concesión, algo prácticamente imposible, ya que el IPN, cuenta con preferencia federal, según el Artículo 56 de la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión, ya que es dependencia del Ejecutivo Federal.
Este artículo podría garantizar que el IPN recibirá la concesión, aún si el Gobierno del Estado hubiera tramitado el canal, el IFT está obligado por la ley a otorgarlo al IPN.
De esta manera luego de 36 años de transmisión ininterrumpida desde su creación, Tlaxcala Televisión pierde sus derechos de transmisión en Tlaxcala y Apizaco, a consecuencia de la mala administración realizada por Angélica Domínguez.
Conoce a la comunidad con membresía Escenario Tlaxcala que nos permite seguir haciendo periodismo independiente dando clic aquí.
Comunidades en California y Puerto Rico rechazan el monopolio de la energía privada y buscan devolvérsela a la gente
Texto y fotos de Brooke Anderson
Una mañana fría en el bosque en Cazadero, California, Nikola Alexandre carga nafta en su generador Predator 2000. Prende el botón y tira de la cuerda. El generador comienza a hacer un ruido que se establece rápidamente en un zumbido.
Miembros del Colectivo Shelterwood, una organización de defensores de la tierra y gestores culturales indígenas, negros y queer que administran 900 acres de bosque en el norte de California. Fotos por Brooke Anderson
“Nuestra conexión con el mundo exterior es por satélite: si no hay electricidad, no hay internet”, explica Alexandre. Él y otros miembros del Shelterwood Collective se quedaron sin electricidad durante dos semanas a principios de 2023, cuando las tormentas azotaron California. “Poníamos en marcha el generador dos o tres horas al día para comunicarnos con el mundo exterior y que la gente supiera que estábamos bien”.
“Bromeamos diciendo que fue la peor-mejor tormenta de nuestras vidas. Los desastres sólo van a empeorar, pero nuestra autonomía y capacidad de respuesta sólo van a mejorar”, afirma Alexandre. “Esperamos que, a medida que construyamos esta microrred, no dependamos tanto de Pacific Gas and Electric (PG&E), en verano, cuando cortan la luz por los incendios, ni en invierno, cuando los árboles caen sobre las líneas eléctricas. Pasaremos de ser una comunidad vulnerable a una más independiente y soberana en la forma de producir y utilizar nuestra energía”.
Nikola Alexandre enciende un generador en Shelterwood, una comunidad queer y trans de color en Cazadero, California. Foto por Brooke Anderson.
Shelterwood Collective es un colectivo indígena, negro y queer de protectores de la tierra y defensores culturales que administra 364.218 hectáreas de bosque en el norte de California. Forma parte de un creciente número de organizaciones y localidades que intentan quitarles el control de su futuro energético a empresas gigantescas, sucias y peligrosas como PG&E, la mayor empresa de servicios públicos de Estados Unidos, y poner las decisiones sobre la producción, distribución y uso de la energía en manos de las comunidades más afectadas. Para Shelterwood y otros, una forma de hacerlo es construyendo microrredes solares gestionadas por la comunidad.
PG&E es propiedad de sus inversores. Presta servicio a unos 16 millones de personas a lo largo de 181.300 kilómetros cuadrados en el centro y norte de California. Como entidad privada con fines lucrativos, cuyos accionistas tienen garantizada una tasa específica de rendimiento de la inversión, PG&E suele renunciar a gastar en medidas esenciales para proteger la salud humana y del ecosistema. Esto ha provocado incendios forestales catastróficos, explosiones mortales, cortes de electricidad a millones de personas, una escalada de los precios, la expansión de proyectos de energía sucia y una vehemente oposición al movimiento de ir hacia energías renovables controladas por las comunidades, que cada vez es más popular.
Sus consecuencias han sido especialmente devastadoras para las comunidades indígenas, negras y marrones, discapacitadas, ancianas, pobres, trabajadoras y rurales.
En 2010, la negligencia de PG&E provocó una explosión en San Bruno, California, que abrió un agujero en una gran ciudad y mató a ocho personas. En 2018, la red eléctrica en ruinas de PG&E provocó un incendio que arrasó Paradise, también en California, matando a 85 personas y quemando 14.000 hogares. Año tras año, los megaincendios masivos ―los incendios de Dixie, Tubbs, Zogg y Mosquito, cada uno de los 10 incendios más importantes de la historia de California― han sido causados por PG&E, o PG&E ha estado en el centro de las investigaciones y los acuerdos que rodean los incendios. La empresa ha admitido cierta culpabilidad, hay investigaciones en curso, se han llegado a acuerdos sin admisión de culpabilidad y el reloj sigue corriendo en algunos procedimientos judiciales.
La empresa ha recuperado sus pérdidas de estos incendios aumentando los gastos de los contribuyentes, que ya pagan unas de las tarifas más altas del país. Además, en lugar de llevar a cabo las reparaciones de infraestructuras pendientes desde hace tiempo para minimizar los incendios forestales, PG&E ha tratado de limitar su responsabilidad en futuros incendios mediante la institución de apagones durante la temporada de incendios forestales, dejando a millones de personas en todo el estado sin electricidad, con poca planificación para proteger a las comunidades que dependen de la energía para vivir.
Marcha de “Reclaim our Power” (Reclamar nuestro poder) en la puerta de la sede de San Francisco de PG&E, diciembre 2019. Foto por Brooke Anderson.
Acceder a un servicio ininterrumpido es especialmente importante para personas con discapacidades.
“Esta semana en la bahía hay personas mayores y con discapacidades con problemas para respirar, moverse, comer y mantenerse vivas”, dijo la activista con discapacidad ya fallecida Stacey Park Milbern en una marcha en la puerta de PG&E durante un apagón en 2019. “Un amigo está sin nebulizarse, una vecina no tiene dónde poner la insulina, otra está encerrada en la casa porque requiere de electricidad para abrir su garage”, enumeró. “Hay gente tirando comida sin saber cuándo van a tener dinero para volver a comprarla, hay gente ciega cruzando la calle sin señales audibles, hay gente manejándose en lenguaje de señas sin luz, algo muy difícil”.
“Requiero equipo médico de soporte vital,” siguió. “Por 16 horas al día. Mi médico completó un extenso papeleo explicando a PG&E por qué necesito de energía para vivir. Cuando llamé a PG&E estuve en espera durante dos horas. No había recibido ningún aviso de PG&E pero mi casa aparecía en cuatro mapas diferentes como sin suministro eléctrico. Mi vida no importa para ellos”.
Stacey Park Milbern, activista por la justicia de las personas con discapacidad que falleció en 2020, se dirige a una multitud frente a la sede de PG&E en San Francisco, California. Foto de Brooke Anderson.
A pesar de estar abandonados por PG&E durante los incendios forestales y los cortes de electricidad programados, los activistas con discapacidad formaron redes de ayuda mutua para sobrevivir: fabricaron filtros para ventiladores, distribuyeron máscaras KN95, consiguieron generadores y hielo y contrataron habitaciones de hotel para quienes necesitaban electricidad.
Aunque las consecuencias son especialmente duras para las personas con discapacidad, que durante mucho tiempo han sido marginadas en las conversaciones sobre política energética, las comunidades de todo el mundo están reconociendo que si necesitamos energía para vivir, esa energía no puede estar controlada por una empresa monopolística con ánimo de lucro.
Por el contrario, las decisiones sobre la producción, distribución y uso de la energía deben ser tomadas por las personas que más se juegan en ellas.
La democracia energética es la lucha para que la energía deje de ser un recurso centralizado y mercantilizado por las empresas y se convierta en un recurso compartido, descentralizado y democratizado, resistente y redundante, en consonancia con la salud de los ecosistemas locales y que satisfaga las necesidades de los trabajadores y las comunidades. Es un pilar clave de una plataforma de transición justa más amplia.
“Todo el mundo teme que una empresa de Wall Street pulse un botón rojo para apagar o encender la luz”, afirma Pete Woiwode, codirector de la campaña Reclaim Our Power: Campaña por la Justicia en los Servicios Públicos.
“¿Qué pasaría si las personas que toman las decisiones fueran las que son más vulnerables en estos escenarios? La energía puede ser un proceso mediante el cual pongamos fin a generaciones de horribles injusticias y situemos nuestras vidas, medios de subsistencia y ecosistemas en el centro”.
Cada vez más exasperados con las empresas de servicios públicos, los sobrevivientes de incendios, las comunidades de justicia medioambiental y las personas con discapacidad crearon Reclaim Our Power para organizarse en favor de las energías renovables, la propiedad pública y el control comunitario.
Han pedido en repetidas ocasiones al gobernador de California Gavin Newsom que denegara el certificado de seguridad de PG&E, o lo que los defensores han denominado la “licencia para quemar” de PG&E. La organización hermana de Reclaim Our Power ―Local Clean Energy Alliance― fue esencial en la creación de agencias de energía de elección comunitaria en todo el estado, que pusieron la decisión sobre dónde adquirir energía en manos de las comunidades locales.
Pete Woiwode, codirector de Reclaim Our Power, dirige los cánticos en una acción frente a unas instalaciones de PG&E en 2023. Foto de Brooke Anderson.
Mientras Reclaim Our Power trata de despojar a PG&E de su control sobre la energía en California, la coalición está plantando las semillas del futuro energético apoyando a un grupo de comunidades locales en el diseño y construcción de sus propias microrredes solares. La idea es sencilla: para controlar eficazmente el sistema energético, la gente necesita practicar.
Este grupo incluye a inmigrantes afectados por los incendios en el condado de Sonoma, estudiantes negros de secundaria en East Oakland, ancianos inmigrantes en Oakland Chinatown y personas queer y trans de color que actúan como administradores de la tierra en Shelterwood. Hasta ahora, 10 organizaciones han aprendido sobre el sistema energético, sus propias necesidades de consumo y la tecnología emergente.
Para algunos en este grupo, como los miembros de Shelterwood, controlar su energía es fundamental.
Joan Lora revisa un tanque de propano perjudicado por un árbol caído durante las tormentas de invierno de 2023 en California del Norte. El árbol debería haber sido retirado por PG&E, pero nunca lo hizo. Foto por Brooke Anderson.
“Shelterwood pone en el centro a las personas queer y trans en la ecología. Significa mucho, sobre todo en una comunidad en la que se nos margina o se nos obliga a ir a las ciudades para protegernos”, dice Layel Camargo, cofundadora y codirectora ejecutiva de Shelterwood, y organizadora y trabajadora cultural trans indígena (yaqui y mayo del desierto de Sonora). “Le estamos devolviendo la tierra a nuestra gente”.
Pero Shelterwood está en el corazón de la zona de incendios forestales del norte de California, explica Camargo. Cuando hace calor y viento, PG&E corta la luz sin avisar. Esto es un problema para Shelterwood, que se encuentra fuera del servicio de telefonía móvil y depende de la electricidad para alimentar los teléfonos por satélite. Shelterwood también depende de la electricidad para su alojamiento, cocina, centro de retiros, teléfonos, luces, internet, vehículos eléctricos y herramientas eléctricas.
“Las comunidades rurales están realmente en manos de estas compañías energéticas monopolizadas. En caso de emergencia, sin electricidad, no podríamos llamar al 911. No habría forma de obtener información sobre una evacuación”, dice Camargo. “La mejor manera de sobrevivir aquí fuera, y de mantenernos ecológicamente alineados, es tener el mayor control posible de nuestros servicios públicos”.
Layel Camargo (izquierda) y Nikola Alexandre (derecha) entre los montones quemados en Shelterwood en mayo de 2023. Los administradores de tierras realizaron quemas controladas (para evitar la propagación de incendios forestales) en sus tierras. Foto de Brooke Anderson.
Para Shelterwood, construir su propia microrred no es sólo práctico, sino también político.
“Cuando me enteré de las acusaciones por homicidio involuntario contra PG&E tras los incendios, sentí que mi responsabilidad era depender lo menos posible de una empresa cuyos valores no están alineados con los míos”, dice Camargo.
Además de la energía solar, Shelterwood está instalando una microrred hidroeléctrica. Se utilizará en invierno, cuando el sol es menos abundante pero el agua fluye por los arroyos, riachuelos y barrancos de sus tierras, a veces hasta 94.64 litros por minuto.
Insurrección energética
California no es el único lugar que está construyendo microrredes como parte de un nuevo futuro energético. Puerto Rico ha importado tradicionalmente la mayor parte de su energía, lo que significa que es más intensiva en combustibles fósiles y más cara. Importar energía también hace que el archipiélago sea más vulnerable a la escasez y los cortes de energía en tiempos de desastre.
Arturo Massol Deyá, de Casa Pueblo en Adjuntas, habla de su trabajo para construir una “insurrección energética” en Puerto Rico. Foto de Brooke Anderson.
Cuando el huracán María azotó Puerto Rico en septiembre de 2017 dejó sin electricidad a la mayor parte de la isla. La localidad de Adjuntas fue una de las últimas a las que llegó la FEMA (Agencia Federal de Gestión de Emergencias), un mes después del paso del huracán.
Antes de la tormenta, los 45 paneles solares de Casa Pueblo, un centro comunitario de Adjuntas, parecían una rareza. Pero de repente, sin electricidad en la isla, Casa Pueblo se convirtió instantáneamente en un “oasis energético”. Llegaron personas de toda la isla para almacenar medicamentos refrigerados, enchufar sus equipos respiratorios y cargar sus teléfonos móviles.
Casa Pueblo distribuyó 14.000 linternas solares a los residentes, reduciendo el riesgo de incendio por la luz de las velas y la vulnerabilidad de los ancianos. Equipó 10 hogares con energía extra para diálisis y pequeños frigoríficos para insulina y antibióticos.
Con su energía solar instalaron un teléfono público por satélite, y la gente hizo fila para ponerse en contacto con sus familiares. También grabaron mensajes de un minuto para que los residentes los transmitieran desde su emisora de radio solar.
Tras el huracán, Casa Pueblo construyó la primera microrred comunitaria de la isla. Equipó con energía solar otras 150 viviendas, instaló 50 frigoríficos de tamaño normal en viviendas alimentadas con energía solar y suministró energía a una barbería, dos ferreterías, un centro agrícola, dos residencias de ancianos, el parque de bomberos, un restaurante, una pizzería, cinco mini mercados, un cine solar, la torre de transmisión de la emisora de radio, la escuela primaria y una farmacia, entre otros.
“Todo el mundo tiene derecho a la energía, no sólo los que pueden pagar o financiarla”, afirma Arturo Massol Deyá, director ejecutivo de Casa Pueblo.
Para estos hogares y empresas, la energía solar solía ser la fuente de energía de reserva. Ahora, la principal empresa privada de servicios públicos de Puerto Rico, PREPA (Autoridad de Energía Eléctrica de Puerto Rico), es el respaldo. Las facturas de energía de los usuarios de energía solar de Adjuntas han bajado de 85 dólares al mes con PREPA (combustibles fósiles) a 5 dólares al mes con energía solar. Casa Pueblo trabaja ahora para llevar a Adjuntas baterías de coche usadas de “segunda vida” que sirvan de almacenamiento solar.
“La energía es la capacidad de hacer trabajo. No disfrutamos de la riqueza obtenida de nuestro trabajo. Una forma de descolonizar Puerto Rico es en términos prácticos: crear independencia energética. Podemos ser productores, no consumidores. No necesitamos carbón ni gas. Tenemos sol y viento”, dice Massol Deyá. “Estamos llamando a una insurrección energética. No vamos a esperar al Gobierno. Vamos a desenchufarnos nosotros mismos”.
Llevando independencia energética al continente
La “insurrección energética” de Puerto Rico es una inspiración para muchos activistas estadounidenses de la democracia energética, pero especialmente para Selena Feliciano, puertorriqueña y coordinadora nacional de campañas del Proyecto Democracia Energética.
“Tengo raíces taínas [los pueblos indígenas de Puerto Rico] en mi familia. El indigenismo entiende que la energía no son los cables, ni la tecnología. Es el sol. Es lo que nos conecta y nos mantiene en marcha. Sólo en los últimos 150 años hemos equiparado energía con infraestructura”, dice Feliciano. “El pueblo de Puerto Rico se ha mantenido firme en honrar la tradición de la energía más allá de la tecnología, y como base de la resistencia”.
Selena Feliciano, coordinadora nacional de campaña del Proyecto Democracia Energética, reparte materiales en una acción frente a una instalación de PG&E el 7 de marzo de 2023, mientras Nyah Tisdell, organizadora de la Alianza Local por la Energía Limpia, observa. Foto de Brooke Anderson.
El Proyecto Democracia Energética es una colaboración de 40 organizaciones de Estados Unidos para impulsar la democracia energética. Sus miembros se encuentran desde Alaska hasta San Juan de Puerto Rico, y desde Jackson (Misisipi) hasta el sur del Golfo.
Será necesario un cambio político a escala estatal para desmantelar las empresas privadas de servicios públicos como PG&E y para impulsar una transición energética definitiva. Hasta llegar a ese punto las microrredes como las de Shelterwood y Casa Pueblo aportan mejoras concretas en la vida de las personas, fomentan la familiaridad con la tecnología, llevan el debate a los hogares, permiten practicar el autogobierno in situ y despiertan la imaginación política sobre un futuro energético más allá de las empresas privadas de servicios públicos.
“La democracia energética depende de la toma de decisiones de la comunidad, pero si esta no conoce la tecnología disponible o no sabe que una alternativa es posible, es difícil organizarse en torno a ella”, añade Feliciano. “Por eso son tan importantes estos primeros pasos: que la gente experimente por sí misma estas posibles configuraciones y soluciones”.
“Las microrredes apuntan a hacer las cosas de otra manera. Crea una opción real entre PG&E y esta otra cosa que hemos construido. Es un mundo por el que la gente puede luchar, y está a nuestro alcance”, afirma Woiwode. “Sin embargo, ninguna tecnología, microrredes incluidas, es la respuesta a la verdadera democracia energética. Si un campus de Google, una refinería de Chevron y una cárcel utilizaran tecnología de microrredes, pero lo hicieran de forma que no perturbara activamente la estructura racista, extractiva y antidemocrática de nuestro sistema actual, no estaríamos más cerca del futuro energético que todos necesitamos”.
Una transición justa en el sector energético no es una mera cuestión de tecnología ―sustituir el carbón, el gas “natural” o la energía nuclear por energía solar, eólica o hidroeléctrica―, sino más bien una lucha política sobre quién gobierna las decisiones acerca de los recursos necesarios para alimentar nuestras vidas. Como el doble sentido del nombre de Reclaim Our Power, no se trata sólo de energía eléctrica, sino también de poder político.
“No se trata sólo de los postes, los cables y la tecnología. Se trata de los puntos de decisión en la vida de la gente”, dice Woiwode.
Según los activistas de la democracia energética, lo que define la democracia energética es la lucha colectiva contra esos puntos de decisión. Desenchufarnos, como pide Massol Deyá, no significa que todos actuemos como individuos. Más bien, son las relaciones entre microrredes las que hacen que el sistema sea resistente y redundante. La descentralización sin democratización sólo exacerbaría las desigualdades existentes.
“Nuestra visión no es que todo el mundo agarre sus cosas y se vaya a casa a unidades autónomas de distribución de energía. La soberanía energética no significa salirse, esfumarse, y que los blancos ricos desaparezcan del sistema. Tiene que haber un tejido conectivo”, afirma Woiwode. “Lo que queremos es un mosaico de comunidades interconectadas, como el bosque”.
El movimiento por la justicia energética no pretende simplemente reformar la actual estructura de gobierno de nuestro sistema energético, que es propiedad de los accionistas. No es un llamamiento a una PG&E o PREPA más amable, más gentil y ligeramente menos mortífera. Es más bien un reconocimiento de cómo la privatización y el cercamiento de la energía nos han alejado de los ciclos regenerativos de la Tierra. Es una invitación a restablecer nuestra relación con la energía y con los demás. Es un recordatorio de que hay energía suficiente para todos cuando podemos tener una relación reflexiva y receptiva con el lugar y los sistemas vivos de la Tierra. Es una corrección del rumbo que devuelve la gobernanza al nivel de mayor impacto, de modo que las decisiones no las tomen unos pocos hombres con MBA, escondidos en oficinas corporativas, sino las personas de las comunidades cuyas vidas se ven más afectadas por las decisiones difíciles en tiempos precarios. Es una oportunidad para practicar el autogobierno radical de pueblo a pueblo.
Como aprendieron trágicamente los residentes de Lahaina, Maui, el pasado agosto: cuando se intensifican los desastres climáticos se revelan aún más las fallas y fracturas de nuestro actual sistema energético que quema combustibles fósiles en un lugar y transmite esa energía a través de grandes extensiones de tierra. Pero los activistas de base están construyendo sobre el terreno modelos del tipo de sistemas energéticos renovables, asequibles, interconectados y gobernados por la comunidad que necesita la democracia energética.
BROOKE ANDERSON es una fotógrafa y fotoperiodista independiente que vive en pueblo Ohlone, en Oakland, CA. Su trabajo más reciente se puede encontrar en YES! Magazine, Teen Vogue y En estos tiempos. Cubre movimientos sociales por la justicia climática y el poder de los trabajadores. Es una orgullosa miembro del Gremio de Trabajadores de Medios del Pacífico, CWA 39521, AFL-CIO.
La escritora Gabriela Conde (Tlaxcala, 1979), ofrece en entrevista para Escenario Tlaxcala algunas impresiones de la literatura mexicana y de la carrera que ha emprendido desde hace veinte años.
Fotografía cortesía de la autora.
Durante su formación profesional en Derecho (UPAEP), Gabriela descubrió el camino de la literatura. Al momento, ha publicado “Espejo sobre la tierra” (2004), “Tejidos” (2011) y, recientemente, “Vía Láctea” (2013) en la colección Contemporáneas, editada por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.
Hoy día, además de su carrera como escritora, compagina la pasión por las letras con el cargo de directora en el Museo Miguel N. Lira, ubicado en Tlaxcala capital.
¿Cómo fueron tus inicios como escritora?
Hace veinte años comencé a escribir. Estudiaba Derecho en Puebla, yo quería ser política. Ahí me volví escritora.
De niña ya escribía. Mi papá y mi mamá me leían pero, como tenía la idea de cambiar el mundo, quería ser política. Me metí a la carrera de Derecho. Ahí leí muchísimo, mucha Filosofía, Teoría del Estado, conocí expresiones artísticas y, sobre todo, preguntas. Me parece que las preguntas son la materia prima de las artistas.
Saliendo de la carrera- donde escribí cosas de política-, regresé a Tlaxcala. Mi hermana me dio un periódico donde se anunciaba un taller en el extinto Instituto Tlaxcalteca de la Cultura (ITC), hoy sede de la Secretaría de Cultura.
“Mira, se abrió un taller de poesía, ¿por qué no te inscribes?, tú siempre has querido ser escritora”, me sugirió mi hermana. El taller de poesía era impartido por Dolores Castro.
Ella fue quien me dijo “Lo tuyo es el cuento. Eres buena para rematar y contar historias. ¿por qué no te vas al taller de cuento aquí enfrente”. El taller era impartido por Guillermo Samperio.
Ahí terminé un libro (Espejo sobre la tierra), que ganó una beca para irme a estudiar a España; mi vida cambió. Lo escribí en ese periodo en que eres joven y valiente, lo terminé en un lapso de siete meses.
Era joven, ambiciosa y valiente. Digo que era porque es lo que nos pasa a las mujeres en todos los ámbitos. Te enfrentas a un montón de cosas que te van quitando ese valor, ese coraje. Abrazo mucho a esa Gabriela que fui y a las maestras y maestros que me hicieron sentir que sí podía.
¿Cuáles fueron las lecturas de este periodo que te marcaron?
Fue, sobre todo, la literatura latinoamericana. Yo aprendí a escribir con José Agustín, que lo hace ver fácil, lo hace ver sencillo.
Había leído a Rulfo, Sor Juana, la literatura en español y latinoamericana fue la que me nutrió en un principio. Particularmente, en esos tiempos, descubrí a Fernando del Paso. Es mi favorito, nunca más lo solté.
En ese tiempo sólo leía hombres. Después, hace como diez años atrás, comencé con esta rehabilitacióny descubrí a cientos y cientos de escritoras, que ahora son las que leo. Leo, sobre todo, mujeres.
¿Cómo fue abrirte paso en un medio donde el canon literario impulsa la visión masculina?
Yo creo que a las autoras de mi generación le fue más sencillo que a las autoras que le precedieron. Y, sin embargo, no fue fácil.
Primero, porque no tienes referentes (femeninos). Tienes un canon masculino que silenció a muchísimas mujeres: Amparo Dávila, Nellie Campobello, Adela Fernández.
Es importante decirlo: el movimiento feminista nos ha ido ayudando. Este movimiento-que no agrupa sólo escritoras-, ha trabajado mucho para que el canon literario (masculino) se acabe y empiece a ser de mujeres.
Nos estamos aferrando, abrimos camino para todas las demás. Agradezco a la generación que me precedió, que picó piedra, y que nos fue abriendo el camino. Nosotras tratamos de abrir un boquete para que entren todas.
Creo que el talento no era suficiente porque no había lugares para nosotras. Ahora podemos entrar.
¿Cómo llegaron las escritoras a tu vida?
Además de las canónicas, está Cristina Rivera Garza. Cuando tuve una beca en el FONCA (Fondo Nacional para la Cultura y las Artes), un amigo me regaló Nadie me verá llorar.
Lo leí y dije “esto se parece tanto a lo que yo quiero escribir”. Después descubrí a Carmen Boullosa. Me pareció deslumbrante, genial. Me hacían sentir cercanas a ellas. Fueron los primeros referentes.
Carmen tiene un poemario llamado “La salvaja” donde ve el amor de otra forma, no este donde estamos padeciendo, soportando.
Después me acerqué a Guadalupe Nettel. Las mexicanas me abrieron a las latinoamericanas. Por ejemplo a Samantha Schweblin, quien es contundente e inteligente.
Regresé entonces a las que no había leído, a las del siglo pasado. Ahora tengo la consigna de leer a mis contemporáneas, que son mis amigas y con quienes me encuentro, como Elma Correa (Mexicali), Ana Fuentes (Baja California), Elisa Corona (Morelos), Alma Carla Sandoval (Morelos). Todas ellas hacen una obra en presente, desde nuestra vivencia como mujeres.
¿Podrías hablarnos sobre tu libro Tejidos?
Tejidos es mi carta de amor para Tlaxcala. Entre las múltiples identidades que me cruzan, es la que más me enorgullece.
Mi mamá era de Contla de Juan Cuamatzi y mi papá de Ocotlán, donde también vivo. Cuando era niña mi primera lección fue que Tlaxcala es el estado más pequeño de la república.
Eso, en la mente de una niña, es la oportunidad de imaginarte muchas cosas. Creo que en los contornos abarcables se puede soñar más.
Las tlaxcaltecas tenemos una forma de ser especial. La Colonia no fue de la misma forma en Tlaxcala que en el resto del país. Uno de los ejemplos más importantes de esto es que hay gente aquí que se apellida Xicohténcatl, Talamatzi, Xochitoitzin, Cahuantzi, porque no hubo ese exterminio terrible que se dio en otros lados.
Una vez conocí a unos amigos de Coahuila que me contaron sobre la herencia tlaxcalteca en Coahuila. Mis papás de dedicaban a vender sarapes de Saltillo.
Me hablaron del gobierno de Coahuila y me dijeron que fuera a contar la historia de las 400 familias. Eso fue hace como diez años. Con estos ojos de tlaxcalteca y a la vez de extranjera, me encontré en los archivos con cosas maravillosas.
Los españoles decían buenas cosas sobre las tlaxcaltecas en sus cartas de relación con el rey. Ellos relataban cosas como “las tlaxcaltecas son buenas tejiendo, se concentran, son amorosas” o “los tlaxcaltecas, cuando están en público, no se permiten caminar desgarbados, porque representan a su comunidad”.
Las familias tlaxcaltecas construían solamente un cuarto donde dormían todos, el resto era una entidad donde sembraban árboles, tenían su telar, a sus animales, sólo sembraban lo que consumían y dejaban descansar a la tierra.
Ahora, tú vas a Saltillo y el lado donde no hace calor y está lleno de árboles es el que les tocó a los tlaxcaltecas. El seco es lo de los españoles. Así escribí Tejidos.
¿Cómo compaginas tu trabajo como funcionara y escritora?
Estoy trabajando como encargada del museo Miguel N. Lira. Por sinécdoque y extensión es la casa de la escritura, de la literatura de Tlaxcala. Desde ahí promovemos, formamos, distribuimos y aplaudimos a las plumas tlaxcaltecas. Ese trabajo me enorgullece más que mi obra, es refrescante y nutritivo.
¿Cómo podemos aprender a leer mujeres? ¿Cómo impulsarlo?
Justo a eso me dedico, a impulsar la escritura de mujeres, niñas y las comunidades vulnerables.
Cuando era joven e iba en el camión a Puebla, veía películas en las que representaban a chicas rubias, porristas, y me decía “yo nunca voy a ser así”. Me ponía triste, te va bajando la moral. Piensas en cuándo vas a ser más alta, más delgada, a vivir en Los Ángeles.
Un parte fundamental es decirles a las mujeres que su vida, su comunidad, su identidad es única, es la mejor. Es una suerte.
Ese canon es un canon, comercial, capitalista. La vida de las tlaxcaltecas es única, es un lugar en el que todavía se puede respirar. A pesar de la tragedia de la contaminación, sigue siendo un buen lugar para vivir.
Como personas de cualquier lugar es importante decirle eso a las mujeres, tu historia es importantísima. No tienes que ser diferente, tu existencia es perfecta ,así como es.
Más que pedirles que lean, es que escriban. Que nadie hable por ellas. Se ponen a escribir y después se leen entre ellas. Se identifican, unen y comprenden entre ellas. No sólo entre las mujeres sino entre cualquier grupo.
Háblanos de Vía Láctea (2023), tu último libro publicado
Es publicado en la colección Contemporáneas, editado por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP). Es una colección de cuentistas mexicanas que no viven en la Ciudad de México: Ana Fuente y Elma Correa que son de Baja California, Libia Brenda de Puebla y Nylsa Martínez, que viven en Los Ángeles.
Cuentistas, mujeres, mexicanas. Las mujeres también nos enfrentamos al centralismo de la Ciudad de México. La doctora Liliana Pedroza hizo esta curaduría y nos invitó a la colección.
Presentación de Vía Láctea en el Centro Cultural Los Pinos. 2023.
Ella hizo un trabajo titulado Catálogo del cuento mexicano, en el que están inscritas todas las mujeres que han escrito un cuento en México. Ha hecho este trabajo durante veinte años. Después sacó una antología valiosísima de cien cuentistas mexicanas.
Vía Láctea está disponible en línea y en librerías de la BUAP.
Conoce a la comunidad con membresía Escenario Tlaxcala que nos permite seguir haciendo periodismo independiente dando clic aquí.
El OCPA y Animal Defense Heroes, trabajan en una agenda animalista en Tlaxcala con el objetivo de darla a conocer a las y los próximos candidatos a diputaciones y presidencias municipales.
El Observatorio Ciudadano de Protección Animal (OCPA), en alianza con Animal Defense Heroes A.C., generaron una Agenda Animalista para Tlaxcala.
El propósito de esta alianza es destacar las necesidades de protección y bienestar animal en el estado, para incorporarlas en la agenda política de los aspirantes a cargos de elección popular en 2024.
Como primer acercamiento el OCPA, entregó una carta dirigida a presidentes, comisionados, coordinadores o secretarios generales de los partidos políticos.
La intención es que la agenda, se presente a partir del 30 de abril oficialmente en las propuestas de las y los próximos candidatos a las diputaciones locales y a los ayuntamientos, que contenderán este 2024.
¿Cuáles son los puntos de esta agenda?
Los motivos para comprometerse con la Agenda Animalista para Tlaxcala, giran en torno al enfoque de «Una sola salud» y de la paz social, asimismo son 5 puntos que la componen.
Expedición de reglamentos para bienestar animal
Si el municipio no cuenta con un Reglamento de Bienestar Animal vigente, deberán proponer ante el cabildo la emisión y durante el 2024 enviar a publicar al Periódico Oficial del Gobierno del Estado de Tlaxcala su reglamento.
Cumplir con las disposiciones del reglamento
Se plantea una regulación de la cría con fines comerciales y venta de perros y gatos, hacer un registro e identificación de perros y gatos, y promover la tutela responsable de animales de compañía.
Asimismo tener un control reproductivo de los animales, y que tengan acceso a la atención veterinaria, y a una educación que promueva las interacciones seguras humano-animal, entre otras.
Esterilizaciones masivas a bajo costo
Busca que se incluya en el Presupuesto de Egresos Municipal para el 2025 el servicio de esterilización de perros y gatos de manera permanente, a bajo costo y de ser factible gratuitamente.
Creación de centros de atención canina y felina municipal
Plantea que se incluya en el Presupuesto de Egresos Municipal para el 2026 la Creación y Operación del Centro de Atención Canina y Felina en los Municipios.
Esto para priorizar y ampliar la capacidad de realizar esterilizaciones a perros y gatos y rehabilitar a animales en situación de calle que sea viable su adopción.
Reformas para garantizar el cumplimiento de la ley de bienestar animal en los ayuntamientos.
El Congreso del Estado de Tlaxcala deberá de reformar la Ley Municipal y la Ley General de Responsabilidades Administrativas, para que se obligue a los Ayuntamientos a cumplir con las disposiciones de la Ley de Bienestar Animal y en caso contrario se sancionen a los funcionarios públicos omisos con este ordenamiento.
Antes iniciar oficialmente las campañas electorales, ambas organizaciones informarán sobre la respuesta de los partidos políticos. Además, harán pública la invitación a los futuros aspirantes a cargos de elección popular y presentarán la carta compromiso.
Conoce a la comunidad con membresía Escenario Tlaxcala que nos permite seguir haciendo periodismo independiente dando clic aquí.
La tarde del pasado lunes 4 de marzo, la Policía del Municipio de Tepetitla de Lardizábal, respondió a un reporte de emergencia que alertaba sobre un grave accidente en la intersección de la avenida Revolución y la calle Iturbide. Según el informe recibido, una persona del sexo masculino había sido atropellada por un camión tipo volteo mientras circulaba en bicicleta por la zona.
Al llegar al lugar de los hechos, los oficiales encontraron a un hombre tendido en el pavimento, con signos de una lesión grave en la cabeza que implicaba exposición de masa encefálica. Se solicitó de inmediato la asistencia de los paramédicos de la Dirección de Seguridad Pública de Tepetitla de Lardizábal, quienes confirmaron la ausencia de signos vitales en la víctima, identificada como Silverio N., oriundo de la cabecera Municipal de Tepetitla de Lardizábal, Tlaxcala.
El Servicio Médico Forense, adscrito a la Procuraduría General de Justicia del Estado de Tlaxcala, realizó las diligencias correspondientes en el lugar del accidente. Se procedió al aseguramiento del conductor del camión involucrado, identificado como Hipólito N., originario del municipio de San Martín Texmelucan, Puebla. Además, se incautó el camión tipo volteo de color rojo que fue utilizado en el incidente.
En el proceso de investigación, se aseguró una bicicleta de color negro con verde, tipo montaña, la cual era conducida por la víctima en el momento del accidente. Tanto el conductor del camión como los vehículos implicados fueron puestos a disposición de la Fiscalía del Estado por el delito de daños y lesiones por culpa, derivado de un accidente de tránsito.
Las autoridades locales continúan con las investigaciones pertinentes para esclarecer los detalles y determinar las responsabilidades correspondientes en este lamentable suceso.
Chivarrudas en Xicohtzinco rompen estereotipos de género al cambiar un baile exclusivo para hombres.
Xicohtzinco, Tlax. Silvia Romero, mejor conocida como «La Cebollitas» por quienes la quieren, desde hace ocho años ha invitado a sus comadres, amigas y sobrinas a sumarse en el personaje de chivarrudas en el municipio de Santo Toribio Xicohtzinco, una tradición que era realizada únicamente por hombres en su comunidad.
Fotografía: Escenario Tlaxcala
Silvia es originaria del barrio de Santa Filomena en Santo Toribio Xicohtzinco y desde que era una niña sentía gran interés en aquellos emblemáticos personajes vestidos con chivatas, que brincan alto y que con su sentido del humor, lanzan versos a sus espectadores: Los chivarrudos.
Los chivarrudos: El Carnaval del Sur de Tlaxcala
El origen de los chivarrudos se remonta en la Revolución Mexicana y su personificación sirve para rememorar a los arrieros que trasportaban ganado y otros utensilios al Puerto de Veracruz; también trasladaban el ganado de Tepeaca, Puebla a las poblaciones de Tlaxcala por las vías de los caminos reales.
Su vestimenta se distingue por estar hecha de cuero de chivo, de ahí proviene su nombre. Los chivarrudos montan un pequeño caballo de madera que tiene una campana en el cuello, el sonido que emiten las campanas, le da identidad al chivarrudo. La máscara de los locos -también conocidos por su peculiar forma de brincar y decir versos- es de color rosa y tiene un bigote; acompañado de un sombrero multicolor.
Fotografía: Escenario Tlaxcala
En 2019 se declaró como Patrimonio Cultural Inmaterial de Zacatelco la danza de estos emblemáticos personajes, que también es común en Axocomanitla, Huactzinco y Xicohtzinco.
A diferencia de la música de otras camadas tlaxcaltecas que se distinguen por ser de viento, el ritmo de los chivarrudos nace en el Teponaxtle. Y lo que los hace peculiar es su forma de socializar, pues lanzan versos con un tono pícaro.
Chivarrudas en acción, la primer camada de chivarrudas mujeres
La algarabía de los chivarrudos fue la razón por la que Silvia bailaba a lado de su esposo, Miguel Ángel, quien ha sido chivarrudo desde que era joven. A pesar de que Silvia bailaba a lado de una camada tradicional conformada por hombres, se dio cuenta que la limitaban en una de las acciones más importantes que es la quema del torito. Situación que la llevó a armar su propia camada de chivarrudas a lado de sus comadres.
«Los hombres nunca nos dejaban quemar, nosotras iniciamos por esa situación que queríamos ser puras mujeres para hacer nuestro propio remate».
Y fue así que en 2015 Silvia convenció un grupo de cuarenta mujeres para disfrazarse de chivarrudas e iniciaron la camada llamada «Chivarrudas en Acción». Actualmente hay más de cincuenta, entre niñas, jóvenes y adultas; y el baile reúne a familias enteras que se congregan cada año para festejar el carnaval.
Fotografía: Escenario Tlaxcala
A pesar de que las mujeres usan el mismo traje de chivo que los hombres y chamarra de cuero o de mezclilla, algo que las caracteriza es que no usan máscara; por el contrario, usan un paliacate que deja entrever sus ojos.
Al igual que los chivarrudos, la camada «Chivarrudas en Acción» también emite versos con picardía; e incluso otras mujeres les solicitan versos a sus esposos o hermanos. Entre risas y asombro por los mismos hombres, las chivarrudas buscan y ofrecen un espacio de diversión.
La camada Chivarrudas en Acción, se ha presentado en el Carnaval de San Lorenzo y en el de su municipio.
Chivarrudas en Xicohtzinco: El legado que deja Silvia en su comunidad
Silvia tenía claro que al cumplir cincuenta años debía retirarse de bailar como chivarruda, esto por el esfuerzo físico que implica el festejo. Es por ello que el pasado 2 de marzo, y en el marco del remate de la camada «Chivarrudas en Acción, organizó lo que ella hizo llamar «su retirada», en donde se congregaron más de cuarenta y cinco chivarrudas de su comunidad para pasear por las calles de Santo Toribio Xicohtzinco y bailar al ritmo del Teponaxtle.
Fotografía: Escenario Tlaxcala
Para Silvia, dejar de bailar como chivarruda representa una transición más en su vida, sin embargo, desea que la tradición siga vigente:
«A mí me gustaría que sigan la tradición, que no se pierda; que como la iniciamos siga funcionando en las nuevas generaciones».
Fotografía: Escenario Tlaxcala
Viridiana Godínez, amiga y vecina de Silvia, compartió que el legado que deja «La Cebollitas» es importante para las mujeres de Xicohtzinco pues marcó un parteaguas en su participación
«Es un ambiente bonito porque pues ella lo organiza, nos llama a todas, sus amigas, familiares y conocidas. Se hace un ambiente bonito entre todas las mujeres y pues es una convivencia muy fuera de lo rutinario».
En esa línea, Evelyn Cortés compartió que espera que la salida de Silvia no sea el fin de la camada «Chivarrudas en Acción», que piensan honrar el trabajo que realizó «La Cebollitas» con la suma de más mujeres en la camada y con más organización para que no se pierda una de las tradiciones más importantes de su municipio.
Fotografía: Escenario Tlaxcala
Con una sonrisa, Silvia «La Cebollitas» cerró un gran ciclo, dejando claro que «Chivarrudas en Acción» en Santo Toribio, cambió los estereotipos de género alrededor de un baile exclusivo para hombres, demostrando que la fuerza y la organización de las mujeres también puede modificar su cultura y tradiciones.
Conoce a la comunidad con membresía Escenario Tlaxcala que nos permite seguir haciendo periodismo independiente dando clic aquí.
A través de redes sociales, se dio a conocer que diversas mujeres han sido contactadas para conocer si participarán en la marcha del 8 de marzo en Tlaxcala.
Tlaxcala, Tlax. Mujeres tlaxcaltecas han expresado su preocupación ante una serie de intentos de intimidación a través de llamadas y mensajes provenientes de números desconocidos y cuentas de Facebook para conocer su participación en la marcha del 8 de marzo en Tlaxcala con motivo del Día Internacional de la Mujer.
De acuerdo con la información que diversas usuarias han registrado en diversos canales de comunicación, las llamadas provienen de un número con terminación 0509 y son cuestionadas por una serie de preguntas incisivas, tales como la opinión sobre las manifestaciones relacionadas con las mujeres, la participación en actividades que involucran monumentos históricos, y la postura respecto al papel del gobierno en la protección de estos monumentos.
Además, se solicitan datos personales como el código postal, nombre, edad, y afiliación a colectivas o grupos de mujeres.
Ante un panorama de desconfianza por los actos de represión que ha adoptado el Gobierno de Tlaxcala en las últimas dos manifestaciones en el marco del 8M, se instan a las usuarias a no responder a estos cuestionarios y evitar proporcionar información personal, esto con el objetivo de no vulnerar la seguridad de las mujeres.
Conoce a la comunidad con membresía Escenario Tlaxcala que nos permite seguir haciendo periodismo independiente dando clic aquí.
El folklor tlaxcalteca y talento de la Compañía Estatal de Danza Folklórica de Tlaxcala formarán parte de una serie de esta plataforma
La Compañía Estatal de Danza Folklórica de Tlaxcala, con más de tres décadas de trayectoria en los escenarios locales y nacionales, fue invitada por la famosa plataforma de Streaming Netflix, para formar parte de una de sus próximas producciones.
Las grabaciones iniciarán el próximo mes de abril e incluirán la ejecución de cuadros dancísticos como La Danza de los Cuchillos y la Danza de los Negritos, de Toluca de Guadalupe, así como Los Catrines, danzas que formarán parte de los contenidos de una próxima serie de la plataforma.
Al respecto, el director de la compañía, Edgar Domínguez Rojas, compartió su alegría y orgullo porque Tlaxcala y sus danzas sean difundidas, a través de una de las empresas de entretenimiento más prestigiosas y populares a nivel internacional.
“Agradezco a Dios y a la vida por estas oportunidades y refrendo mi compromiso de seguir trabajando en la difusión de el folklor Tlaxcalteca”, aseguró.
Este proyecto es resultado de la calidad escénica que a lo largo de más de 30 años de carrera ha demostrado la Compañía Estatal de Danza Folklórica de Tlaxcala, que en sus filas ha contado con destacados bailarines y bailarinas comprometidos con este arte y el Folklor Tlaxcalteca.
Conoce a la comunidad con membresía Escenario Tlaxcala que nos permite seguir haciendo periodismo independiente dando clic aquí.
Todas y todos en algún momento hemos tenido miedo a que algo o alguien nos haga daño, eso nos ha llevado a actuar de cierta manera para evitar sufrir ese daño. De acuerdo con la Real Academia de la Lengua Española, el miedo es la angustia por un riesgo o daño.
El miedo es diferenciado de acuerdo al impacto que puede tener en nuestra seguridad, nuestra salud y nuestra vida, es decir, no es igual tener miedo a un ratón que a un cocodrilo y no es lo mismo tener miedo a ser víctima de un robo o a una violación o tener miedo a una guerra o asesinatos ejercidos por la delincuencia organizada.
Ante ello, nuestras reacciones también son diferentes incluso ante la misma situación, dependiendo de las condiciones que tengamos.
Una de las razones por las cuales las mujeres que son víctimas de violencia no reconocen que son violentadas, no dejan a su pareja o no denuncian lo que están viviendo, se debe al miedo de lo que pueda ocurrirles a ellas, a sus hijas e hijos o, a que ejerzan sobre ellas una violencia mayor.
En nuestro país, l1 mujeres son víctimas de feminicidio cada día. En Tlaxcala, solo en semana reciente fueron encontradas, en el municipio de Nanacamilpa, madre e hija asesinadas, con varios signos de violencia, lo que se presume que fue la causa de su muerte. Además, una mujer fue raptada y localizada en Zacatelco.
El Colectivo Mujer y Utopía A. C., reveló que, de 2008 a diciembre de 2023, registraron 270 asesinatos de mujeres y de acuerdo con el BANAVIM, en enero de 2024 se presentaron 724 casos de violencia contra las mujeres en el estado de Tlaxcala.
El miedo que las mujeres tenemos de vivir violencia, a las represalias ante la denuncia o a que se les exija a los agresores que dejen de violentar, es real, eso ha ameritado crear protocolos de cuidado y protección para evitar vivir alguna violencia, pero, en el contexto en que vivimos, como queda claro en los datos presentados, es lo que nos obliga a crearlo e implementarlos para prevenir situaciones de violencia.
Tlaxcala ha sido visibilizado por nuestros gobernantes como uno de los estados más seguros en México, sin embargo, la realidad nos muestra algo distinto: el año pasado se encontraron 2 laboratorios clandestinos que producían drogas, existen prestamistas denominadas “Los colombianos” que dañan la vida de las personas, hay redes de tratantes, se encontraron a más de 700 personas víctimas de tráfico en Cuaoxomulco, está presente el huachicol, se esconden en Nopalucan prófugos de la justicia de Puebla- como ocurrió en enero de 2024-, en municipios de nuestro estado, los robos a casa habitación y lugares públicos ocurren de manera cotidiana y en cualquier horario.
Todas estas violencias nos generan inseguridad, entendida como aquella situación de intranquilidad pública y privada que limita el ejercicio de nuestros derechos.
Este miedo se acrecienta por la respuesta que existe de parte de nuestras autoridades, la cual, deja mucho que desear. Por ejemplo, en el caso de la sanción a redes de tratantes, se han tardado hasta 7 años en emitir una sentencia condenatoria firme; cuando se denuncia un robo de auto o de vivienda, el trámite es engorroso y son pocos los casos en los que las personas recuperan sus pertenencias, esto significa que cuando no hay una respuesta gubernamental para asegurar el derecho al acceso a la justicia de las personas afectadas, estas deciden que es mejor no denunciar y más bien cuidarse para que la delincuencia les afecte lo menos posible.
Por su parte, la delincuencia, ante un gobierno irresponsable de sus funciones, ha ido infiltrándose en nuestras comunidades, ha hecho que las juventudes de nuestros pueblos aspiren a ser tratantes, ser parte del huachicol, la venta de drogas o el robo, entre otros delitos. Así, la delincuencia hace que le tengamos miedo a personas de nuestras comunidades, que nos confrontemos con ellas y que nos dividamos comunitariamente.
Las personas tenemos derecho a defender nuestros derechos, pero esto se complica cuando al hacerlo hay actos de represión gubernamental que generan miedo. En Tlaxcala está el caso de los compañeros y compañeras de Calpulalpan, que denunciaron la escasez de agua, también las compañeras que en la marcha del 8 de marzo pasado fueron atacadas por policías estatales que les lanzaron gas lacrimógeno, incluso, defensores del bosque, como Saúl Rosales Meléndez, que sigue injustamente encarcelado.
En nuestro contexto, estamos conviviendo con el miedo a ser víctimas de algún delito, a que las personas de nuestras comunidades sean parte de la delincuencia y a que se nos reprima si denunciamos la situación.
Es muy importante no dejar que el miedo nos divida, nos paralice o nos confunda. Ante el miedo que se nos impone, es necesario que analicemos la realidad a profundidad, que nos sigamos encontrando y organizando para hacer frente a aquello que nos causa miedo y daño, a aquello que nos afecta la vida personal, la vida comunitaria y a la madre tierra.
Saúl N., tiaxca de Tlalcuapan, fue declarado culpable por el delito de homicidio calificado, su sentencia asciende a 20 años de prisión; abogado refiere actos de corrupción en el proceso.
Chiautempan, Tlax. El pasado 1ro de marzo se llevó cabo la última audiencia de los tiaxcas de la comunidad de Tlalcuapan, Raymundo N. y Saúl N., en el Tribunal de Enjuiciamiento del Distrito Judicial de Guridi y Alcocer, en donde se determinó que Saúl N., presidente de comunidad, sería condenado por el delito de homicidio calificado.
Desde el 14 de julio de 2022, Raymundo N. y Saúl N. han atravesado un proceso legal para comprobar su inocencia en el linchamiento perpetuado en abril de 2022 en la comunidad de San Pedro Tlalcuapan.
Un año y siete meses después, las juezas Aída Baez Huerta, Rossana Rubio Marchetti y Olivia Mendieta Cuapio, dieron a conocer que se liberaría a Raymundo N., privando de la libertad al defensor de la Malinche, Saúl N.
En esa línea, el pasado 15 de marzo, en el Tribunal de Enjuiciamiento del Distrito Judicial de Guridi y Alcocer, las juezas dictaminaron una sentencia de 20 años de prisión a Saúl N., una sentencia mínima debido a que el Ministerio Público no emitió las pruebas suficientes para probar la participación de Saúl N. en el delito de homicidio calificado.
La ausencia de pruebas por parte de las entidades públicas para demostrar la culpabilidad de Saúl N. al Tribunal impactó directamente en la condena, pues la sentencia por este delito asciende a 50 años de prisión.
Gobierno de Tlaxcala es corrupto en caso de tiaxca de Tlalcuapan: Carlos David Robles
En entrevista colectiva, el abogado Carlos David Robles, dio a conocer que la sentencia emitida por el Tribunal de Enjuiciamiento del Distrito Judicial de Guridi y Alcocer responde a las demandas del Gobierno de Tlaxcala, pues a pesar de haber probado que durante el linchamiento Saúl N. solicitó apoyo municipal y estatal para detener el linchamiento; las juezas lo enjuiciaron culpable por el nombramiento que en ese momento tenía: presidente de la comunidad de Tlalcuapan.
Además suscribió que hubo contradicciones en el fallo emitido por Aída Baez Huerta, Rossana Rubio Marchetti y Olivia Mendieta Cuapio, pues en repetidas ocasiones se contradecían entre ellas respecto a las evidencias emitidas por el Ministerio Público. Pese a ello, la sentencia condenatoria para el tiaxca Saúl N. asciende a 20 años de prisión.
Finalmente, Robles aseveró que tras los actos de corrupción por parte de las juezas tlaxcaltecas, buscarán un amparo inmediato a nivel federal para buscar la absolución del activista Saúl N., sin embargo, es un proceso que podría tardar hasta seis meses.
Al respecto, el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez dio a conocer que las juezas «no adoptaron un enfoque de derechos humanos e intercultural al momento de resolver su situación jurídica. Por el contrario, lo condenaron sin contar con pruebas suficientes.»
Por su lado, el defensor de la Malinche, Raymundo N. quedó puesto en libertad y podrá solicitar la reparación del año al Estado de Tlaxcala. A la salida, su esposa, pobladores de Tlalcuapan y colectivos en defensa de la Malinche, y abogados del Centro Prodh lo acompañaron.
Conoce a la comunidad con membresía Escenario Tlaxcala que nos permite seguir haciendo periodismo independiente dando clic aquí.