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De 104 a 217 desapariciones: Tlaxcala duplica sus casos en cuatro años, así lo informa Red Lupa

Tlaxcala, Tlax.- El número desapariciones en Tlaxcala aumentó, al pasar de 158 casos en 2025 a 217 al 16 de mayo de 2026, de acuerdo con el informe estatal de Personas Desaparecidas en Tlaxcala, elaborado por Red Lupa, perteneciente al Instituto Mexicano de Derechos Humanos y Democracia A.C., y hecho público este 17 de agosto.

El reporte advierte además que una parte importante de las víctimas corresponde a jóvenes de entre 15 y 29 años, mientras que, territorialmente, Apizaco y Tlaxcala capital concentran la mayor cantidad de casos, seguidos por Calpulalpan, San Pablo del Monte y Huamantla.

El análisis territorial realizado por activistas de Red Lupa señala que las familias enfrentan obstáculos para acceder a las carpetas de investigación, además de deficiencias en el funcionamiento de las comisiones estatales encargadas de la búsqueda de personas desaparecidas y de la atención a víctimas.

A partir de estos datos, Red Lupa presentó un diagnóstico que no solo dimensiona el crecimiento de las desapariciones en la entidad, sino que también expone las dificultades institucionales que persisten para atender los casos y garantizar a las familias información y acceso efectivo a la justicia.

De mayo de 2022 a mayo de 2026, el número de desaparecidos se duplicó

El número de personas desaparecidas en Tlaxcala más que se duplicó entre mayo de 2022 y mayo de 2026, al pasar de 104 a 217 casos. Esto representa un incremento de113 personas, lo que equivale a 108.7%. Además, registró que la tendencia no fue uniforme, pues durante 2023 se registraron 127 casos, mientras que par 2024 la cifra aumentó a 158, cantidad que se mantuvo durante 2025.

No obstante, 2026 rompió con ese registro, pues al corte del 16 de mayo se contabilizaron 217 personas desaparecidas, 59 más que durante todo 2025 y 37.3% por encima del registro del año anterior, correspondiente al corte del informe.

El crecimiento está concentrado principalmente en hombres, ya que en 2022 se contabilizaban 60 hombres desaparecidos, mientras que para mayo de 2026 la cifra llegó a 154, es decir, 94 casos más y con un aumento de 156.7%. Con ello, los hombres representan actualmente 70.97% del total, prácticamente siete de cada 10 personas desaparecidas registradas al reciente corte.

Las mujeres también aumentaron en términos absolutos, al pasar de 43 casos en 2022 a 63 en 2026, un incremento de 46.5%. No obstante, su participación dentro del total disminuyó de 41.34 a 29.03%, esto no significa que haya menos mujeres desaparecidas, sino porque el crecimiento entre los hombres fue considerablemente mayor.

Jóvenes y menores de edad concentran parte de las desapariciones

La desaparición de personas en Tlaxcala comenzó a mostrar un incremento a partir de 2020, mientras que el año con mayor concentración de casos que continúan vigentes es 2025, con 40 personas desaparecidas. A este le siguen los periodos de 2020 a 2022 y 2024, que presentan una concentración ligeramente superior al comportamiento anual promedio registrado en otros años.

De las 217 personas desaparecidas y no localizadas, 33 eran menores de 18 años al momento de su desaparición, lo que representa aproximadamente 14% del total. De este grupo, 63.64% eran niñas. Además, tres niñas desaparecieron entre enero y mayo de 2026. Del total de casos, 11 corresponden a personas desaparecidas entre enero y mayo de 2026.

Por edad, el grupo más afectado se concentra entre adolescentes y adultos jóvenes: 55.76% de las personas desaparecidas y no localizadas tenía entre 15 y 39 años. En el caso específico de las mujeres, 21.19% de las desaparecidas se encontraba dentro de ese mismo rango de edad.

Apizaco y Tlaxcala capital concentran más personas desaparecidas

Apizaco concentra el mayor número de personas desaparecidas y no localizadas en Tlaxcala, con 28 casos, seguido por Tlaxcala capital, con 27. En conjunto, ambos municipios concentran 55 casos al corte del 16 de mayo de 2026.

En tercer lugar se encuentra Calpulalpan, con 12 casos, mientras que San Pablo del Monte ocupa la cuarta posición, con 11 personas desaparecidas. Huamantla se encuentra en quinto lugar, con 10 casos, por lo que estos cinco municipios concentran los mayores registros de personas desaparecidas en la entidad.

Análisis territorial e institucional

En cuanto al análisis territorial, integrantes de la Red activa en Tlaxcala señalaron barreras operativas e institucionales que enfrentan las familias de personas desaparecidas, entre ellas la falta de transparencia sobre el personal de la Fiscalía, las dilaciones para la entrega de copias de las carpetas de investigación y la desinformación sobre el proceso.

Asimismo, denunciaron cobros indebidos por parte de autoridades estatales para tramitar la declaración especial de ausencia, además del desconocimiento de algunos jueces sobre la aplicación de esta figura legal.

De acuerdo con el análisis del marco institucional y jurídico del estado, se confirma la consolidación y vigencia de la Comisión de Búsqueda, la Fiscalía Especializada y la Comisión de Víctimas, las cuales operan en conjunto con los marcos legales vigentes, como la Ley de Víctimas, la Ley de Desaparición y la Ley en DEAPD.

Sin embargo, la estructura institucional aún presenta vacíos sustanciales, ya que se registran como inexistentes o pendientes de creación el Consejo Ciudadano, el Centro de Identificación y el Panteón Forense.

Fallas institucionales y retos en la búsqueda

Para Edgar Cortez, integrante de Red Lupa, el incremento de personas desaparecidas en Tlaxcala evidencia al menos tres fallas principales, entre ellos, la ausencia o insuficiencia de políticas de prevención, la falta de resultados en los casos de larga data y el alto nivel de impunidad en esta materia.

Señaló que, aunque las autoridades han logrado localizaciones durante los primeros momentos posteriores a una desaparición persiste el reto de atender a quienes llevan años sin ser localizados, pues «los procesos de búsqueda de los casos con mayor tiempo no están siendo exitosos».

A ello se suma la escasez de sentencias por desaparición, tanto a nivel nacional como local, así como una deficiente coordinación entre las comisiones de búsqueda, la Fiscalía y las instituciones de seguridad pública, cuya capacidad de despliegue resulta clave para las búsquedas inmediatas y la recopilación de información.

Cortez planteó que la Comisión Estatal de Búsqueda debe contar con un programa de búsqueda expreso y escrito, que incluya estrategias por patrones y no únicamente respuestas individuales. Ante esta situación, colocó como ejemplo las desapariciones de mujeres jóvenes de entre 20 y 29 años, cuyos casos requieren analizar si existen patrones y causas que puedan estar ligados a contextos de violencia y de trata de personas.

Para ello, consideró necesario fortalecer las unidades de análisis de contexto en las comisiones de búsqueda y las fiscalías, pero también garantizar su coordinación. El objetivo, explicó, debe ser comprender cómo cambia el fenómeno de las desapariciones en Tlaxcala y utilizar esa información para identificar patrones y anticipar nuevas búsquedas.


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Por Los Contenedores y las fuente de inspiración por venir… ¡Gracias Eréndira, gracias Ale!

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Allá por 2016 en Escenario Tlaxcala tuvimos una revista impresa que vio publicar seis números. En 2018, por nuestro cuarto aniversario decidimos hacer varias actividades, entre ellas una cascarita con varias personas de nuestra audiencia. Más para acá, en 2024, tuvimos la dicha de hacer una rueda de prensa sobre nuestro podcast El Despertar de los Guardianes de Bosque con periodistas de otros estados de México. Son tres momentos que tienen algo en común: Los Contenedores.

Durante 14 años, este maravilloso espacio fue refugio de músicos, pintores, escritores, escultores, gestores y audiencias culturales. Un ágora para todas y todos quienes disfrutamos del intercambio de ideas, desde posturas heterogéneas y siempre con miras a imaginar esa utopía en la que Tlaxcala consigue emanciparse en sus distintas expresiones artísticas y también políticas.

Con Los Contenedores también compartimos desde Escenario Tlaxcala el abanico de emociones que implica la valentía de sostener espacios independientes. Recuerdo con mucha felicidad la ocasión en la que muy considerados, Eréndira y Alejandro – los valientes de esta memoria – me invitaron a su casa para tomarnos una copita de vino y compartir reflexiones. Conversar con ellos siempre ha sido un aliciente para recordar que vale la pena apostar por las convicciones. Ellos, artistas ambos con una carrera sólida y una experiencia maravillosa, decidieron montar un lugar seguro para la exhibición de propuestas con una multiplicidad de voces y discursos.

Los primeros años construyendo este medio de comunicación fueron, para quien escribe estas líneas, complejas emocionalmente por los diferentes señalamientos sobre la edad de quienes iniciamos, sobre lo «raro» que implicaba no demostrar filiación partidista o que no tuviéramos reparo en hablar con soltura y cercanía con las audiencias. Eso devino en muchos comentarios que buscaron mermar las ganas de continuar.

Pero esos intentos no lograron disuadirnos en los absoluto porque del otro lado en el camino hemos encontrado agentes de cambio, movilizadores de consciencias y fuentes de inspiración sostenidas en la resistencia. Así que sí, que Escenario Tlaxcala siga de pie es también por todos esos momentos en los que Eréndira y Alejandro compartieron palabra como quien se refresca con el rocío fresco de una fuente de agua en un desierto con viento caliente. Ese desierto era y sigue siendo Tlaxcala.

Es fuerte notar que el devenir no corre igual en todos los sitios. Y vaya que en Tlaxcala, la cosa va lenta, con una lentitud que quema por lo árido de las condiciones; insisto, vivimos en un desierto. Nos lo vuelve a confirmar el cierre de Los Contenedores, que no cierra por falta de ímpetu, energía o creatividad.

Nos hemos tenido que despedir de este maravilloso lugar por la insistencia de una clase política más preocupada por exprimir hasta la última gota a través de permisos, licencias y burocracia que complejiza la viabilidad financiera incluso de los proyectos que deciden no ganar nada, pero que tampoco están dispuestos a perderle en cantidades que son vulgares.

Pero también nos despedimos de este lugar con una enseñanza que hay que tomar y anotarnos cerca para tenerla muy presente: abrazar lo cíclico es abrir la puerta a nuevas vueltas para edificar el progreso, como un proceso colectivo e histórico. Leerlo así, me reconforta y me vuelve a colocar en la esperanza. Porque la historia de Los Contenedores ha quedado en la historia de la Tlaxcala combativa, de la Tlaxcala no oficial, la de las y los inquietos, curiosos y soñadores.

Imaginar, cuestionar y accionar… Eso no nos lo podrán quitar, porque no somos solo unos cuantos. Como Eréndira y Alejandro, habemos más resistiendo, de distintas formas, ya sea con la formalidad de un proyecto o desde los principios y la ética de un pensamiento disruptivo e inconforme con las pautas preestablecidas.

Así que querida Eréndira, querido Alejandro, ¡Muchas gracias! Acá quedamos a la expectativa de sus próximas aventuras, revoluciones y emprendimientos incendiarios. Y desde Escenario Tlaxcala, quedamos optimistas y expectantes de aquellas y aquellos que vienen para continuar abriendo ciclos a fuentes de inspiración.

Mediante asignación directa y tras aprobar un examen, Maximino Hernández llega a la Notaría 3

Tlaxcala, Tlax.- Apenas dos meses después de dejar la titularidad del Secretariado Ejecutivo del Sistema Estatal de Seguridad Pública (SESESP), Maximino Hernández Pulido pasó del ámbito de la seguridad pública al notariado estatal, al convertirse en titular de la Notaría Pública Número 3 de la demarcación de Lardizábal y Uribe, con residencia en Chiautempan.

El movimiento ocurre poco más de un año después del fallecimiento del notario Raúl Cuevas Sánchez, ocurrido en junio de 2025, cuando la notaría quedó sin titular y Chiautempan entró en la búsqueda de un nuevo notario.

La llegada de Hernández Pulido quedó formalizada el viernes 7 de agosto, cuando el Gobierno del Estado publicó en el Periódico Oficial la patente que lo reconoce como titular del despacho, así como el acuerdo mediante el cual se autorizó su asignación directa.

De la seguridad pública al notariado

Durante años, Maximino Hernández Pulido construyó su trayectoria en la seguridad pública y la administración gubernamental. Su incursión en el ámbito notarial comenzó apenas en agosto de 2025, con la aprobación del examen para obtener la Constancia de Aspirante a Notario; un paso que, posteriormente, lo colocó en la ruta para obtener una patente.

De acuerdo con su síntesis curricular, Hernández Pulido se desempeñó como director de Seguridad Pública municipal entre 2017 y 2021; posteriormente fue encargado de despacho de la Secretaría de Seguridad Ciudadana entre noviembre de 2021 y abril de 2022, y desde septiembre de 2021 aparece como comisionado ejecutivo del Sistema Estatal de Seguridad Pública. Antes de ello fue asesor de la Cámara de Diputados y consejero electoral propietario del Consejo General del Instituto Electoral.

En el ámbito académico, cuenta con licenciatura en Derecho, así como maestrías en Derecho Electoral y Derecho Constitucional y Amparo. También tiene un máster en Terrorismo Internacional y Amenazas Asimétricas y cursa una maestría en Seguridad Pública y Políticas Públicas.

Sin embargo, en la información curricular disponible no aparece una trayectoria previa en el ejercicio notarial. El antecedente directo para a esta vía fue su participación, en agosto de 2025, en el examen para obtener la Constancia de Aspirante a Notario.

El 12 de agosto de ese año, 13 aspirantes presentaron el examen correspondiente al curso de formación previsto por la Ley del Notariado de los cuales, solo tres obtuvieron una calificación aprobatoria; Hernández Pulido, la magistrada Anel Bañuelos Meneses y el secretario de Movilidad y Transporte, Marco Tulio Munive Temoltzin.

Los resultados fueron formalizados mediante un acuerdo del 28 de agosto de 2025, con la participación de Evaluare Expertos en Políticas Públicas, S.A. de C.V., empresa contratada por el Gobierno estatal, así como de personal de la Dirección de Notarías y Registros Públicos y de la Dirección Jurídica de la Secretaría de Gobierno.

Así, el expediente muestra una transición profesional, que va de cargos vinculados principalmente con seguridad pública y administración gubernamental hacia el proceso para obtener una patente notarial, cuyo primer antecedente documentado en su trayectoria es precisamente la aprobación de aquel examen.

Una notaría que llevaba más de un año sin titular

La Notaría Pública Número 3 de Chiautempan quedó sin titular tras el fallecimiento de Raúl Cuevas Sánchez, ocurrido en junio de 2025. El nombre del exsecretario de Gobierno también forma parte de la historia del despacho, de acuerdo con una publicación de La Jornada de Oriente del 11 de septiembre de 2010, Cuevas fue uno de los 16 abogados a quienes el entonces gobernador Héctor Ortiz Ortiz otorgó una patente notarial, después de aprobar el examen correspondiente.

Tras su fallecimiento, el despacho permaneció sin titular durante más de un año, hasta que en 2026 el Gobierno estatal determinó cubrir la posición mediante la figura de asignación directa prevista en el artículo 31 de la Ley del Notariado del Estado. El acuerdo gubernamental argumentó que las necesidades del servicio, así como el crecimiento demográfico y económico de Chiautempan, hacían necesario contar con un nuevo notario.

Para acceder a esta vía, el Gobierno estatal señaló que Hernández Pulido contaba con una Constancia de Aspirante en términos definitivos y permanentes, además de cumplir con las condiciones previstas por la legislación, y misma que fue actualizada en diciembre de 2025. La asignación ocurrió dos meses después de que dejara la titularidad del Secretariado Ejecutivo del Sistema Estatal de Seguridad Pública (SESESP), en junio de 2026.

La patente llegó desde Palacio de Gobierno

Los documentos publicados durante la primer semana de agosto formalizaron el salto de Hernández Pulido del servicio público al notariado. La patente, expedida el 3 de agosto en el Palacio del Poder Ejecutivo y firmada por la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros y el secretario de Gobierno, Luis Antonio Ramírez Hernández, lo reconoce como titular de la Notaría Pública Número 3 de Chiautempan.

Ese mismo día fue publicado el acuerdo que sustentó su asignación directa. Con ello, la ruta por la notaría quedó trazada desde agosto de 2025, cuando Hernández Pulido aprobó el examen para obtener la Constancia de Aspirante; mientras que en junio de 2026 dejó el SESESP y, no fue hasta dos meses después, cuando recibió de manera directa del Poder Ejecutivo la patente para ocupar una notaría que permanecía sin titular desde junio de 2025.

Director de Notarías defiende a Hernández Pulido pese a falta de experiencia notarial

Durante el Diálogo Circular de este martes 11 de agosto, el director de Notarías y Registros Públicos del Estado, Jeremy Martin Rocha Domínguez, defendió el proceso mediante el cual Maximino Hernández Pulido obtuvo su patente como titular de la Notaría Pública Número 3, con residencia en Chiautempan. Informó que participaron 13 aspirantes, quienes realizaron módulos de capacitación y un examen final de 100 reactivos, con una calificación mínima aprobatoria de 70 puntos.

Al ser cuestionado por el resultado de Hernández Pulido, Rocha Domínguez destacó que obtuvo 98 puntos, una de las calificaciones más altas del proceso, por lo que sostuvo que cumplió con la evaluación requerida para aspirar a una patente notarial.

Pese a que el exsecretario cuenta con estudios de maestría y doctorado centrados en temas de seguridad y no en materia notarial, el funcionario respaldó su incorporación al proceso y señaló que, de acuerdo con la normativa aplicable, cumplió con los requisitos para obtener la patente. Sin embargo, no aclaró qué posición ocupó frente al resto de los aspirantes ni explicó de manera puntual cómo se acreditaron los requisitos relacionados con la experiencia profesional o notarial.

Esto ocurre luego de que Hernández Pulido dejara el Secretariado Ejecutivo del Sistema Estatal de Seguridad Pública y, dos meses después, asumiera la Notaría Pública Número 3 de Chiautempan.

Sobre las notarías vacantes, el funcionario señaló que actualmente existen dos en Calpulalpan, mientras que una tercera se encuentra en litigio y corresponde a la demarcación de Zacatelco. Rocha Domínguez no detalló durante el diálogo el procedimiento que se seguirá para cubrirlas ni los requisitos que deberán cumplir los futuros aspirantes.


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Indigna a la prensa oficialista trato a compañero, pero replican prácticas que no cambian las condiciones del gremio

Mientras en México se está discutiendo el derecho de las audiencias y el debate nacional gira en torno a si las nuevas reglas pueden afectar la libertad de expresión, en Tlaxcala esa discusión encontró un camino que exhibió las fortalezas, pero también las contradicciones -y debilidades-, tanto del periodismo local como de la relación del gobierno con la prensa, así como de los espacios que abre o restringe para el escrutinio.

Para ello bastaron dos hechos:

El primero ocurrió al término de la presentación del Informe de Incidencia Delictiva correspondiente al primer semestre de 2026. Como ha ocurrido de manera recurrente durante esta administración, la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros respondió algunas preguntas de la prensa en una rueda improvisada al finalizar el evento. Fue en ese momento cuando el vocero del Gobierno del Estado, Antonio Martínez Velázquez, realizó dos gestos de desaprobación hacia el periodista Rubén Hernández, colaborador de Quadratín Tlaxcala, quien llamó a la gobernadora antes de que terminara su intervención con otro medio. Aunque al término de la pregunta, se le concedió la palabra, la reacción del medio «Contrapoder» fue inmediata, pues subió el extracto del video a sus redes sociales, que después fue divulgado por otros medios.

Tras ese episodio, la Unión de Periodistas del Estado de Tlaxcala (UPET) emitió un posicionamiento en solidaridad con el reportero Rubén Hernández. Un día después, durante el Diálogo Circular del 6 de agosto, la directora de La Bestia Política, Mariana Lovera, cuestionó al vocero Antonio Martínez Velázquez sobre la polémica que generó su gesto y la viralidad que alcanzó en redes sociales. En respuesta, el funcionario ofreció una disculpa pública a Rubén Hernández y reconoció que su actitud fue inapropiada.

Al mismo tiempo que esa discusión ocupaba las redes sociales y buena parte de la agenda de los medios de comunicación, otro episodio comenzaba a desarrollarse. Durante el Diálogo Circular del 6 de agosto, nuevamente la directora de La Bestia Política, Mariana Lovera, cuestionó a Antonio Martínez Velázquez sobre la publicación que ese mismo día había difundido el medio nacional La Opinión de México, en la que se afirmaba que la gobernadora de Tlaxcala era investigada por autoridades de Estados Unidos por presuntos vínculos con el crimen organizado, a lo que respondió que no había información oficial.

No obstante, sin un proceso visible de verificación, la información fue retomada por diversos medios y plataformas locales, entre ellos Gente Tlx, El Periódico de Tlaxcala, 385 Grados, Contra Poder y La Bestia Política. Horas después, la Embajada de Estados Unidos en México desmintió públicamente esa versión.

Y es justamente aquí donde comienza el verdadero debate de esta columna.

La indignación del gremio periodístico local por el gesto del vocero es comprensible y legítimo. Es cierto que Antonio Martínez Velázquez pidió al periodista Rubén Hernández esperar su turno y no interrumpir la intervención que se desarrollaba en ese momento. Ese contexto existe y debe mencionarse. Sin embargo, también es cierto que ninguna autoridad debería responder con miradas de desaprobación, gestos de desdén o actitudes que puedan interpretarse como una forma de desacreditar el ejercicio periodístico.

Los funcionarios públicos están obligados a tolerar el cuestionamiento público, incluso cuando las preguntas sean incómodas, insistentes o considere que forman parte de una estrategia de confrontación. El respeto a la prensa no es una concesión del gobierno; es una condición indispensable para la vida democrática. Y si desde el ámbito federal se pretende avanzar en mecanismos para proteger los derechos de las audiencias, esa protección tendría que comenzar por garantizar que quienes ejercen el periodismo puedan cuestionar al poder sin ser descalificados por hacerlo.

Y aquí quiero puntualizar que la insistencia de la prensa por cuestionar a la gobernadora en medio del llamado “chacaleo” tiene una razón de ser. En Tlaxcala, el acceso directo de las y los periodistas locales a la titular del Poder Ejecutivo sigue siendo excepcional, desde que inició su sexenio los únicos en tener entrevistas formales, son los medios nacionales, en donde Lorena Cuéllar sí ha concedido espacios de conversación de mayor duración. Tan sólo entre octubre y diciembre de 2025 concedió entrevistas con Canal Red Latinoamérica, Grupo Milenio, Telediario y El Universal. En contraste, para los medios locales el acceso suele darse con mayor frecuencia mediante entrevistas colectivas o breves encuentros al término de actos públicos.

Las breves ruedas de prensa improvisadas al término de algunos eventos oficiales difícilmente sustituyen un ejercicio permanente de rendición de cuentas. Son encuentros de apenas unos minutos, en los que decenas de reporteras y reporteros buscan obtener una respuesta antes de que la mandataria abandone el lugar.

Y el problema no es que la gobernadora conceda entrevistas a medios nacionales, el problema es que el periodismo local, que cubre cotidianamente su administración, tenga menos oportunidades para sostener conversaciones formales, amplias y de rendición de cuentas con ella.

Esto no significa justificar las interrupciones ni las formas poco ordenadas en que a veces se desarrolla el ejercicio periodístico. Significa reconocer que el “chacaleo” también es producto de un modelo de comunicación gubernamental en el que las oportunidades para preguntar directamente a la gobernadora son escasas y están concentradas en momentos improvisados. Si el acceso a una declaración ocurre a cuentagotas, la presión de la prensa por aprovechar cada oportunidad aumenta, incluso cuando las condiciones para hacerlo no sean las ideales.

Entonces, el problema no puede atribuirse únicamente a las formas en que los periodistas intentan obtener una respuesta; también debe cuestionarse un modelo de comunicación que deja el escrutinio público sujeto a unos cuantos minutos al final de un evento.

Una prueba de ello es que hasta el momento, la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros no ha participado en el Diálogo Circular —los encuentros que el vocero Antonio Martínez Velázquez abrió con integrantes del gabinete bajo la expectativa de generar mayor apertura y transparencia en la relación entre el Gobierno del Estado y la prensa—, pese a que desde el año pasado el propio funcionario anunció que eventualmente acudiría a ese espacio para responder preguntas de los medios.

Y aquí vuelvo a insistir en por qué es importante seguir pensando en los derechos de las audiencias. Los Diálogos Circulares representan, sin duda, un espacio de mayor apertura para el ejercicio periodístico. Sin embargo, también hay que reconocer una realidad: en estos encuentros, como ocurre en buena parte de la comunicación institucional, el Gobierno conserva una capacidad importante para definir los temas, los funcionarios que participan y, en buena medida, la agenda sobre la que se desarrolla la conversación.

Aunque la prensa pregunta, insiste y cuestiona, la agenda pública sigue siendo colocada en buena medida desde el propio gobierno. Y esa diferencia importa cuando hablamos del derecho de las audiencias, porque no es lo mismo tener acceso a funcionarios que tener la posibilidad de cuestionar directamente a quien encabeza el Poder Ejecutivo.

Por eso, cuando finalmente existe una oportunidad para preguntarle a la gobernadora, las y los periodistas insisten, repreguntan o buscan intervenir antes de que concluya el encuentro, lo que ayuda a entender el contexto en el que ocurren este tipo de entrevistas. Viéndolo desde ahí, no es justificable de ningún modo los gestos emitidos por el vocero.

Si hablamos de los derechos de las audiencias, cabe recordar que una ciudadanía bien informada necesita periodistas que puedan preguntar, pero también gobiernos que estén dispuestos a responder en espacios de calidad.

Pero para mí, la discusión no termina ahí, aunque sostengo que miraré al Estado como el único responsable de garantizar derechos, también es creo que la autocrítica es fundamental para generar espacios para nuestras audiencias. Y aquí tengo una pregunta: ¿Los medios de comunicación estamos haciendo lo suficiente para garantizar el derecho de las audiencias a recibir información verificada?

El derecho de las audiencias comienza en las redacciones

La consulta pública ha puesto sobre la mesa un concepto que durante años pasó desapercibido: los derechos de las audiencias. Se habla de regulación, de censura y de libertad de expresión, una conversación necesaria ante un contexto donde la violencia a periodistas existe; pero poco se discute sobre la responsabilidad de los medios en lo que publicamos y en la responsabilidad del Estado por la alfabetización mediática.

Las audiencias tienen derecho a recibir información verificada, contextualizada y diferenciada de la opinión. Tienen derecho a que una afirmación extraordinaria sea sometida a un estándar extraordinario de verificación, a que un error sea corregido y a que el interés por publicar primero no sustituya la obligación de publicar mejor.

Ese derecho no nace con una reforma ni depende únicamente de una autoridad reguladora. Comienza todos los días en las redacciones, cuando un periodista decide revisar un documento, contrastar una fuente o dedicar unas horas más a confirmar una información antes de convertirla en noticia.

El 7 de agosto, a propósito de la divulgación de la nota sobre la supuesta investigación contra Lorena Cuéllar por parte de autoridades estadounidenses, Antonio Martínez Velázquez retomó el caso durante el Diálogo Circular. El vocero cuestionó que, mientras en otras entidades los medios suelen ser “más profesionales” al corroborar información de alto impacto antes de difundirla, en Tlaxcala esa práctica, sigue siendo poco frecuente.

Desde mi perspectiva, no corresponde a un gobierno calificar el trabajo periodístico, sobre todo, cuando el gobierno al que representa Martínez Velázquez sigue siendo opaco; pero también me parece que no conviene desechar la observación únicamente porque porque sea él quien plantee esta discusión.

Sobre la información difundida por La Opinión de México, la pregunta no es únicamente quién publicó primero ni si la responsabilidad termina en el medio que originó la versión. La pregunta es qué hizo cada medio antes de convertir esa información en una noticia propia: qué verificó, qué fuentes consultó, qué documentos revisó y qué elementos encontró para presentarla como un hecho.

En Escenario Tlaxcala decidimos no publicar esa información. Buscamos elementos que permitieran corroborarla y tratamos de localizar evidencia documental que sustentara una afirmación de semejante magnitud. No la encontramos. No había elementos verificables suficientes para presentarla como un hecho y, por esa razón, decidimos no reproducirla.

Tampoco me corresponde decir que un medio es mejor que otro por tomar una decisión distinta. Se trata de recordar algo básico: cuando una información no puede verificarse, no debe presentarse como un hecho. Y cuando se demuestra que una información es falsa o incorrecta, la responsabilidad no termina al dejar de hablar del tema; también implica corregir, explicar y responder ante las audiencias. Situación que hasta el momento, no he visto de mis colegas.

Cuando el periodismo deja vacíos, el poder ocupa el espacio

Ómar Rincón, investigador, profesor y crítico de medios colombianos, ha dedicado buena parte de su trabajo a cuestionar la relación entre periodismo y poder. En una entrevista publicada por El Espectador el 30 de junio de 2024, en el contexto de las confrontaciones entre el entonces presidente Gustavo Petro y distintos medios y periodistas, Rincón  hizo una autocrítica al propio oficio: el afán por publicar breaking news, conseguir clics y privilegiar la opinión sobre la reportería ha contribuido a deteriorar la legitimidad y credibilidad del periodismo. Hecho que lo llevo a concluir que “Tal vez el periodismo debe defenderse de los periodistas”.

Ante una semana donde el vocero y prensa quedaron expuestos, esta reflexión me parece indispensable, porque una cosa es defender la libertad de prensa frente a los excesos del poder y otra muy distinta defender cualquier contenido publicado bajo el argumento de que proviene de un medio de comunicación.

La libertad de expresión protege el ejercicio periodístico, pero no convierte automáticamente en periodismo todo aquello que se publica. Y aquí aparece una coincidencia con algo que el propio Antonio Martínez Velázquez ha planteado: “la prensa se regula con la prensa”. Si esa es la premisa, entonces la autorregulación tendría que traducirse en mejores procesos de verificación, diversidad de fuentes, correcciones cuando existen errores y mayor exigencia profesional dentro de las redacciones… Sin embargo, ¿el gobierno está listo para ello?

En Tlaxcala, esa conversación debería abrirse sin miedo, y yo misma lo reflexiono desde el medio que hoy dirijo: ¿Cuánto invertimos los medios en capacitar a nuestros periodistas? ¿Cuánto tiempo tenemos para investigar? ¿Cuántas redacciones contamos con editores que revisen información sensible? Porque si un periodista debe producir una cantidad determinada de contenidos sin condiciones para investigar, se genera un círculo perverso en donde se premia la cantidad, no la calidad; la velocidad, no la profundidad. Y cuando el incentivo está puesto en cuántas notas se producen, cuántos clics generan o cuánto contenido aparece en una página, el periodismo corre el riesgo de convertirse en una fábrica de contenidos.

El negocio también forma parte de esta conversación porque los medios necesitan sobrevivir, pero el modelo económico no puede terminar convirtiendo la publicación constante en el principal indicador de productividad. Lo mismo ocurre con el recurso público destinado a comunicación social, si el Estado distribuye recursos entre medios, debería existir una discusión transparente sobre los criterios utilizados. No se trata de que el gobierno decida quién hace buen periodismo —eso sería peligroso—, sino de establecer reglas públicas y medibles que no premien únicamente el alcance o la reproducción de mensajes institucionales y que permitan fortalecer a quienes realizan investigación, generan información propia y cumplen estándares profesionales.

Porque la relación entre prensa y poder también se juega en quién tiene capacidad para colocar los temas. El Gobierno puede definir sus prioridades y Martínez Velázquez puede llevar determinados asuntos al diálogo con los medios desde el ángulo que considere conveniente. Pero que esos temas terminen dominando la conversación pública no debería depender únicamente de lo que el gobierno quiera comunicar. Ahí tendría que aparecer el trabajo periodístico: cuestionar, contrastar, buscar otros ángulos, incorporar otras voces y llevar a la agenda aquello que el poder no necesariamente quiere discutir.

Si el propio vocero sostiene que “la prensa se regula con la prensa”, entonces los medios tenemos que asumir esa responsabilidad. No podemos exigir que el gobierno respete nuestra libertad mientras renunciamos a los estándares que deberían darle legitimidad a nuestro trabajo. De poco sirve indignarnos cuando un funcionario hace una mueca si después permitimos que una información sin verificar circule como noticia. La libertad de prensa necesita garantías del Estado, pero también necesita periodistas capaces de ejercerla con rigor.

Y aquí está quizá la parte más incómoda: si los medios no hacemos bien nuestro trabajo, dejamos un vacío. Y ese vacío lo ocupará y le favorecerá a alguien, que podría ser  al gobierno, las redes sociales, los intereses económicos o quienes tengan mayor capacidad para imponer una narrativa. Si el periodismo no verifica, no investiga y no construye sus propios ángulos, Antonio Martínez Velázquez —como cualquier funcionario con una estrategia de comunicación— seguirá teniendo una ventaja porque podrá colocar sus temas y conducirlos desde el ángulo que mejor convenga a su narrativa. Y eso no se combate pidiendo que el gobierno deje de comunicar, se combate haciendo mejor periodismo.

La congruencia también debería ser noticia

Hay una contradicción que el gremio debería mirar de frente. ¿Por qué les indigna el gesto de Martínez Velázquez, pero no les incomoda sentarse a desayunar con él cuando llegan las invitaciones por el Día del Periodista? Y si en estas líneas hay más que un ofendido, de antemano, no me disculpo. En el ejercicio periodístico, también hay que tener congruencia.

No estoy diciendo que asistir a un desayuno convierta a un periodista en oficialista, tampoco que recibir un reconocimiento implique renunciar a la independencia. Lo que planteo es algo más sencillo: si la relación entre prensa y poder debe ser objeto de escrutinio cuando existe una confrontación, también debería serlo cuando existe cercanía.

Los desayunos por el Día del Periodista, los reconocimientos, las fotografías con funcionarios y otros encuentros con el gobierno rara vez generan la misma discusión sobre independencia que provoca un desencuentro entre un periodista y una autoridad. La independencia editorial no puede ser un principio que invocamos únicamente cuando el poder nos incomoda, también debería operar cuando el poder nos invita, nos reconoce, nos fotografía o nos beneficia económicamente.

La congruencia también debería formar parte del debate sobre el derecho de las audiencias.

La audiencia no sólo necesita saber qué piensa un gobierno sobre los medios, también necesita tener razones para confiar en que los medios que le cuentan lo que ocurre mantienen criterios profesionales, incluso cuando existe una relación institucional o económica con el poder.

El golpe bajo: Los medios homofóbicos

Después de la polémica alrededor de Antonio Martínez Velázquez, parte de la conversación pública derivó en comentarios homofóbicos relacionados con su orientación sexual. No me permito escribir esta columna de opinión sin señalar una forma de violencia que también ha sido legitimada y amplificada desde algunos espacios de comunicación: la homofobia. Desde Escenario Tlaxcala sostenemos que una cosa es cuestionar el comportamiento de un funcionario en el ejercicio de su cargo y otra muy distinta utilizar su orientación sexual como argumento para atacarlo.

La crítica periodística debe dirigirse siempre a sus actos públicos: sus decisiones, sus declaraciones, sus posturas y la forma en que ejerce una responsabilidad gubernamental. La orientación sexual de Martínez Velázquez no tiene ninguna relación con la calidad de una pregunta, con su desempeño como funcionario ni con las decisiones que toma desde el gobierno… y mucho menos, debería importarnos.

Regreso a la responsabilidad que los medios tenemos ante una situación así, pues vi a algunos colegas reproduciendo titulares para reforzar más la violencia digital por su orientación sexual. Esos titulares provocan que la prensa caiga en una de las formas más bajas y ruines de la confrontación pública, porque no se cuestiona al poder; se reproducen prejuicios y así deterioramos nuestra propia profesión y debilitamos la credibilidad del trabajo que hacemos.

El periodismo puede ser duro, incómodo y profundamente crítico. Puede exhibir contradicciones, cuestionar decisiones y confrontar al poder con información. Pero hacerlo desde la homofobia no es periodismo crítico, es discriminación. Y si realmente queremos  posicionarnos con la defensa de los derechos de las audiencias, también tenemos que defender su derecho a recibir información libre de prejuicios y violencia.

La autocrítica no debilita al periodismo, lo fortalece

La discusión sobre los derechos de las audiencias no debería convertirse en una disputa entre gobierno y medios.

El Estado tiene diversas responsabilidades como la de facilitar las condiciones para que la prensa local pueda hacer su trabajo, garantizar el acceso a la información, fortalecer la transparencia y abrir espacios periódicos en los que la gobernadora esté dispuesta a responder directamente a las preguntas de los periodistas en condiciones dignas. Si queremos un periodismo más profesional, también necesitamos instituciones que permitan ejercerlo y que desde el ejecutivo, haya respuestas.

Al igual, los medios tenemos una responsabilidad igual de importante: verificar, investigar, contrastar, contextualizar y corregir. No podemos exigirle al poder que respete nuestro trabajo si nosotros mismos renunciamos a los estándares que deberían sostenerlo.

Quizá por eso la discusión sobre los derechos de las audiencias representa una oportunidad para preguntarnos qué periodismo queremos construir y qué condiciones necesitamos para hacerlo. Una ciudadanía bien informada necesita periodistas capaces de cuestionar al poder, pero también gobiernos dispuestos a responder, transparentar y dejarse ver.

Una democracia necesita libertad de prensa, pero también necesita rigor periodístico. Y si, como plantea Ómar Rincón, el periodismo también debe defenderse de los periodistas, quizá el primer paso sea reconocer que hacer mejor nuestro trabajo también es una forma de defenderlo.

La capital obtiene la mejor evaluación del OFS, aunque un municipio logró el único resultado sin daño patrimonial

Tlaxcala, Tlax.- El pasado 15 de julio, el Órgano de Fiscalización Superior (OFS) de Tlaxcala presentó los resultados de la revisión de las Cuentas Públicas 2025 de los 60 municipios de la entidad. Los informes revelan que las irregularidades no constituyen casos aislados, pues los ayuntamientos registraron al menos una observación durante la fiscalización, además de probables daños patrimoniales y prácticas recurrentes como adjudicaciones directas, presunto nepotismo, pagos no comprobados y la detección de posibles «aviadores».

Del total de municipios evaluados, 11 reprobaron la revisión al obtener un dictamen negativo, luego de que el OFS concluyera que sus autoridades no realizaron una gestión razonable de los recursos públicos conforme a las disposiciones legales, contables y administrativas. Los 49 municipios restantes recibieron una opinión favorable; sin embargo, ello no los eximió de observaciones e irregularidades que deberán atender mediante los procedimientos de fiscalización correspondientes.

Además de los 11 municipios reprobados, la revisión del OFS evidenció irregularidades recurrentes en la mayoría de los ayuntamientos. Las omisiones en los procesos de adjudicación se detectaron en 55 de los 60 municipios auditados, mientras que el presunto nepotismo fue observado en 17, consolidándose como dos de las principales incidencias identificadas durante la fiscalización del ejercicio 2025.

Los expedientes con los mayores daños patrimoniales

Los informes de fiscalización del OFS muestran que los casos más graves combinaron elevados probables daños patrimoniales con bajos niveles de solventación de observaciones, así como prácticas recurrentes de adjudicaciones directas, pagos sin comprobar, presunto nepotismo y deficiencias en el control del gasto. Aunque 11 de los 60 municipios obtuvieron un dictamen negativo, cinco concentraron los montos más altos observados por el órgano fiscalizador.

Huamantla registró el mayor probable daño patrimonial, con 5 millones 968 mil 880.92 pesos, equivalentes al 7.59% de su gasto. Más de 4 millones de pesos corresponden a ingresos y egresos sin comprobar del segundo semestre de 2025. La auditoría también detectó contrataciones millonarias mediante procedimientos irregulares, proveedores sin capacidad acreditada o no localizados por el SAT, un sobregiro presupuestal superior a 58.7 millones de pesos y reiteradas omisiones en la entrega de información.

En Ziltlaltépec de Trinidad Sánchez Santos, el probable daño patrimonial ascendió a 4 millones 585 mil 104.65 pesos, equivalente al 11.78% de su gasto devengado. El ayuntamiento solo solventó 16 de 83 observaciones (19.3%). Entre las principales irregularidades figuran recursos públicos no depositados en cuentas institucionales, pagos a personal no localizado, adjudicaciones directas indebidas y el uso de facturas canceladas ante el SAT para justificar gastos.

Por su parte, Atltzayanca acumuló un probable daño patrimonial de 4 millones 318 mil 735.72 pesos, equivalente al 8.50% de su presupuesto evaluado. De ese monto, 2.7 millones de pesos no fueron justificados por la Tesorería Municipal, que atribuyó el faltante a un supuesto hackeo de las cuentas bancarias. El municipio únicamente solventó 18 de 100 observaciones y la auditoría documentó nueve casos de presunto nepotismo, adjudicaciones directas fuera de la ley y operaciones con proveedores con inconsistencias fiscales.

En San Lucas Tecopilco, el probable daño patrimonial fue de 3 millones 957 mil 133.88 pesos, equivalente al 13.90% del gasto evaluado. El ayuntamiento apenas aclaró 16 de 77 observaciones (20.8%). El informe identifica pagos sin comprobar, adjudicaciones directas, presuntos aviadores, nueve casos de nepotismo y proveedores cuya capacidad para prestar los servicios contratados no pudo acreditarse.

Finalmente, Lázaro Cárdenas registró un probable daño patrimonial por 1 millón 707 mil 728.90 pesos, equivalente al 5.86% de sus recursos. El municipio solventó únicamente 20 de 100 observaciones y operó durante 2025 sin un Presupuesto de Egresos aprobado por el Cabildo. A ello se suman adjudicaciones directas irregulares, operaciones con proveedores que serán notificadas al SAT y funcionarios que no cumplían con el perfil legal para desempeñar sus cargos.

Seis municipios más reprobaron la revisión

Los otros seis municipios con dictamen negativo tampoco lograron solventar las observaciones formuladas por el OFS y obtuvieron calificaciones que oscilaron entre 63.5 y 56.5 puntos.

Entre ellos destaca Santa Cruz Tlaxcala, que registró el mayor probable daño patrimonial del grupo con 3.7 millones de pesos, equivalentes al 7.13% de su presupuesto. Le sigue Yauhquemehcan, con 3.3 millones de pesos observados (3.08%). También figuran Santa Cruz Quilehtla, con una calificación de 63.5 puntos y un probable daño equivalente al 7.00% de sus recursos; Xaltocan, con 61.5 puntos y un 5.37% de su presupuesto observado; además de Atlangatepec (63.5 puntos) y Españita (56.5 puntos), que completan el bloque de municipios reprobados.

La mayoría obtuvo dictamen aprobatorio

En contraste, 49 municipios obtuvieron un dictamen aprobatorio del OFS, con calificaciones que oscilaron entre 70.5 y 94 puntos. Aunque también registraron observaciones, el órgano fiscalizador determinó que realizaron una gestión razonable de los recursos públicos al mantener bajos niveles de probable daño patrimonial y cumplir con los principales criterios de fiscalización, entre ellos destacan 5 los cuales lograron las mejores puntuaciones.

Tlaxcala capital encabezó las evaluaciones con 94 puntos y el menor porcentaje de probable daño patrimonial de los municipios analizados con 360 mil 665 pesos, equivalentes al 0.10% de su presupuesto. Le siguieron Natívitas y San Jerónimo Zacualpan, con 93 puntos, ambos con bajos niveles de afectación presupuestal, entrega oportuna de sus cuentas públicas y sin irregularidades graves en materia de nepotismo o adjudicaciones.

El grupo lo completan Santa Catarina Ayometla, con 92 puntos, y Cuapiaxtla, con 90. Ambos registraron un probable daño patrimonial inferior al 1.5% de sus recursos ejercidos, cumplieron con la entrega de información requerida por el OFS y evitaron sanciones por ocultamiento de documentación durante la auditoría.

Sin daño patrimonial, pero lejos de las mejores evaluaciones

Uno de los casos más particulares fue Emiliano Zapata, ya que el OFS no determinó probable daño patrimonial al cierre de la auditoría, una condición poco común entre los municipios evaluados. Además, cumplió en tiempo con la entrega de sus cuatro cuentas públicas y el informe no identificó casos de nepotismo, por lo que obtuvo un dictamen de gestión razonable.

Sin embargo, estos resultados no fueron suficientes para colocarlo entre las mejores evaluaciones. El órgano fiscalizador documentó omisiones en los procesos de adjudicación para la contratación de grupos musicales, detectó operaciones con proveedores que presentaron inconsistencias fiscales ante el SAT y señaló incumplimientos en materia de perspectiva de género. A ello se sumaron indicadores operativos con resultados contrastantes, como una rotación policial del 107.7% y una caída en la recaudación por agua potable (39.7%), obteniendo un total de 84 puntos, por encima de Mazatecochco de José María Morelos y Santa Polonia Teacalco.

Nepotismo y adjudicaciones, irregularidades que se repitieron

Más allá de los municipios reprobados, la fiscalización del OFS mostró que algunas irregularidades se repitieron en gran parte de los ayuntamientos. Una de ellas fue el presunto nepotismo, detectado en 17 municipios durante la revisión de las cuentas públicas 2025.

De ese total, ocho municipios lograron aclarar por completo las observaciones, entre ellos Atltzayanca, Cuaxomulco, Ixtacuixtla, Natívitas y Santa Cruz Tlaxcala. En contraste, cinco ayuntamientos —Hueyotlipan, Mazatecochco, Muñoz de Domingo Arenas, Nanacamilpa y Tepetitla de Lardizábal— no justificaron los señalamientos, mientras que Papalotla, San Juan Huactzinco, Santa Cruz Quilehtla y Teolocholco solo los solventaron parcialmente.

Otra de las anomalías más recurrentes fueron las omisiones en los procesos de adjudicación, identificadas en 55 de los 60 municipios auditados. Solo seis ayuntamientos lograron solventar completamente estas observaciones: Acuamanala, Atltzayanca, Apetatitlán, Calpulalpan, Cuaxomulco y Tenancingo.

En otros 16 municipios la aclaración fue parcial, mientras que 33 mantuvieron las observaciones sin solventar. Entre estos últimos se encuentran Apizaco, Atlangatepec, Cuapiaxtla, Huamantla y Hueyotlipan, lo que confirma que las deficiencias en los procesos de contratación pública fueron una de las prácticas más extendidas detectadas por el órgano fiscalizador durante la revisión del ejercicio 2025.


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Recuperación de la laguna de Acuitlapilco es insuficiente; colectivos exigen detener descargas municipales

Tlaxcala, Tlax.- Ciudadanos, comunidades y diversos colectivos realizaron este lunes 3 de agosto la clausura simbólica de las oficinas de la Procuraduría de Protección al Ambiente del Estado de Tlaxcala (PROPAET), encabezada por Iván García Juárez, luego de que el 23 de julio comunicara que la estrategia de recuperación de la laguna de Acuitlapilco permitió que el cuerpo de agua alcanzara alrededor del 90% de su capacidad, ante esto, colectivos  realizaron este lunes una clausura simbólica de las oficinas de la dependencia para exigir el cumplimiento de los compromisos pendientes.

Durante la protesta, Raymundo Serrano, integrante del colectivo Patos Verdes al Rescate, señaló que la cuarta etapa del convenio suscrito con el Gobierno del Estado permanece inconclusa. En su pronunciamiento dio a conocer que esta fase contempla la suspensión definitiva de las descargas de aguas residuales hacia la laguna, una acción que, afirmó, las autoridades han omitido ejecutar.

Por su lado, García Juárez en su participación durante el dialogo circular solo destacó las acciones emprendidas para la recuperación de la laguna; sin abordar el cumplimiento de la cuarta etapa del convenio firmado en 2023, relacionada con la suspensión definitiva de las descargas de aguas residuales.

El activista Raymundo Serrano recordó que, desde 2023, el colectivo firmó un convenio con el Gobierno de Tlaxcala, la PROPAET y la Secretaría de Medio Ambiente, encabezada por Pedro Aquino, para atender esta problemática. Sin embargo, sostuvo que las instituciones no han cumplido con las acciones necesarias para frenar las descargas provenientes de la zona comprendida entre las comunidades de Atlahapa y Acuitlapilco, y que es uno de los grandes problemas a los que hoy se enfrenta este vaso lacustre.

PROPAET
Foto: Documentos colocados al exterior de las oficinas de la PROPAET durante la clausura simbólica realizada por colectivos y ciudadanos.

Así se desarrolló la protesta

Alrededor de las 8:00 horas, los colectivos Patos Verdes al Rescate, Ecofeministlax y Pobladores Unidos Matlalcueyetl se reunieron frente a las oficinas de la PROPAET para realizar la clausura simbólica de la institución.

Durante la manifestación colocaron imágenes en las que aparecen la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros, el procurador Iván García Juárez y el titular de la Secretaría de Medio Ambiente, Pedro Aquino, durante el anuncio de conclusión de la tercera etapa del convenio, con el propósito de evidenciar que los compromisos asumidos por las autoridades continúan sin cumplirse.

laguna de acuitlapilco
Foto: Capturas de pantalla de la presentación de la tercera etapa de recuperación de la laguna de Acuitlapilco.

Además, exhibieron material gráfico sobre el deterioro de la laguna, entre el que destaca la imagen de una cría de pato muerta, presentada como evidencia del impacto que la contaminación y las descargas de aguas residuales han tenido sobre especies como ajolotes, patos y tortugas nativas. Asimismo, Salvador Serrano, integrante de Patos Verdes al Rescate, mostró una fotografía histórica de la laguna que documenta la sequía que afectó a este ecosistema durante la década de 1990.

Los colectivos también atribuyeron al procurador de Protección al Ambiente la responsabilidad de coordinar estas acciones, al asegurar que asumió personalmente el compromiso de encabezar los trabajos institucionales para poner fin a las descargas. Como evidencia, colocaron fotografías de la firma del convenio, así como de los acuerdos y rúbricas de la Secretaría de Infraestructura, la Secretaría de Ordenamiento Territorial y la PROPAET.

Acusan omisión institucional ante la crisis ambiental en la laguna de Acuitlapilco

Durante la lectura del pronunciamiento, los colectivos explicaron que la toma pacífica de las instalaciones respondió a lo que calificaron como una omisión institucional y una actuación negligente de las autoridades frente a la crisis ecológica que afecta a diversos espacios naturales de la entidad, entre ellos la laguna de Acuitlapilco y el Parque Nacional Xicohténcatl.

laguna de acuitlapilco
Foto: Imágenes de habitantes, infancias y especies en la laguna de Acuitlapilco. Durante la protesta, los participantes también exhibieron fotografías que documentan la contaminación del cuerpo de agua y la muerte de diversas especies.

En el documento señalaron que la defensa del territorio representa una lucha colectiva contra la contaminación, la deforestación y el crecimiento urbano desmedido, fenómenos que, aseguraron, ponen en riesgo la biodiversidad y el equilibrio ambiental del estado.

Exigen acciones inmediatas y anuncian nuevas movilizaciones

Entre las principales demandas, las organizaciones exigieron el cumplimiento de la cuarta etapa del convenio y la suspensión definitiva de las descargas de aguas residuales hacia la laguna de Acuitlapilco. También solicitaron una gestión ambiental que garantice la participación efectiva de las comunidades ribereñas, la implementación de un ordenamiento territorial y ecológico que priorice la conservación del patrimonio natural, así como la instalación de mesas de trabajo permanentes con capacidad para generar acuerdos verificables y acciones concretas.

Además, pidieron que las instituciones responsables de la política ambiental sean encabezadas por personas originarias de Tlaxcala que conozcan la problemática del territorio y demandaron que el Estado deje de administrar los conflictos ambientales para asumir una intervención efectiva en su resolución.

Los colectivos informaron que la clausura simbólica constituye la primera etapa de un plan de movilización estatal coordinado con diversas organizaciones. Como parte de esta acción colocaron sellos de suspensión en las oficinas de la PROPAET y permanecieron en el lugar para exhibir su pliego petitorio, documentos probatorios y acuses de recepción emitidos por distintas instituciones.

laguna de acuitlapilco
Foto: Sellos de suspensión simbólica y señalética de precaución fueron colocados en la entrada de las oficinas de la PROPAET durante la protesta.

Advirtieron que, de no obtener una respuesta favorable o una voluntad real para atender sus demandas, dejarán de reconocer a las instituciones ambientales por considerar que han incumplido su responsabilidad de proteger el territorio. Asimismo, anunciaron que fortalecerán la coordinación entre organizaciones y comunidades para emprender nuevas acciones de defensa ambiental en distintas regiones del estado.

Gobierno defiende avances, pero admite pendientes

La clausura simbólica de la PROPAET ocurrió después de que, durante el Diálogo Circular del 23 de julio, el titular de la dependencia, Iván García Juárez, presentó los avances de la estrategia de recuperación de la laguna de Acuitlapilco.

En esa ocasión, informó sobre los trabajos realizados de manera coordinada entre el Gobierno del Estado, los municipios, la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) y las comunidades ribereñas, los cuales —aseguró— permitieron que el cuerpo de agua recuperara el 90 por ciento de su capacidad. Sin embargo, al ser cuestionado por Escenario Tlaxcala sobre la situación de las descargas municipales hacia la laguna, el funcionario reconoció que las aguas residuales provenientes de los municipios de Tlaxcala, Tepeyanco, Tetlanohcan y Santa Isabel Xiloxoxtla continúan llegando al cuerpo de agua.

El funcionario explicó que para detenerlas es necesaria la construcción de colectores y plantas de tratamiento, obras que requieren una inversión considerable y la coordinación entre autoridades federales, estatales y municipales. Asimismo, precisó que las descargas directas a cuerpos de agua son competencia de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), mientras que la PROPAET únicamente puede sancionar a empresas que descargan aguas residuales al drenaje municipal.

Durante el diálogo circular del 3 de agosto, el coordinador de Comunicación, Antonio Martínez Velázquez, respaldó la postura de la administración estatal y aseguró que, en el caso de la laguna de Acuitlapilco, el Gobierno ha realizado todas las acciones que le corresponden dentro de sus atribuciones. Señaló que, desde 2023, las dependencias estatales desarrollan una estrategia de recuperación en cuatro etapas con la participación de autoridades de los tres órdenes de gobierno, comunidades y organizaciones sociales, sin embargo, reiteró la responsabilidad de los gobiernos municipales para atender esta problemática. 

En ese sentido, Martínez Velázquez reiteró que la cuarta etapa registra un avance del 65%, con 1.5 de los 2.3 kilómetros de ribera intervenidos, donde se realizaron trabajos de desazolve parcial, retiro y acomodo de material pétreo en la zona federal, así como la entrega de herramientas a la Cooperativa Acuícola, Ambientalista y Promotora Cultural de la Laguna de Acuitlapilco para el mantenimiento de los espacios recuperados.

Pese a ello, los colectivos reiteraron que el principal pendiente de la estrategia de recuperación continúa siendo la suspensión definitiva de las descargas de aguas residuales hacia la laguna. Afirmaron que esa acción forma parte de la cuarta etapa del convenio firmado en 2023 y sostuvieron que, hasta el momento, el compromiso asumido por las autoridades permanece incumplido.


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Barrancas de Tlaxcala reflejan fallas en la planeación urbana

Tlaxcala, Tlax.- En días recientes, fotografías difundidas en redes sociales evidenciaron la acumulación de residuos en la barranca Xico, una de las principales barrancas de Tlaxcala que atraviesan la capital del estado y forman parte de su red de hendiduras naturales. Las imágenes volvieron a poner sobre la mesa los problemas que enfrenta el municipio en el manejo de los desechos sólidos y las afectaciones que esta situación genera en estos espacios. Para Lucía Castillo, directora de Yaocalli, Centro de Estudios y Acción Social, este escenario es la expresión de un problema de fondo: una deficiente planeación urbana.

Esto contrasta con lo establecido en el Plan Municipal de Desarrollo de Tlaxcala 2024-2027, que reconoce la necesidad de fortalecer la gestión de residuos, mejorar el ordenamiento territorial y avanzar hacia un modelo de ciudad compacta y sostenible. Sin embargo, para la especialista, la persistencia de basura en la barranca Xico evidencia que estos desafíos continúan sin resolverse.

En entrevista con Escenario Tlaxcala, Castillo sostuvo que la gestión de los residuos en la capital responde a una visión institucional limitada, centrada en acciones reactivas de limpieza, cuando el problema requiere una política integral que atienda las causas estructurales de la contaminación e involucre a la ciudadanía en el cuidado del territorio.

CONAGUA mantiene acciones de saneamiento

En días pasados, el director local de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) en Tlaxcala, Pedro Misael Albornoz Góngora, informó que el organismo ha realizado diversas jornadas de limpieza en barrancas del estado. La más reciente se llevó a cabo en la barranca del barrio La Santísima, en el municipio de San Pablo del Monte, como parte de las acciones vinculadas al Compromiso 92 del Gobierno de México, orientado al saneamiento de los ríos más contaminados del país, según información documentada por el Sol de Tlaxcala. 

Durante esa jornada, el funcionario hizo un llamado a la ciudadanía para evitar utilizar las barrancas como vertederos de basura o puntos de descarga clandestina de aguas residuales, al señalar que estas prácticas contribuyen al deterioro ambiental y aumentan los riesgos para la población.

Estas acciones se suman a los trabajos de saneamiento y recuperación ambiental emprendidos por la dependencia en abril de 2023 en la barranca Xico. En ese momento, CONAGUA informó que las labores buscaban reducir riesgos sanitarios y de inundación mediante el rescate de este espacio, catalogado como Zona de Conservación Ecológica Municipal. Desde esa publicación, realizada en 2023, la dependencia no ha dado a conocer nuevos resultados ni actualizaciones sobre el avance de las acciones de saneamiento en esta barranca.

El fracaso de la recolección de basura en las barrancas de tlaxcala

Lucía Castillo compartió a Escenario Tlaxcala que una de las principales fallas en el manejo de los residuos es la deficiencia en el servicio de recolección de basura por parte del municipio capitalino, aunada al incumplimiento de los horarios establecidos, lo que lleva a que algunas personas vean a las barrancas como una alternativa para desechar sus residuos.

Cuando el servicio deja de pasar durante varios días, explicó, «la basura comienza a acumularse en los hogares» y parte de la población opta por depositarla en estos espacios.

Barrancas en Tlaxcala
Imagen: Cristihan Martínez / Nierika Images

Para la especialista, esta problemática no es un hecho aislado, sino el resultado de una cadena de errores relacionada con una deficiente planeación urbana. Incluso, asegura que estos espacios «nunca jamás en la vida habían sido resanados hasta hoy». Recordó que los casos de contaminación en barrancas no son recientes y que, durante los últimos tres años, colectivos y organizaciones ambientales han impulsado jornadas de limpieza bajo una lógica de integración comunitaria.

A su juicio, estas iniciativas fueron retomadas posteriormente por las administraciones municipales como una «estrategia gubernamental para limpiar cualquier zona». Sin embargo, considera que ello constituye una «alta simulación», ya que se privilegian acciones visibles de limpieza sin atender las causas estructurales que originan la contaminación.

Planeación urbana: entre el diagnóstico y la realidad

Las observaciones de la especialista contrastan con el Plan Municipal de Desarrollo de Tlaxcala 2024-2027, documento que plantea una estrategia para orientar el crecimiento del municipio bajo un modelo de ciudad compacta y sostenible. Elaborado a partir de un proceso de planeación participativa y alineado con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030, el Plan incorpora un diagnóstico sobre las condiciones de vivienda, conectividad y desarrollo urbano para sustentar las acciones de la administración municipal.

En materia de ordenamiento territorial y medio ambiente, el documento reconoce la necesidad de fortalecer la gestión de residuos, mejorar el sistema de recolección de basura, regular el crecimiento urbano mediante instrumentos de planeación e impulsar la participación ciudadana en la protección del entorno. No obstante, para Lucía Castillo, la contaminación en la barranca Xico evidencia que estos desafíos continúan presentes y que la respuesta institucional sigue siendo insuficiente para atender el problema de fondo.

Barrancas en Tlaxcala
Imagen: Cristihan Martínez / Nierika Images

Una política integral para atender el problema

Desde la perspectiva de Lucía Castillo, la contaminación de la barranca Xico no puede resolverse únicamente mediante jornadas de limpieza, sino a través de una política pública integral que trascienda las acciones de infraestructura e incorpore componentes sociales, culturales y ambientales.

La especialista sostuvo que las jornadas de recolección responden, en su mayoría, a una lógica «reactiva», limitada a retirar la basura acumulada sin atender las causas que originan el problema. En ese sentido, afirmó que la solución no puede reducirse a «llegar, levantar basura y fingir que esto se solucionó», sino que debe formar parte de una estrategia de largo plazo.

Como ejemplo, explicó que antes de intervenir la barranca Xico es necesario identificar el origen de las descargas que llegan a este espacio. A partir de ese diagnóstico, planteó la posibilidad de implementar sistemas de fitorremediación, es decir, mecanismos basados en el uso de plantas capaces de filtrar y purificar el agua de manera natural, contribuyendo a la recuperación del ecosistema.

En contraste, durante la administración de Alfonso Sánchez García, actual alcalde con licencia de la capital, difundió en redes sociales diversas jornadas de limpieza de barrancas y áreas verdes como parte de su política pública «Más territorio, menos escritorio», estrategia con la que buscó intervenir distintos espacios públicos del municipio.

Asimismo, el pasado 9 de junio, el entonces edil anunció el inicio de trabajos de desazolve y limpieza en la barranca Xico con maquinaria recientemente incorporada al Ayuntamiento. De acuerdo con la administración municipal, estas labores permitirían retirar toneladas de residuos acumulados para prevenir riesgos durante la temporada de lluvias.

Barrancas en Tlaxcala

Más allá de limpiar la Barranca Xico: involucrar a la ciudadanía

Finalmente, Lucía Castillo sostuvo que la solución al problema de las barrancas no depende únicamente de retirar la basura, sino de impulsar políticas públicas que fortalezcan la participación ciudadana y promuevan una cultura ambiental. En ese sentido, planteó que los espacios verdes de la capital, como el zócalo de Tlaxcala, pueden convertirse en áreas de educación, sensibilización y apropiación comunitaria.

Castillo consideró que proyectos como jardines polinizadores, inventarios ciudadanos del arbolado o la recuperación de áreas verdes deben construirse con la participación de la población y no únicamente desde las instituciones. Desde su perspectiva, este tipo de acciones contribuirían a fortalecer una «democracia ambiental», basada en el acceso a la información, la participación y la corresponsabilidad en el cuidado del entorno.

Para Lucía Castillo, reducir la distancia entre ciudadanía y administración pública es indispensable para transformar la relación con los territorios. En su opinión, únicamente mediante esa corresponsabilidad será posible generar nuevos hábitos de cuidado ambiental y atender de fondo problemas como la contaminación de las barrancas en la capital tlaxcalteca.


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Cultura de la cancelación: cuando un error pretende definir una vida

Por Yossadara Franco Luna

Del juicio a la cancelación

La cultura de la cancelación consiste en la facilidad con la que una persona queda reducida a un solo episodio de su vida: un error. El juicio colectivo deja entonces de distinguir entre lo que se hizo o dijo para convertir ese momento en la medida de toda su identidad. Por ejemplo, en una conferencia se dice algo equivocado, alguien publica una frase —separada del contexto que permite comprender su sentido— y en pocas horas se multiplican las críticas, surgen exigencias para apartar a quien habló de ese y de futuros espacios públicos. El debate deja de centrarse en lo que se dijo para concentrarse en si quien habló merece siquiera seguir siendo escuchado. 

Errar forma parte de la condición humana, pero esa misma condición hace posible algo igualmente humano: reconocer el error, aprender de él, rectificar y reparar el daño causado cuando es necesario. Precisamente porque se puede cambiar, existen instituciones que acompañan ese proceso —la familia, la escuela, las comunidades de fe y la justicia— y parten de la convicción de que una vida no queda agotada por un solo episodio. Eso no significa que todos los errores sean equivalentes. Existen faltas leves y otras profundamente graves y, por lo tanto, no pueden recibir el mismo tratamiento moral, social ni jurídico.

En cualquier espacio donde se construye la vida pública —las redes sociales, la escuela, la iglesia, el trabajo o la política— quien expresa una idea queda expuesto al juicio. El problema surge cuando ese juicio se transforma en escarnio público. Deja de importar qué se quiso decir, cuáles son los fundamentos de esa postura o si existen razones para discutirla. Basta con que sus palabras sean percibidas como inaceptables para que el rechazo deje de dirigirse a lo dicho y termine recayendo sobre quien lo dijo.

Una antigua pregunta

La cuestión de fondo no es si las acciones generan responsabilidad. Las generan y, en ocasiones, de manera muy grave. El tema es otro: ¿puede una persona quedar definida por un error?

La cultura de la cancelación suele presentarse como un fenómeno propio de nuestro tiempo, pero la pregunta que plantea no es nueva. Agustín relató en sus Confesiones la profunda crisis que transformó su vida. Hace más de mil seiscientos años, en uno de sus pasajes más conocidos, se preguntó: «¿Hasta cuándo, hasta cuándo, ¡mañana!? ¿Por qué no hoy? ¿Por qué no poner fin a mis torpezas en esta misma hora?». Lo decisivo no es únicamente el reconocimiento del error, sino el deseo de dejar de vivir conforme a él. Para Agustín, equivocarse forma parte de nuestra naturaleza, pero permanecer encerrado en esa condición no lo es.

El pensador de Hipona nos muestra que el error no cancela una vida. Más bien puede integrarse en la propia historia sin convertirse en la última palabra. Así, nadie queda reducido al instante presente ni definido únicamente por sus equivocaciones. Estas pueden fracturar una vida, pero no anulan la posibilidad de reconstruirla. El ser humano conserva la capacidad de buscarse a sí mismo, comprender su pasado y encontrar su rumbo.

Para Agustín, la identidad de una persona no se reduce a la suma de sus acciones. El ser humano es un ser en camino, capaz de volver sobre su propia vida, examinarla y orientarla hacia un bien distinto. De ahí que la corregir no represente únicamente un cambio de conducta, sino una transformación de la voluntad que permite dar un nuevo sentido a la propia historia. La memoria conserva el pasado, pero no lo convierte en un destino inevitable.

La posibilidad de cambiar

La cultura de la cancelación nos obliga a preguntarnos cómo queremos juzgar a los demás. Si un ser humano queda definido únicamente por su error, terminamos olvidando una de las posibilidades más profundamente humanas: cambiar. Reconocer esa posibilidad exige asumir la responsabilidad por los actos y recordar que una vida siempre es más amplia que uno de sus momentos.

Por otro lado, cancelar a una persona también empobrece la vida pública. Cada vez que una voz desaparece antes de ser escuchada, la discusión pierde matices y el desacuerdo deja de ser una oportunidad para comprender mejor aquello que pensamos. La conversación se vuelve más estrecha cuando solo permanecen quienes confirman las mismas convicciones y el espacio compartido termina dominado por la sospecha y la descalificación. Escuchar no implica aprobar. Cuestionar tampoco exige excluir. Una comunidad madura sabe exigir responsabilidades y, al mismo tiempo, dejar abierta la posibilidad de que las personas cambien. En esa apertura se juega la calidad de nuestra vida pública y la posibilidad de construir una sociedad donde el juicio conserve su sentido sin convertirse en condena permanente.

Una persona nunca coincide por completo con uno de sus actos. Toda vida posee una profundidad que desborda el instante presente y una historia que permanece abierta mientras existe la posibilidad de comprender, rectificar y volver a comenzar. Quizá el mayor riesgo de la cultura de la cancelación consista precisamente en olvidar esa verdad elemental de la condición humana.


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Andar: la plataforma digital que busca transformar la forma de descubrir Tlaxcala

Tlaxcala, Tlax.- En una época donde los viajes comienzan desde la pantalla de un teléfono celular, Tlaxcala apuesta por una nueva forma de conectar a visitantes y habitantes con su riqueza cultural, gastronómica y turística. Se trata de Andar, una plataforma digital desarrollada para concentrar en un solo espacio la oferta de experiencias, comercios y servicios de la capital del estado.

Lanzada en colaboración con el Ayuntamiento de Tlaxcala de Xicohténcatl, la plataforma nace con la visión de convertirse en una herramienta que facilite el descubrimiento de destinos locales, al reunir información turística, cultural, gastronómica y comercial en un formato accesible y moderno. Su objetivo es expandirse gradualmente hacia otros municipios de México y, posteriormente, a distintos países de América Latina.

A diferencia de otras plataformas enfocadas únicamente en hospedaje o reseñas, Andar apuesta por el descubrimiento de experiencias locales. Más que ofrecer un directorio de lugares, busca acercar a los usuarios a espacios, negocios y actividades que, en muchos casos, permanecen fuera del radar digital.

Esta propuesta representa una oportunidad para restaurantes, prestadores de servicios turísticos, comercios y proyectos independientes que buscan fortalecer su presencia en internet sin depender exclusivamente de redes sociales o de grandes campañas de marketing.

Desde recorridos por el Centro Histórico de Tlaxcala hasta sitios emblemáticos como el Ex Convento Franciscano, la plataforma integra información práctica como ubicación, fotografías, videos, formas de contacto y descripciones que permiten al usuario conocer cada espacio antes de visitarlo.

El diseño de Andar está pensado para privilegiar la experiencia del usuario. En lugar de limitarse a mostrar un listado de establecimientos, la plataforma busca que cada persona descubra un café, un recorrido cultural, un tour o una propuesta gastronómica de manera similar a como lo haría a través de la recomendación de alguien que conoce el destino.

Esta filosofía responde a una tendencia cada vez más presente en el turismo contemporáneo, donde los viajeros ya no solo buscan lugares para visitar, sino experiencias auténticas que les permitan conocer la identidad de cada sitio.

Además de mejorar la experiencia de quienes recorren el estado, Andar incorpora herramientas para que negocios y prestadores de servicios administren perfiles personalizados, publiquen contenido multimedia y amplíen su alcance entre visitantes nacionales e internacionales.

En un entorno donde la digitalización se ha convertido en un factor clave para la promoción turística, la plataforma busca fortalecer la visibilidad de Tlaxcala y de sus emprendimientos locales mediante una infraestructura tecnológica desarrollada desde México.

Más que una aplicación o un sitio web, Andar propone una nueva manera de descubrir los destinos: reunir en un solo lugar aquello que hace único a cada espacio y facilitar que tanto visitantes como habitantes encuentren experiencias que, de otro modo, podrían pasar desapercibidas.

Para un estado como Tlaxcala, reconocido por su patrimonio histórico, cultural y gastronómico, esta apuesta por la innovación digital busca abrir nuevas oportunidades para que su oferta turística llegue a más personas y continúe ganando presencia en un mercado cada vez más conectado.


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La geografía de la basura en Tlaxcala

Por Marco Antonio Rodríguez Gómez

Durante la audiencia pública realizada el pasado 15 de junio en San Pedro Ecatepec, ocurrió algo que, a mí parecer, merece más atención de la que ha recibido. Las autoridades estatales reconocieron ante la población que el Polo de Desarrollo de Economía Circular para el Bienestar (PODECIBI) todavía no cuenta con un proyecto ejecutivo. Esto significa que aún no se sabe con precisión qué tecnología utilizaría, qué cantidad y tipo de residuos procesaría, qué inversiones participarían ni cuál sería el modelo de gestión que se busca construir.

La declaración resulta interesante por una razón. Mientras técnicamente el proyecto sigue abierto, en el territorio la decisión ya comenzó a producir efectos. Existe un decreto, se buscan terrenos, avanzan procedimientos administrativos y las comunidades reaccionan frente a una intervención que sienten cada vez más cercana.

Precisamente por eso el momento actual representa una oportunidad. Si todavía no hay claridad sobre el sistema de residuos que necesita Tlaxcala, entonces tal vez éste sea el momento para detenernos un instante y mirar el territorio antes de seguir avanzando.

Una infraestructura de residuos es una hipótesis para resolver una situación problemática. Supone que entendimos adecuadamente dónde está el problema, qué dimensiones tiene, cuál es la mejor manera de intervenirlo y qué acuerdos colectivos requiere.

Si la hipótesis es correcta, la infraestructura ayuda a resolver el problema. Si la hipótesis es equivocada, puede terminar organizando durante décadas un sistema pensado para un problema que a lo mejor nunca existió exactamente como lo imaginábamos. Por eso, una infraestructura no sólo habla sobre nuestros espacios de convivencia, los termina reorganizándolos.

Visto de esta manera, la pregunta ya no es dónde construir, sino más bien: ¿qué nos dice el propio territorio sobre el sistema de residuos que Tlaxcala necesita construir?

Geografía de la basura en Tlaxcala

Una primera respuesta aparece al observar el mapa. En Tlaxcala se generan diariamente alrededor de 1,476 toneladas de residuos o, si se prefiere una cantidad más imaginable, cada día circulan por el estado el equivalente a 183 camiones recolectores de ocho toneladas completamente llenos. Similares a los mismos camiones que normalmente vemos pasar frente a nuestras casas para recolectar basura.

Esta imagen permite visualizar la magnitud de la generación, pero oculta algo importante: esos 183 camiones no salen de todos los municipios por igual.

Tres cuartas partes de los municipios tlaxcaltecas producen menos de 28 toneladas diarias, es decir, menos de cuatro camiones completos cada día. Dentro de ese grupo, treinta municipios generan menos de 16 toneladas y quince ni siquiera alcanzan las ocho toneladas por día, el equivalente a un solo camión. En conjunto, cuarenta y cinco municipios representan apenas el 39 % de toda la generación estatal.

Estas cifras merecen una reflexión. No significa que estos municipios tengan un problema menor. Lo tienen. Lo que cambia es otra cosa. Cambia la escala desde la que enfrentan ese problema y, cuando se modifica la escala, cambia el tipo de soluciones que podríamos imaginar.

Un municipio que genera tres toneladas diarias probablemente no enfrenta las mismas posibilidades que otro que supera las cien toneladas. ¿Tiene sentido que un municipio donde apenas se llena un camión diario dependa de un parque industrial de residuos cuya tecnología no conocemos? ¿Podría obtener mayores beneficios fortaleciendo la separación en origen, el compostaje comunitario, los mercados locales de reciclaje? ¿En qué casos la cooperación intermunicipal puede ser una opción más inteligente que intentar resolver todo desde cada ayuntamiento? No lo sabemos todavía, pero ahora esas posibilidades aparecen sobre la mesa porque el territorio comenzó a mostrarse de otra manera.

La otra cara del mapa es más interesante. Quince municipios generan alrededor de 902 toneladas diarias, es decir, 61 % del total estatal: Tlaxcala, Huamantla, San Pablo del Monte, Apizaco, Chiautempan, Calpulalpan, Zacatelco, Tlaxco, Yauhquemehcan, Ixtacuixtla, Contla, Tetla, Papalotla, Panotla y Nativitas.

Más aún. Sólo cinco municipios -Tlaxcala, Huamantla, San Pablo del Monte, Apizaco y Chiautempan- producen casi una tercera parte o 32% de toda la basura estatal. Observe el mapa nuevamente. No es ocurrencia. Ahí se concentran la población, los servicios, el comercio, el consumo y el crecimiento urbano del estado.

Pero ocurre algo más. Si imaginamos nuevamente aquellos 183 camiones que recorren diariamente Tlaxcala, no todos transportan lo mismo. Aproximadamente 74 camiones llevarían residuos orgánicos, otros 66 transportarían residuos potencialmente aprovechables y los 43 restantes cargarían residuos no aprovechables y que, tarde o temprano, requerirían tratamiento o disposición final.

Nuevamente aparece la concentración. Buena parte de esos camiones sale precisamente de los mismos quince municipios. Esto significa que las oportunidades de reciclaje y las cargas socioambientales se concentran sobre los mismos territorios. Esta observación vuelve a modificar las preguntas.

Si gran parte de los residuos se generan ahí, ¿también deberían concentrarse en esos territorios los esfuerzos de planeación, financiamiento y evaluación institucional? Si estos municipios concentran los residuos orgánicos, reciclables y no reciclables, ¿significa que la mejor respuesta sea una megaobra de residuos? Algunos quizás necesitan fortalecer primero sus reglamentos y crear programas de manejo integral; otros avanzar en la separación en origen y la educación ambiental; otros profesionalizar sus servicios públicos; y algunos más construir o afianzar vínculos de cooperación con la ciudadanía, pepenadores, centros de reciclaje, mercados, escuelas, comercios y otros actores locales.

También aparecen una pregunta más incómoda: si ciertos municipios generan una parte importante de los residuos estatales ¿no habrían de asumir una parte proporcional de las responsabilidades ambientales, económicas, políticas y sociales que esos residuos producen?

Ninguna de estas preguntas tiene una respuesta sencilla. Tampoco el mapa pretende ofrecerlas. Su aporte es recordar que un mapa no sólo sirve para decidir dónde construir una infraestructura de residuos. Antes que eso, permite pensar mejor el problema, distinguir sus distintas escalas e imaginar alternativas que, sin esa mirada territorial, no entrarían fácilmente en la discusión.

Volvamos entonces al punto de partida

Las propias autoridades han reconocido que todavía no hay un proyecto ejecutivo. Lejos de cerrar la discusión, ese reconocimiento abre la oportunidad para incorporar información, preguntas y reflexiones ante una situación cada vez más complicada. En política pública hay una enorme diferencia entre decidir con prisa y decidir después de comprender mejor aquello que se pretende resolver.

En una columna anterior escribí que los problemas públicos dependen de quién y de cómo los definimos. Añadiría una cosa más. También dependen de nuestra capacidad para mirar el espacio donde vivimos y leer el territorio antes de colocar la primera piedra. Principio del formulario

  • Nota metodológica: Los datos de generación municipal se estimaron con información del Censo de Población y Vivienda 2020 del INEGI y la generación per cápita del DBGIR 2026. La estimación de residuos orgánicos, aprovechables y no aprovechables corresponde a un escenario analítico, no a una caracterización física directa de cada municipio. Actualmente, los municipios tlaxcaltecas no cuentan con estudios de generación y caracterización como los establecidos en la normatividad ambiental, lo que representa un área de oportunidad para fortalecer la planeación del sistema estatal de residuos.

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