Multa de hasta diez días de salario mínimo vigente por estacionarse en zonas donde exista señalamiento expreso de “prohibido estacionarse”, reducción de la capacidad vial mediante el estacionamiento inadecuado, normas establecidas en el Reglamento de Tránsito del Municipio de Tlaxcala.
Pero ¿qué tanto se hace valer esto? ¿los conductores respetan la existencia de los señalamientos viales?, veamos un ejemplo.
En el centro de Tlaxcala, seleccionamos la calle Miguel Guridi y Alcocer, justo entre la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, la Delegación de Bienestar Tlaxcala – antes SEDESOL – y la escuela preescolar “Estefanía Castañeda”.
Parece una calle de anchura normal. Aunque es “muy angosta” para ser de doble sentido vial, según algunos conductores. Es una calle con buenas proporciones y espacio aceptable en las banquetas, su velocidad máxima para circular en auto es de 10 km/h y ha de respetarse, por ser zona escolar, además, está prohibido estacionarse.
Esto último se respeta poco, basta con que uno sólo esté prohibidamente estacionado para generar caos en esta zona.

Luego entonces…
Es evidente que el problema no es que la calle sea “muy angosta”, tiene el ancho suficiente para ser de doble sentido, el problema radica, por un lado, en la falta de educación y cultura vial de los automovilistas y, por otro, en la falta de aplicación de la ley por parte de las autoridades correspondientes, al no multar a los automovilistas estacionados.
Este ejemplo de una sola calle puede ser expandible al resto de la ciudad. Muchos usuarios de ésta opinan que las calles de Tlaxcala son muy angostas para que quepan en ellas peatones, transporte público, motociclistas, taxistas, transporte comercial, automovilistas y, además, ciclistas.
Pero la realidad es que el espacio está mal aprovechado, o aprovechado por unos cuantos, en esta calle. Tanto por quienes se estacionan indebidamente, en la ciudad; y por quienes piensan que el privilegio de tener un vehículo te vuelve dueño del espacio público, que les hace olvidar el «Prohibido estacionarse».
La ruta atraviesa por cultura vial, infraestructura, estado de derecho y los reglamentos. Todo ello para hacer valer que el espacio público es de todas las personas. Incluso, aunque parezca pequeño o angosto, puede ser funcional para todos. La típica frase “cinco minutos, no me tardo” es suficiente para ocasionar problemas a otros ciudadanos y debemos irla eliminando de nuestra cultura urbana.
Diseñar y ejecutar políticas urbanas integrales, donde se refuerce la capacitación de las autoridades y la promoción de una cultura urbana y vial entre los automovilistas, sería un buen comienzo para tratar estas zonas de conflicto vial en donde el «Prohibido estacionarse» no es suficiente.

