Han sido dos los intentos de presión que los transportistas han ejecutado en contra del Gobierno Estatal, para impedir el uso de plataformas en nuestro estado. ¡Nada más alejado de la realidad!

Las plataformas llegaron para quedarse, y Tlaxcala no debe ni puede por competencia económica, dejar atrás estos esquemas de colaboración que cada vez logran mayor demanda entre los usuarios, quienes no demandan otra cosa más que un servicio de calidad a un precio justo. 

Los transportistas pretenden lograr atraer la atención del gobierno, cuando deberían estar más preocupados por atraer la atención de los usuarios, los miles de usuarios que cada día utilizan como medio de transporte a los concesionarios de nuestro estado; sin embargo, la lucha se ha empecinado en estar del lado del poder, y hacer una suerte de “guerra de fuerzas” para mostrar un músculo cada vez más debilitado como consecuencia de los constantes cambios que tenemos como sociedad. 

En mi paso por la dirigencia estatal del PAN en Tlaxcala, me pronuncié -como lo hago ahora- a favor de la competencia sana, porque hacerlo beneficia a los usuarios del estado. No podemos pensar que los esquemas de poder, tal y como los conocimos hace tiempo, seguirán funcionando sin la posibilidad de evolucionar, el futuro nos alcanzó, y debemos asumirlo como realidad. 

El gobierno estatal debe ser todo oídos a los ciudadanos de a pie, quienes utilizan cada día el transporte público, y debe actuar con cautela ante los grupos de poder -cada vez más acotados- pues es difícil creer que las causas que defienden son en pro de los ciudadanos tlaxcaltecas. 

Es cierto, se necesita un marco normativo amplio que contemple el pago de impuestos y otras reglamentaciones que regulen el funcionamiento del transporte privado a través de plataformas digitales, pero bajo ninguna circunstancia se debe pensar en cerrar el paso a la competencia en nuestro estado. 

Pensemos en un caso práctico: una persona que viaja por negocios desde la Ciudad de México hasta nuestro estado, mantiene un ritmo de vida al que está acostumbrado para trasladarse de un lugar a otro, bajo un esquema que está al alcance de su celular, donde puede hacer pagos seguros con tarjeta de débito, y con el que -por sus características de identificación y ruta planeada- tiende a sentirse más seguro. Sacar a esta persona del esquema, por los caprichos de unos cuantos, ´podría incluso significar un tope para la derrama económica de nuestro estado, donde prefiera -por ejemplo- rentar un vehículo antes de utilizar otro medio de transporte. 

No se trata de eliminar a los concesionarios, no es tampoco una historia de buenos contra malos, es simplemente entender el momento que vive el mundo para aceptar las debilidades que tenemos y convertirlas en oportunidades para fortalecer el modelo de negocios que hasta hace pocos años, era el único conocido y ejecutado en nuestro estado. 

Se suma la competencia 

Cuando hablo de competencia no sólo me refiero a la que existe entre los concesionarios y la empresa Pronto. A partir de esta semana, Uber, esta plataforma trasnacional de transporte privado a través de plataformas digitales, ha anunciado el inicio de sus trabajos en la entidad, asunto que fortalecerá aún más el esquema de competencia, donde el usuario tenga la última palabra. 

Agradezco el favor de su lectura.