San Lucas Tecopilco se considera el municipio menos poblado del Estado de Tlaxcala con 3,077 habitantes. Este, como muchos otros lugares del estado, tienen su propia historia, leyendas, y santos en qué creer.
Se dice que hay un pueblo encantado, hundido y que cuando llegue el momento, la memoria y los recuerdos sobre él volverá a sus pobladores.

Los abuelos de San Lucas contaban que en 1700 el pueblo de San Bartolo desapareció.
Algunos dicen que cuando se hizo la iglesia de San Bartolo, no tenía campanas y que algunos fueron a robarlas al templo de San Lucas Tecopilco.
Cuando entraron a San Bartolo con ellas, el pueblo desapareció, se encantó, se hundió. Lo único que quedó fue el santo patrón del pueblo, parado en un pino.
Cuentan que unos peones lo hallaron en lo que eran las tierras de la hacienda de Cuamanzingo, que corrieron a avisarle a los dueños, y que entonces ellos recogieron al santito y lo pusieron en el altar mayor de la capilla de la hacienda.
Al otro día, cuando fueron a verlo, se dieron cuenta de que el santo ya no estaba. Por lo que se dirigieron al punto donde lo habían encontrado parado en su pino, y allí estaba.
Aunque ahora en la hacienda no vive nadie, él ahí está en el altar mayor.
Pueblo encantado de Tecopilco
También se cuenta que cuando es la feria del pueblo encantado (24 de agosto), a las doce de la noche se oyen campanas, el cantar de los gallos y cohetes.
Pero San Bartolo se puede salvar, porque se dice por ahí que un hombre nacerá y tendrá el don de ver al pueblo, entrará por la iglesia y verá a un Cristo roto y mucho oro.
Este hombre lo definirá todo porque si levanta al Cristo, desencantará al pueblo; pero si agarra el oro, él se quedará para siempre allí abajo, hundido, donde todavía está encantado el pueblo de San Bartolo.
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