Inicio Blog Página 2

Indigna a la prensa oficialista trato a compañero, pero replican prácticas que no cambian las condiciones del gremio

Mientras en México se está discutiendo el derecho de las audiencias y el debate nacional gira en torno a si las nuevas reglas pueden afectar la libertad de expresión, en Tlaxcala esa discusión encontró un camino que exhibió las fortalezas, pero también las contradicciones -y debilidades-, tanto del periodismo local como de la relación del gobierno con la prensa, así como de los espacios que abre o restringe para el escrutinio.

Para ello bastaron dos hechos:

El primero ocurrió al término de la presentación del Informe de Incidencia Delictiva correspondiente al primer semestre de 2026. Como ha ocurrido de manera recurrente durante esta administración, la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros respondió algunas preguntas de la prensa en una rueda improvisada al finalizar el evento. Fue en ese momento cuando el vocero del Gobierno del Estado, Antonio Martínez Velázquez, realizó dos gestos de desaprobación hacia el periodista Rubén Hernández, colaborador de Quadratín Tlaxcala, quien llamó a la gobernadora antes de que terminara su intervención con otro medio. Aunque al término de la pregunta, se le concedió la palabra, la reacción del medio «Contrapoder» fue inmediata, pues subió el extracto del video a sus redes sociales, que después fue divulgado por otros medios.

Tras ese episodio, la Unión de Periodistas del Estado de Tlaxcala (UPET) emitió un posicionamiento en solidaridad con el reportero Rubén Hernández. Un día después, durante el Diálogo Circular del 6 de agosto, la directora de La Bestia Política, Mariana Lovera, cuestionó al vocero Antonio Martínez Velázquez sobre la polémica que generó su gesto y la viralidad que alcanzó en redes sociales. En respuesta, el funcionario ofreció una disculpa pública a Rubén Hernández y reconoció que su actitud fue inapropiada.

Al mismo tiempo que esa discusión ocupaba las redes sociales y buena parte de la agenda de los medios de comunicación, otro episodio comenzaba a desarrollarse. Durante el Diálogo Circular del 6 de agosto, nuevamente la directora de La Bestia Política, Mariana Lovera, cuestionó a Antonio Martínez Velázquez sobre la publicación que ese mismo día había difundido el medio nacional La Opinión de México, en la que se afirmaba que la gobernadora de Tlaxcala era investigada por autoridades de Estados Unidos por presuntos vínculos con el crimen organizado, a lo que respondió que no había información oficial.

No obstante, sin un proceso visible de verificación, la información fue retomada por diversos medios y plataformas locales, entre ellos Gente Tlx, El Periódico de Tlaxcala, 385 Grados, Contra Poder y La Bestia Política. Horas después, la Embajada de Estados Unidos en México desmintió públicamente esa versión.

Y es justamente aquí donde comienza el verdadero debate de esta columna.

La indignación del gremio periodístico local por el gesto del vocero es comprensible y legítimo. Es cierto que Antonio Martínez Velázquez pidió al periodista Rubén Hernández esperar su turno y no interrumpir la intervención que se desarrollaba en ese momento. Ese contexto existe y debe mencionarse. Sin embargo, también es cierto que ninguna autoridad debería responder con miradas de desaprobación, gestos de desdén o actitudes que puedan interpretarse como una forma de desacreditar el ejercicio periodístico.

Los funcionarios públicos están obligados a tolerar el cuestionamiento público, incluso cuando las preguntas sean incómodas, insistentes o considere que forman parte de una estrategia de confrontación. El respeto a la prensa no es una concesión del gobierno; es una condición indispensable para la vida democrática. Y si desde el ámbito federal se pretende avanzar en mecanismos para proteger los derechos de las audiencias, esa protección tendría que comenzar por garantizar que quienes ejercen el periodismo puedan cuestionar al poder sin ser descalificados por hacerlo.

Y aquí quiero puntualizar que la insistencia de la prensa por cuestionar a la gobernadora en medio del llamado “chacaleo” tiene una razón de ser. En Tlaxcala, el acceso directo de las y los periodistas locales a la titular del Poder Ejecutivo sigue siendo excepcional, desde que inició su sexenio los únicos en tener entrevistas formales, son los medios nacionales, en donde Lorena Cuéllar sí ha concedido espacios de conversación de mayor duración. Tan sólo entre octubre y diciembre de 2025 concedió entrevistas con Canal Red Latinoamérica, Grupo Milenio, Telediario y El Universal. En contraste, para los medios locales el acceso suele darse con mayor frecuencia mediante entrevistas colectivas o breves encuentros al término de actos públicos.

Las breves ruedas de prensa improvisadas al término de algunos eventos oficiales difícilmente sustituyen un ejercicio permanente de rendición de cuentas. Son encuentros de apenas unos minutos, en los que decenas de reporteras y reporteros buscan obtener una respuesta antes de que la mandataria abandone el lugar.

Y el problema no es que la gobernadora conceda entrevistas a medios nacionales, el problema es que el periodismo local, que cubre cotidianamente su administración, tenga menos oportunidades para sostener conversaciones formales, amplias y de rendición de cuentas con ella.

Esto no significa justificar las interrupciones ni las formas poco ordenadas en que a veces se desarrolla el ejercicio periodístico. Significa reconocer que el “chacaleo” también es producto de un modelo de comunicación gubernamental en el que las oportunidades para preguntar directamente a la gobernadora son escasas y están concentradas en momentos improvisados. Si el acceso a una declaración ocurre a cuentagotas, la presión de la prensa por aprovechar cada oportunidad aumenta, incluso cuando las condiciones para hacerlo no sean las ideales.

Entonces, el problema no puede atribuirse únicamente a las formas en que los periodistas intentan obtener una respuesta; también debe cuestionarse un modelo de comunicación que deja el escrutinio público sujeto a unos cuantos minutos al final de un evento.

Una prueba de ello es que hasta el momento, la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros no ha participado en el Diálogo Circular —los encuentros que el vocero Antonio Martínez Velázquez abrió con integrantes del gabinete bajo la expectativa de generar mayor apertura y transparencia en la relación entre el Gobierno del Estado y la prensa—, pese a que desde el año pasado el propio funcionario anunció que eventualmente acudiría a ese espacio para responder preguntas de los medios.

Y aquí vuelvo a insistir en por qué es importante seguir pensando en los derechos de las audiencias. Los Diálogos Circulares representan, sin duda, un espacio de mayor apertura para el ejercicio periodístico. Sin embargo, también hay que reconocer una realidad: en estos encuentros, como ocurre en buena parte de la comunicación institucional, el Gobierno conserva una capacidad importante para definir los temas, los funcionarios que participan y, en buena medida, la agenda sobre la que se desarrolla la conversación.

Aunque la prensa pregunta, insiste y cuestiona, la agenda pública sigue siendo colocada en buena medida desde el propio gobierno. Y esa diferencia importa cuando hablamos del derecho de las audiencias, porque no es lo mismo tener acceso a funcionarios que tener la posibilidad de cuestionar directamente a quien encabeza el Poder Ejecutivo.

Por eso, cuando finalmente existe una oportunidad para preguntarle a la gobernadora, las y los periodistas insisten, repreguntan o buscan intervenir antes de que concluya el encuentro, lo que ayuda a entender el contexto en el que ocurren este tipo de entrevistas. Viéndolo desde ahí, no es justificable de ningún modo los gestos emitidos por el vocero.

Si hablamos de los derechos de las audiencias, cabe recordar que una ciudadanía bien informada necesita periodistas que puedan preguntar, pero también gobiernos que estén dispuestos a responder en espacios de calidad.

Pero para mí, la discusión no termina ahí, aunque sostengo que miraré al Estado como el único responsable de garantizar derechos, también es creo que la autocrítica es fundamental para generar espacios para nuestras audiencias. Y aquí tengo una pregunta: ¿Los medios de comunicación estamos haciendo lo suficiente para garantizar el derecho de las audiencias a recibir información verificada?

El derecho de las audiencias comienza en las redacciones

La consulta pública ha puesto sobre la mesa un concepto que durante años pasó desapercibido: los derechos de las audiencias. Se habla de regulación, de censura y de libertad de expresión, una conversación necesaria ante un contexto donde la violencia a periodistas existe; pero poco se discute sobre la responsabilidad de los medios en lo que publicamos y en la responsabilidad del Estado por la alfabetización mediática.

Las audiencias tienen derecho a recibir información verificada, contextualizada y diferenciada de la opinión. Tienen derecho a que una afirmación extraordinaria sea sometida a un estándar extraordinario de verificación, a que un error sea corregido y a que el interés por publicar primero no sustituya la obligación de publicar mejor.

Ese derecho no nace con una reforma ni depende únicamente de una autoridad reguladora. Comienza todos los días en las redacciones, cuando un periodista decide revisar un documento, contrastar una fuente o dedicar unas horas más a confirmar una información antes de convertirla en noticia.

El 7 de agosto, a propósito de la divulgación de la nota sobre la supuesta investigación contra Lorena Cuéllar por parte de autoridades estadounidenses, Antonio Martínez Velázquez retomó el caso durante el Diálogo Circular. El vocero cuestionó que, mientras en otras entidades los medios suelen ser “más profesionales” al corroborar información de alto impacto antes de difundirla, en Tlaxcala esa práctica, sigue siendo poco frecuente.

Desde mi perspectiva, no corresponde a un gobierno calificar el trabajo periodístico, sobre todo, cuando el gobierno al que representa Martínez Velázquez sigue siendo opaco; pero también me parece que no conviene desechar la observación únicamente porque porque sea él quien plantee esta discusión.

Sobre la información difundida por La Opinión de México, la pregunta no es únicamente quién publicó primero ni si la responsabilidad termina en el medio que originó la versión. La pregunta es qué hizo cada medio antes de convertir esa información en una noticia propia: qué verificó, qué fuentes consultó, qué documentos revisó y qué elementos encontró para presentarla como un hecho.

En Escenario Tlaxcala decidimos no publicar esa información. Buscamos elementos que permitieran corroborarla y tratamos de localizar evidencia documental que sustentara una afirmación de semejante magnitud. No la encontramos. No había elementos verificables suficientes para presentarla como un hecho y, por esa razón, decidimos no reproducirla.

Tampoco me corresponde decir que un medio es mejor que otro por tomar una decisión distinta. Se trata de recordar algo básico: cuando una información no puede verificarse, no debe presentarse como un hecho. Y cuando se demuestra que una información es falsa o incorrecta, la responsabilidad no termina al dejar de hablar del tema; también implica corregir, explicar y responder ante las audiencias. Situación que hasta el momento, no he visto de mis colegas.

Cuando el periodismo deja vacíos, el poder ocupa el espacio

Ómar Rincón, investigador, profesor y crítico de medios colombianos, ha dedicado buena parte de su trabajo a cuestionar la relación entre periodismo y poder. En una entrevista publicada por El Espectador el 30 de junio de 2024, en el contexto de las confrontaciones entre el entonces presidente Gustavo Petro y distintos medios y periodistas, Rincón  hizo una autocrítica al propio oficio: el afán por publicar breaking news, conseguir clics y privilegiar la opinión sobre la reportería ha contribuido a deteriorar la legitimidad y credibilidad del periodismo. Hecho que lo llevo a concluir que “Tal vez el periodismo debe defenderse de los periodistas”.

Ante una semana donde el vocero y prensa quedaron expuestos, esta reflexión me parece indispensable, porque una cosa es defender la libertad de prensa frente a los excesos del poder y otra muy distinta defender cualquier contenido publicado bajo el argumento de que proviene de un medio de comunicación.

La libertad de expresión protege el ejercicio periodístico, pero no convierte automáticamente en periodismo todo aquello que se publica. Y aquí aparece una coincidencia con algo que el propio Antonio Martínez Velázquez ha planteado: “la prensa se regula con la prensa”. Si esa es la premisa, entonces la autorregulación tendría que traducirse en mejores procesos de verificación, diversidad de fuentes, correcciones cuando existen errores y mayor exigencia profesional dentro de las redacciones… Sin embargo, ¿el gobierno está listo para ello?

En Tlaxcala, esa conversación debería abrirse sin miedo, y yo misma lo reflexiono desde el medio que hoy dirijo: ¿Cuánto invertimos los medios en capacitar a nuestros periodistas? ¿Cuánto tiempo tenemos para investigar? ¿Cuántas redacciones contamos con editores que revisen información sensible? Porque si un periodista debe producir una cantidad determinada de contenidos sin condiciones para investigar, se genera un círculo perverso en donde se premia la cantidad, no la calidad; la velocidad, no la profundidad. Y cuando el incentivo está puesto en cuántas notas se producen, cuántos clics generan o cuánto contenido aparece en una página, el periodismo corre el riesgo de convertirse en una fábrica de contenidos.

El negocio también forma parte de esta conversación porque los medios necesitan sobrevivir, pero el modelo económico no puede terminar convirtiendo la publicación constante en el principal indicador de productividad. Lo mismo ocurre con el recurso público destinado a comunicación social, si el Estado distribuye recursos entre medios, debería existir una discusión transparente sobre los criterios utilizados. No se trata de que el gobierno decida quién hace buen periodismo —eso sería peligroso—, sino de establecer reglas públicas y medibles que no premien únicamente el alcance o la reproducción de mensajes institucionales y que permitan fortalecer a quienes realizan investigación, generan información propia y cumplen estándares profesionales.

Porque la relación entre prensa y poder también se juega en quién tiene capacidad para colocar los temas. El Gobierno puede definir sus prioridades y Martínez Velázquez puede llevar determinados asuntos al diálogo con los medios desde el ángulo que considere conveniente. Pero que esos temas terminen dominando la conversación pública no debería depender únicamente de lo que el gobierno quiera comunicar. Ahí tendría que aparecer el trabajo periodístico: cuestionar, contrastar, buscar otros ángulos, incorporar otras voces y llevar a la agenda aquello que el poder no necesariamente quiere discutir.

Si el propio vocero sostiene que “la prensa se regula con la prensa”, entonces los medios tenemos que asumir esa responsabilidad. No podemos exigir que el gobierno respete nuestra libertad mientras renunciamos a los estándares que deberían darle legitimidad a nuestro trabajo. De poco sirve indignarnos cuando un funcionario hace una mueca si después permitimos que una información sin verificar circule como noticia. La libertad de prensa necesita garantías del Estado, pero también necesita periodistas capaces de ejercerla con rigor.

Y aquí está quizá la parte más incómoda: si los medios no hacemos bien nuestro trabajo, dejamos un vacío. Y ese vacío lo ocupará y le favorecerá a alguien, que podría ser  al gobierno, las redes sociales, los intereses económicos o quienes tengan mayor capacidad para imponer una narrativa. Si el periodismo no verifica, no investiga y no construye sus propios ángulos, Antonio Martínez Velázquez —como cualquier funcionario con una estrategia de comunicación— seguirá teniendo una ventaja porque podrá colocar sus temas y conducirlos desde el ángulo que mejor convenga a su narrativa. Y eso no se combate pidiendo que el gobierno deje de comunicar, se combate haciendo mejor periodismo.

La congruencia también debería ser noticia

Hay una contradicción que el gremio debería mirar de frente. ¿Por qué les indigna el gesto de Martínez Velázquez, pero no les incomoda sentarse a desayunar con él cuando llegan las invitaciones por el Día del Periodista? Y si en estas líneas hay más que un ofendido, de antemano, no me disculpo. En el ejercicio periodístico, también hay que tener congruencia.

No estoy diciendo que asistir a un desayuno convierta a un periodista en oficialista, tampoco que recibir un reconocimiento implique renunciar a la independencia. Lo que planteo es algo más sencillo: si la relación entre prensa y poder debe ser objeto de escrutinio cuando existe una confrontación, también debería serlo cuando existe cercanía.

Los desayunos por el Día del Periodista, los reconocimientos, las fotografías con funcionarios y otros encuentros con el gobierno rara vez generan la misma discusión sobre independencia que provoca un desencuentro entre un periodista y una autoridad. La independencia editorial no puede ser un principio que invocamos únicamente cuando el poder nos incomoda, también debería operar cuando el poder nos invita, nos reconoce, nos fotografía o nos beneficia económicamente.

La congruencia también debería formar parte del debate sobre el derecho de las audiencias.

La audiencia no sólo necesita saber qué piensa un gobierno sobre los medios, también necesita tener razones para confiar en que los medios que le cuentan lo que ocurre mantienen criterios profesionales, incluso cuando existe una relación institucional o económica con el poder.

El golpe bajo: Los medios homofóbicos

Después de la polémica alrededor de Antonio Martínez Velázquez, parte de la conversación pública derivó en comentarios homofóbicos relacionados con su orientación sexual. No me permito escribir esta columna de opinión sin señalar una forma de violencia que también ha sido legitimada y amplificada desde algunos espacios de comunicación: la homofobia. Desde Escenario Tlaxcala sostenemos que una cosa es cuestionar el comportamiento de un funcionario en el ejercicio de su cargo y otra muy distinta utilizar su orientación sexual como argumento para atacarlo.

La crítica periodística debe dirigirse siempre a sus actos públicos: sus decisiones, sus declaraciones, sus posturas y la forma en que ejerce una responsabilidad gubernamental. La orientación sexual de Martínez Velázquez no tiene ninguna relación con la calidad de una pregunta, con su desempeño como funcionario ni con las decisiones que toma desde el gobierno… y mucho menos, debería importarnos.

Regreso a la responsabilidad que los medios tenemos ante una situación así, pues vi a algunos colegas reproduciendo titulares para reforzar más la violencia digital por su orientación sexual. Esos titulares provocan que la prensa caiga en una de las formas más bajas y ruines de la confrontación pública, porque no se cuestiona al poder; se reproducen prejuicios y así deterioramos nuestra propia profesión y debilitamos la credibilidad del trabajo que hacemos.

El periodismo puede ser duro, incómodo y profundamente crítico. Puede exhibir contradicciones, cuestionar decisiones y confrontar al poder con información. Pero hacerlo desde la homofobia no es periodismo crítico, es discriminación. Y si realmente queremos  posicionarnos con la defensa de los derechos de las audiencias, también tenemos que defender su derecho a recibir información libre de prejuicios y violencia.

La autocrítica no debilita al periodismo, lo fortalece

La discusión sobre los derechos de las audiencias no debería convertirse en una disputa entre gobierno y medios.

El Estado tiene diversas responsabilidades como la de facilitar las condiciones para que la prensa local pueda hacer su trabajo, garantizar el acceso a la información, fortalecer la transparencia y abrir espacios periódicos en los que la gobernadora esté dispuesta a responder directamente a las preguntas de los periodistas en condiciones dignas. Si queremos un periodismo más profesional, también necesitamos instituciones que permitan ejercerlo y que desde el ejecutivo, haya respuestas.

Al igual, los medios tenemos una responsabilidad igual de importante: verificar, investigar, contrastar, contextualizar y corregir. No podemos exigirle al poder que respete nuestro trabajo si nosotros mismos renunciamos a los estándares que deberían sostenerlo.

Quizá por eso la discusión sobre los derechos de las audiencias representa una oportunidad para preguntarnos qué periodismo queremos construir y qué condiciones necesitamos para hacerlo. Una ciudadanía bien informada necesita periodistas capaces de cuestionar al poder, pero también gobiernos dispuestos a responder, transparentar y dejarse ver.

Una democracia necesita libertad de prensa, pero también necesita rigor periodístico. Y si, como plantea Ómar Rincón, el periodismo también debe defenderse de los periodistas, quizá el primer paso sea reconocer que hacer mejor nuestro trabajo también es una forma de defenderlo.

La capital obtiene la mejor evaluación del OFS, aunque un municipio logró el único resultado sin daño patrimonial

Tlaxcala, Tlax.- El pasado 15 de julio, el Órgano de Fiscalización Superior (OFS) de Tlaxcala presentó los resultados de la revisión de las Cuentas Públicas 2025 de los 60 municipios de la entidad. Los informes revelan que las irregularidades no constituyen casos aislados, pues los ayuntamientos registraron al menos una observación durante la fiscalización, además de probables daños patrimoniales y prácticas recurrentes como adjudicaciones directas, presunto nepotismo, pagos no comprobados y la detección de posibles «aviadores».

Del total de municipios evaluados, 11 reprobaron la revisión al obtener un dictamen negativo, luego de que el OFS concluyera que sus autoridades no realizaron una gestión razonable de los recursos públicos conforme a las disposiciones legales, contables y administrativas. Los 49 municipios restantes recibieron una opinión favorable; sin embargo, ello no los eximió de observaciones e irregularidades que deberán atender mediante los procedimientos de fiscalización correspondientes.

Además de los 11 municipios reprobados, la revisión del OFS evidenció irregularidades recurrentes en la mayoría de los ayuntamientos. Las omisiones en los procesos de adjudicación se detectaron en 55 de los 60 municipios auditados, mientras que el presunto nepotismo fue observado en 17, consolidándose como dos de las principales incidencias identificadas durante la fiscalización del ejercicio 2025.

Los expedientes con los mayores daños patrimoniales

Los informes de fiscalización del OFS muestran que los casos más graves combinaron elevados probables daños patrimoniales con bajos niveles de solventación de observaciones, así como prácticas recurrentes de adjudicaciones directas, pagos sin comprobar, presunto nepotismo y deficiencias en el control del gasto. Aunque 11 de los 60 municipios obtuvieron un dictamen negativo, cinco concentraron los montos más altos observados por el órgano fiscalizador.

Huamantla registró el mayor probable daño patrimonial, con 5 millones 968 mil 880.92 pesos, equivalentes al 7.59% de su gasto. Más de 4 millones de pesos corresponden a ingresos y egresos sin comprobar del segundo semestre de 2025. La auditoría también detectó contrataciones millonarias mediante procedimientos irregulares, proveedores sin capacidad acreditada o no localizados por el SAT, un sobregiro presupuestal superior a 58.7 millones de pesos y reiteradas omisiones en la entrega de información.

En Ziltlaltépec de Trinidad Sánchez Santos, el probable daño patrimonial ascendió a 4 millones 585 mil 104.65 pesos, equivalente al 11.78% de su gasto devengado. El ayuntamiento solo solventó 16 de 83 observaciones (19.3%). Entre las principales irregularidades figuran recursos públicos no depositados en cuentas institucionales, pagos a personal no localizado, adjudicaciones directas indebidas y el uso de facturas canceladas ante el SAT para justificar gastos.

Por su parte, Atltzayanca acumuló un probable daño patrimonial de 4 millones 318 mil 735.72 pesos, equivalente al 8.50% de su presupuesto evaluado. De ese monto, 2.7 millones de pesos no fueron justificados por la Tesorería Municipal, que atribuyó el faltante a un supuesto hackeo de las cuentas bancarias. El municipio únicamente solventó 18 de 100 observaciones y la auditoría documentó nueve casos de presunto nepotismo, adjudicaciones directas fuera de la ley y operaciones con proveedores con inconsistencias fiscales.

En San Lucas Tecopilco, el probable daño patrimonial fue de 3 millones 957 mil 133.88 pesos, equivalente al 13.90% del gasto evaluado. El ayuntamiento apenas aclaró 16 de 77 observaciones (20.8%). El informe identifica pagos sin comprobar, adjudicaciones directas, presuntos aviadores, nueve casos de nepotismo y proveedores cuya capacidad para prestar los servicios contratados no pudo acreditarse.

Finalmente, Lázaro Cárdenas registró un probable daño patrimonial por 1 millón 707 mil 728.90 pesos, equivalente al 5.86% de sus recursos. El municipio solventó únicamente 20 de 100 observaciones y operó durante 2025 sin un Presupuesto de Egresos aprobado por el Cabildo. A ello se suman adjudicaciones directas irregulares, operaciones con proveedores que serán notificadas al SAT y funcionarios que no cumplían con el perfil legal para desempeñar sus cargos.

Seis municipios más reprobaron la revisión

Los otros seis municipios con dictamen negativo tampoco lograron solventar las observaciones formuladas por el OFS y obtuvieron calificaciones que oscilaron entre 63.5 y 56.5 puntos.

Entre ellos destaca Santa Cruz Tlaxcala, que registró el mayor probable daño patrimonial del grupo con 3.7 millones de pesos, equivalentes al 7.13% de su presupuesto. Le sigue Yauhquemehcan, con 3.3 millones de pesos observados (3.08%). También figuran Santa Cruz Quilehtla, con una calificación de 63.5 puntos y un probable daño equivalente al 7.00% de sus recursos; Xaltocan, con 61.5 puntos y un 5.37% de su presupuesto observado; además de Atlangatepec (63.5 puntos) y Españita (56.5 puntos), que completan el bloque de municipios reprobados.

La mayoría obtuvo dictamen aprobatorio

En contraste, 49 municipios obtuvieron un dictamen aprobatorio del OFS, con calificaciones que oscilaron entre 70.5 y 94 puntos. Aunque también registraron observaciones, el órgano fiscalizador determinó que realizaron una gestión razonable de los recursos públicos al mantener bajos niveles de probable daño patrimonial y cumplir con los principales criterios de fiscalización, entre ellos destacan 5 los cuales lograron las mejores puntuaciones.

Tlaxcala capital encabezó las evaluaciones con 94 puntos y el menor porcentaje de probable daño patrimonial de los municipios analizados con 360 mil 665 pesos, equivalentes al 0.10% de su presupuesto. Le siguieron Natívitas y San Jerónimo Zacualpan, con 93 puntos, ambos con bajos niveles de afectación presupuestal, entrega oportuna de sus cuentas públicas y sin irregularidades graves en materia de nepotismo o adjudicaciones.

El grupo lo completan Santa Catarina Ayometla, con 92 puntos, y Cuapiaxtla, con 90. Ambos registraron un probable daño patrimonial inferior al 1.5% de sus recursos ejercidos, cumplieron con la entrega de información requerida por el OFS y evitaron sanciones por ocultamiento de documentación durante la auditoría.

Sin daño patrimonial, pero lejos de las mejores evaluaciones

Uno de los casos más particulares fue Emiliano Zapata, ya que el OFS no determinó probable daño patrimonial al cierre de la auditoría, una condición poco común entre los municipios evaluados. Además, cumplió en tiempo con la entrega de sus cuatro cuentas públicas y el informe no identificó casos de nepotismo, por lo que obtuvo un dictamen de gestión razonable.

Sin embargo, estos resultados no fueron suficientes para colocarlo entre las mejores evaluaciones. El órgano fiscalizador documentó omisiones en los procesos de adjudicación para la contratación de grupos musicales, detectó operaciones con proveedores que presentaron inconsistencias fiscales ante el SAT y señaló incumplimientos en materia de perspectiva de género. A ello se sumaron indicadores operativos con resultados contrastantes, como una rotación policial del 107.7% y una caída en la recaudación por agua potable (39.7%), obteniendo un total de 84 puntos, por encima de Mazatecochco de José María Morelos y Santa Polonia Teacalco.

Nepotismo y adjudicaciones, irregularidades que se repitieron

Más allá de los municipios reprobados, la fiscalización del OFS mostró que algunas irregularidades se repitieron en gran parte de los ayuntamientos. Una de ellas fue el presunto nepotismo, detectado en 17 municipios durante la revisión de las cuentas públicas 2025.

De ese total, ocho municipios lograron aclarar por completo las observaciones, entre ellos Atltzayanca, Cuaxomulco, Ixtacuixtla, Natívitas y Santa Cruz Tlaxcala. En contraste, cinco ayuntamientos —Hueyotlipan, Mazatecochco, Muñoz de Domingo Arenas, Nanacamilpa y Tepetitla de Lardizábal— no justificaron los señalamientos, mientras que Papalotla, San Juan Huactzinco, Santa Cruz Quilehtla y Teolocholco solo los solventaron parcialmente.

Otra de las anomalías más recurrentes fueron las omisiones en los procesos de adjudicación, identificadas en 55 de los 60 municipios auditados. Solo seis ayuntamientos lograron solventar completamente estas observaciones: Acuamanala, Atltzayanca, Apetatitlán, Calpulalpan, Cuaxomulco y Tenancingo.

En otros 16 municipios la aclaración fue parcial, mientras que 33 mantuvieron las observaciones sin solventar. Entre estos últimos se encuentran Apizaco, Atlangatepec, Cuapiaxtla, Huamantla y Hueyotlipan, lo que confirma que las deficiencias en los procesos de contratación pública fueron una de las prácticas más extendidas detectadas por el órgano fiscalizador durante la revisión del ejercicio 2025.


También te puede interesar: Recuperación de la laguna de Acuitlapilco es insuficiente; colectivos exigen detener descargas municipales

Recuperación de la laguna de Acuitlapilco es insuficiente; colectivos exigen detener descargas municipales

Tlaxcala, Tlax.- Ciudadanos, comunidades y diversos colectivos realizaron este lunes 3 de agosto la clausura simbólica de las oficinas de la Procuraduría de Protección al Ambiente del Estado de Tlaxcala (PROPAET), encabezada por Iván García Juárez, luego de que el 23 de julio comunicara que la estrategia de recuperación de la laguna de Acuitlapilco permitió que el cuerpo de agua alcanzara alrededor del 90% de su capacidad, ante esto, colectivos  realizaron este lunes una clausura simbólica de las oficinas de la dependencia para exigir el cumplimiento de los compromisos pendientes.

Durante la protesta, Raymundo Serrano, integrante del colectivo Patos Verdes al Rescate, señaló que la cuarta etapa del convenio suscrito con el Gobierno del Estado permanece inconclusa. En su pronunciamiento dio a conocer que esta fase contempla la suspensión definitiva de las descargas de aguas residuales hacia la laguna, una acción que, afirmó, las autoridades han omitido ejecutar.

Por su lado, García Juárez en su participación durante el dialogo circular solo destacó las acciones emprendidas para la recuperación de la laguna; sin abordar el cumplimiento de la cuarta etapa del convenio firmado en 2023, relacionada con la suspensión definitiva de las descargas de aguas residuales.

El activista Raymundo Serrano recordó que, desde 2023, el colectivo firmó un convenio con el Gobierno de Tlaxcala, la PROPAET y la Secretaría de Medio Ambiente, encabezada por Pedro Aquino, para atender esta problemática. Sin embargo, sostuvo que las instituciones no han cumplido con las acciones necesarias para frenar las descargas provenientes de la zona comprendida entre las comunidades de Atlahapa y Acuitlapilco, y que es uno de los grandes problemas a los que hoy se enfrenta este vaso lacustre.

PROPAET
Foto: Documentos colocados al exterior de las oficinas de la PROPAET durante la clausura simbólica realizada por colectivos y ciudadanos.

Así se desarrolló la protesta

Alrededor de las 8:00 horas, los colectivos Patos Verdes al Rescate, Ecofeministlax y Pobladores Unidos Matlalcueyetl se reunieron frente a las oficinas de la PROPAET para realizar la clausura simbólica de la institución.

Durante la manifestación colocaron imágenes en las que aparecen la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros, el procurador Iván García Juárez y el titular de la Secretaría de Medio Ambiente, Pedro Aquino, durante el anuncio de conclusión de la tercera etapa del convenio, con el propósito de evidenciar que los compromisos asumidos por las autoridades continúan sin cumplirse.

laguna de acuitlapilco
Foto: Capturas de pantalla de la presentación de la tercera etapa de recuperación de la laguna de Acuitlapilco.

Además, exhibieron material gráfico sobre el deterioro de la laguna, entre el que destaca la imagen de una cría de pato muerta, presentada como evidencia del impacto que la contaminación y las descargas de aguas residuales han tenido sobre especies como ajolotes, patos y tortugas nativas. Asimismo, Salvador Serrano, integrante de Patos Verdes al Rescate, mostró una fotografía histórica de la laguna que documenta la sequía que afectó a este ecosistema durante la década de 1990.

Los colectivos también atribuyeron al procurador de Protección al Ambiente la responsabilidad de coordinar estas acciones, al asegurar que asumió personalmente el compromiso de encabezar los trabajos institucionales para poner fin a las descargas. Como evidencia, colocaron fotografías de la firma del convenio, así como de los acuerdos y rúbricas de la Secretaría de Infraestructura, la Secretaría de Ordenamiento Territorial y la PROPAET.

Acusan omisión institucional ante la crisis ambiental en la laguna de Acuitlapilco

Durante la lectura del pronunciamiento, los colectivos explicaron que la toma pacífica de las instalaciones respondió a lo que calificaron como una omisión institucional y una actuación negligente de las autoridades frente a la crisis ecológica que afecta a diversos espacios naturales de la entidad, entre ellos la laguna de Acuitlapilco y el Parque Nacional Xicohténcatl.

laguna de acuitlapilco
Foto: Imágenes de habitantes, infancias y especies en la laguna de Acuitlapilco. Durante la protesta, los participantes también exhibieron fotografías que documentan la contaminación del cuerpo de agua y la muerte de diversas especies.

En el documento señalaron que la defensa del territorio representa una lucha colectiva contra la contaminación, la deforestación y el crecimiento urbano desmedido, fenómenos que, aseguraron, ponen en riesgo la biodiversidad y el equilibrio ambiental del estado.

Exigen acciones inmediatas y anuncian nuevas movilizaciones

Entre las principales demandas, las organizaciones exigieron el cumplimiento de la cuarta etapa del convenio y la suspensión definitiva de las descargas de aguas residuales hacia la laguna de Acuitlapilco. También solicitaron una gestión ambiental que garantice la participación efectiva de las comunidades ribereñas, la implementación de un ordenamiento territorial y ecológico que priorice la conservación del patrimonio natural, así como la instalación de mesas de trabajo permanentes con capacidad para generar acuerdos verificables y acciones concretas.

Además, pidieron que las instituciones responsables de la política ambiental sean encabezadas por personas originarias de Tlaxcala que conozcan la problemática del territorio y demandaron que el Estado deje de administrar los conflictos ambientales para asumir una intervención efectiva en su resolución.

Los colectivos informaron que la clausura simbólica constituye la primera etapa de un plan de movilización estatal coordinado con diversas organizaciones. Como parte de esta acción colocaron sellos de suspensión en las oficinas de la PROPAET y permanecieron en el lugar para exhibir su pliego petitorio, documentos probatorios y acuses de recepción emitidos por distintas instituciones.

laguna de acuitlapilco
Foto: Sellos de suspensión simbólica y señalética de precaución fueron colocados en la entrada de las oficinas de la PROPAET durante la protesta.

Advirtieron que, de no obtener una respuesta favorable o una voluntad real para atender sus demandas, dejarán de reconocer a las instituciones ambientales por considerar que han incumplido su responsabilidad de proteger el territorio. Asimismo, anunciaron que fortalecerán la coordinación entre organizaciones y comunidades para emprender nuevas acciones de defensa ambiental en distintas regiones del estado.

Gobierno defiende avances, pero admite pendientes

La clausura simbólica de la PROPAET ocurrió después de que, durante el Diálogo Circular del 23 de julio, el titular de la dependencia, Iván García Juárez, presentó los avances de la estrategia de recuperación de la laguna de Acuitlapilco.

En esa ocasión, informó sobre los trabajos realizados de manera coordinada entre el Gobierno del Estado, los municipios, la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) y las comunidades ribereñas, los cuales —aseguró— permitieron que el cuerpo de agua recuperara el 90 por ciento de su capacidad. Sin embargo, al ser cuestionado por Escenario Tlaxcala sobre la situación de las descargas municipales hacia la laguna, el funcionario reconoció que las aguas residuales provenientes de los municipios de Tlaxcala, Tepeyanco, Tetlanohcan y Santa Isabel Xiloxoxtla continúan llegando al cuerpo de agua.

El funcionario explicó que para detenerlas es necesaria la construcción de colectores y plantas de tratamiento, obras que requieren una inversión considerable y la coordinación entre autoridades federales, estatales y municipales. Asimismo, precisó que las descargas directas a cuerpos de agua son competencia de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), mientras que la PROPAET únicamente puede sancionar a empresas que descargan aguas residuales al drenaje municipal.

Durante el diálogo circular del 3 de agosto, el coordinador de Comunicación, Antonio Martínez Velázquez, respaldó la postura de la administración estatal y aseguró que, en el caso de la laguna de Acuitlapilco, el Gobierno ha realizado todas las acciones que le corresponden dentro de sus atribuciones. Señaló que, desde 2023, las dependencias estatales desarrollan una estrategia de recuperación en cuatro etapas con la participación de autoridades de los tres órdenes de gobierno, comunidades y organizaciones sociales, sin embargo, reiteró la responsabilidad de los gobiernos municipales para atender esta problemática. 

En ese sentido, Martínez Velázquez reiteró que la cuarta etapa registra un avance del 65%, con 1.5 de los 2.3 kilómetros de ribera intervenidos, donde se realizaron trabajos de desazolve parcial, retiro y acomodo de material pétreo en la zona federal, así como la entrega de herramientas a la Cooperativa Acuícola, Ambientalista y Promotora Cultural de la Laguna de Acuitlapilco para el mantenimiento de los espacios recuperados.

Pese a ello, los colectivos reiteraron que el principal pendiente de la estrategia de recuperación continúa siendo la suspensión definitiva de las descargas de aguas residuales hacia la laguna. Afirmaron que esa acción forma parte de la cuarta etapa del convenio firmado en 2023 y sostuvieron que, hasta el momento, el compromiso asumido por las autoridades permanece incumplido.


También te puede interesar: La capital mantiene crisis pluvial mientras plan ciudadano sigue sin respuesta

Barrancas de Tlaxcala reflejan fallas en la planeación urbana

Tlaxcala, Tlax.- En días recientes, fotografías difundidas en redes sociales evidenciaron la acumulación de residuos en la barranca Xico, una de las principales barrancas de Tlaxcala que atraviesan la capital del estado y forman parte de su red de hendiduras naturales. Las imágenes volvieron a poner sobre la mesa los problemas que enfrenta el municipio en el manejo de los desechos sólidos y las afectaciones que esta situación genera en estos espacios. Para Lucía Castillo, directora de Yaocalli, Centro de Estudios y Acción Social, este escenario es la expresión de un problema de fondo: una deficiente planeación urbana.

Esto contrasta con lo establecido en el Plan Municipal de Desarrollo de Tlaxcala 2024-2027, que reconoce la necesidad de fortalecer la gestión de residuos, mejorar el ordenamiento territorial y avanzar hacia un modelo de ciudad compacta y sostenible. Sin embargo, para la especialista, la persistencia de basura en la barranca Xico evidencia que estos desafíos continúan sin resolverse.

En entrevista con Escenario Tlaxcala, Castillo sostuvo que la gestión de los residuos en la capital responde a una visión institucional limitada, centrada en acciones reactivas de limpieza, cuando el problema requiere una política integral que atienda las causas estructurales de la contaminación e involucre a la ciudadanía en el cuidado del territorio.

CONAGUA mantiene acciones de saneamiento

En días pasados, el director local de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) en Tlaxcala, Pedro Misael Albornoz Góngora, informó que el organismo ha realizado diversas jornadas de limpieza en barrancas del estado. La más reciente se llevó a cabo en la barranca del barrio La Santísima, en el municipio de San Pablo del Monte, como parte de las acciones vinculadas al Compromiso 92 del Gobierno de México, orientado al saneamiento de los ríos más contaminados del país, según información documentada por el Sol de Tlaxcala. 

Durante esa jornada, el funcionario hizo un llamado a la ciudadanía para evitar utilizar las barrancas como vertederos de basura o puntos de descarga clandestina de aguas residuales, al señalar que estas prácticas contribuyen al deterioro ambiental y aumentan los riesgos para la población.

Estas acciones se suman a los trabajos de saneamiento y recuperación ambiental emprendidos por la dependencia en abril de 2023 en la barranca Xico. En ese momento, CONAGUA informó que las labores buscaban reducir riesgos sanitarios y de inundación mediante el rescate de este espacio, catalogado como Zona de Conservación Ecológica Municipal. Desde esa publicación, realizada en 2023, la dependencia no ha dado a conocer nuevos resultados ni actualizaciones sobre el avance de las acciones de saneamiento en esta barranca.

El fracaso de la recolección de basura en las barrancas de tlaxcala

Lucía Castillo compartió a Escenario Tlaxcala que una de las principales fallas en el manejo de los residuos es la deficiencia en el servicio de recolección de basura por parte del municipio capitalino, aunada al incumplimiento de los horarios establecidos, lo que lleva a que algunas personas vean a las barrancas como una alternativa para desechar sus residuos.

Cuando el servicio deja de pasar durante varios días, explicó, «la basura comienza a acumularse en los hogares» y parte de la población opta por depositarla en estos espacios.

Barrancas en Tlaxcala
Imagen: Cristihan Martínez / Nierika Images

Para la especialista, esta problemática no es un hecho aislado, sino el resultado de una cadena de errores relacionada con una deficiente planeación urbana. Incluso, asegura que estos espacios «nunca jamás en la vida habían sido resanados hasta hoy». Recordó que los casos de contaminación en barrancas no son recientes y que, durante los últimos tres años, colectivos y organizaciones ambientales han impulsado jornadas de limpieza bajo una lógica de integración comunitaria.

A su juicio, estas iniciativas fueron retomadas posteriormente por las administraciones municipales como una «estrategia gubernamental para limpiar cualquier zona». Sin embargo, considera que ello constituye una «alta simulación», ya que se privilegian acciones visibles de limpieza sin atender las causas estructurales que originan la contaminación.

Planeación urbana: entre el diagnóstico y la realidad

Las observaciones de la especialista contrastan con el Plan Municipal de Desarrollo de Tlaxcala 2024-2027, documento que plantea una estrategia para orientar el crecimiento del municipio bajo un modelo de ciudad compacta y sostenible. Elaborado a partir de un proceso de planeación participativa y alineado con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030, el Plan incorpora un diagnóstico sobre las condiciones de vivienda, conectividad y desarrollo urbano para sustentar las acciones de la administración municipal.

En materia de ordenamiento territorial y medio ambiente, el documento reconoce la necesidad de fortalecer la gestión de residuos, mejorar el sistema de recolección de basura, regular el crecimiento urbano mediante instrumentos de planeación e impulsar la participación ciudadana en la protección del entorno. No obstante, para Lucía Castillo, la contaminación en la barranca Xico evidencia que estos desafíos continúan presentes y que la respuesta institucional sigue siendo insuficiente para atender el problema de fondo.

Barrancas en Tlaxcala
Imagen: Cristihan Martínez / Nierika Images

Una política integral para atender el problema

Desde la perspectiva de Lucía Castillo, la contaminación de la barranca Xico no puede resolverse únicamente mediante jornadas de limpieza, sino a través de una política pública integral que trascienda las acciones de infraestructura e incorpore componentes sociales, culturales y ambientales.

La especialista sostuvo que las jornadas de recolección responden, en su mayoría, a una lógica «reactiva», limitada a retirar la basura acumulada sin atender las causas que originan el problema. En ese sentido, afirmó que la solución no puede reducirse a «llegar, levantar basura y fingir que esto se solucionó», sino que debe formar parte de una estrategia de largo plazo.

Como ejemplo, explicó que antes de intervenir la barranca Xico es necesario identificar el origen de las descargas que llegan a este espacio. A partir de ese diagnóstico, planteó la posibilidad de implementar sistemas de fitorremediación, es decir, mecanismos basados en el uso de plantas capaces de filtrar y purificar el agua de manera natural, contribuyendo a la recuperación del ecosistema.

En contraste, durante la administración de Alfonso Sánchez García, actual alcalde con licencia de la capital, difundió en redes sociales diversas jornadas de limpieza de barrancas y áreas verdes como parte de su política pública «Más territorio, menos escritorio», estrategia con la que buscó intervenir distintos espacios públicos del municipio.

Asimismo, el pasado 9 de junio, el entonces edil anunció el inicio de trabajos de desazolve y limpieza en la barranca Xico con maquinaria recientemente incorporada al Ayuntamiento. De acuerdo con la administración municipal, estas labores permitirían retirar toneladas de residuos acumulados para prevenir riesgos durante la temporada de lluvias.

Barrancas en Tlaxcala

Más allá de limpiar la Barranca Xico: involucrar a la ciudadanía

Finalmente, Lucía Castillo sostuvo que la solución al problema de las barrancas no depende únicamente de retirar la basura, sino de impulsar políticas públicas que fortalezcan la participación ciudadana y promuevan una cultura ambiental. En ese sentido, planteó que los espacios verdes de la capital, como el zócalo de Tlaxcala, pueden convertirse en áreas de educación, sensibilización y apropiación comunitaria.

Castillo consideró que proyectos como jardines polinizadores, inventarios ciudadanos del arbolado o la recuperación de áreas verdes deben construirse con la participación de la población y no únicamente desde las instituciones. Desde su perspectiva, este tipo de acciones contribuirían a fortalecer una «democracia ambiental», basada en el acceso a la información, la participación y la corresponsabilidad en el cuidado del entorno.

Para Lucía Castillo, reducir la distancia entre ciudadanía y administración pública es indispensable para transformar la relación con los territorios. En su opinión, únicamente mediante esa corresponsabilidad será posible generar nuevos hábitos de cuidado ambiental y atender de fondo problemas como la contaminación de las barrancas en la capital tlaxcalteca.


También te puede interesar: Expansión urbana provoca crisis de áreas verdes en Tlaxcala; la capital por debajo del estándar internacional

Cultura de la cancelación: cuando un error pretende definir una vida

Por Yossadara Franco Luna

Del juicio a la cancelación

La cultura de la cancelación consiste en la facilidad con la que una persona queda reducida a un solo episodio de su vida: un error. El juicio colectivo deja entonces de distinguir entre lo que se hizo o dijo para convertir ese momento en la medida de toda su identidad. Por ejemplo, en una conferencia se dice algo equivocado, alguien publica una frase —separada del contexto que permite comprender su sentido— y en pocas horas se multiplican las críticas, surgen exigencias para apartar a quien habló de ese y de futuros espacios públicos. El debate deja de centrarse en lo que se dijo para concentrarse en si quien habló merece siquiera seguir siendo escuchado. 

Errar forma parte de la condición humana, pero esa misma condición hace posible algo igualmente humano: reconocer el error, aprender de él, rectificar y reparar el daño causado cuando es necesario. Precisamente porque se puede cambiar, existen instituciones que acompañan ese proceso —la familia, la escuela, las comunidades de fe y la justicia— y parten de la convicción de que una vida no queda agotada por un solo episodio. Eso no significa que todos los errores sean equivalentes. Existen faltas leves y otras profundamente graves y, por lo tanto, no pueden recibir el mismo tratamiento moral, social ni jurídico.

En cualquier espacio donde se construye la vida pública —las redes sociales, la escuela, la iglesia, el trabajo o la política— quien expresa una idea queda expuesto al juicio. El problema surge cuando ese juicio se transforma en escarnio público. Deja de importar qué se quiso decir, cuáles son los fundamentos de esa postura o si existen razones para discutirla. Basta con que sus palabras sean percibidas como inaceptables para que el rechazo deje de dirigirse a lo dicho y termine recayendo sobre quien lo dijo.

Una antigua pregunta

La cuestión de fondo no es si las acciones generan responsabilidad. Las generan y, en ocasiones, de manera muy grave. El tema es otro: ¿puede una persona quedar definida por un error?

La cultura de la cancelación suele presentarse como un fenómeno propio de nuestro tiempo, pero la pregunta que plantea no es nueva. Agustín relató en sus Confesiones la profunda crisis que transformó su vida. Hace más de mil seiscientos años, en uno de sus pasajes más conocidos, se preguntó: «¿Hasta cuándo, hasta cuándo, ¡mañana!? ¿Por qué no hoy? ¿Por qué no poner fin a mis torpezas en esta misma hora?». Lo decisivo no es únicamente el reconocimiento del error, sino el deseo de dejar de vivir conforme a él. Para Agustín, equivocarse forma parte de nuestra naturaleza, pero permanecer encerrado en esa condición no lo es.

El pensador de Hipona nos muestra que el error no cancela una vida. Más bien puede integrarse en la propia historia sin convertirse en la última palabra. Así, nadie queda reducido al instante presente ni definido únicamente por sus equivocaciones. Estas pueden fracturar una vida, pero no anulan la posibilidad de reconstruirla. El ser humano conserva la capacidad de buscarse a sí mismo, comprender su pasado y encontrar su rumbo.

Para Agustín, la identidad de una persona no se reduce a la suma de sus acciones. El ser humano es un ser en camino, capaz de volver sobre su propia vida, examinarla y orientarla hacia un bien distinto. De ahí que la corregir no represente únicamente un cambio de conducta, sino una transformación de la voluntad que permite dar un nuevo sentido a la propia historia. La memoria conserva el pasado, pero no lo convierte en un destino inevitable.

La posibilidad de cambiar

La cultura de la cancelación nos obliga a preguntarnos cómo queremos juzgar a los demás. Si un ser humano queda definido únicamente por su error, terminamos olvidando una de las posibilidades más profundamente humanas: cambiar. Reconocer esa posibilidad exige asumir la responsabilidad por los actos y recordar que una vida siempre es más amplia que uno de sus momentos.

Por otro lado, cancelar a una persona también empobrece la vida pública. Cada vez que una voz desaparece antes de ser escuchada, la discusión pierde matices y el desacuerdo deja de ser una oportunidad para comprender mejor aquello que pensamos. La conversación se vuelve más estrecha cuando solo permanecen quienes confirman las mismas convicciones y el espacio compartido termina dominado por la sospecha y la descalificación. Escuchar no implica aprobar. Cuestionar tampoco exige excluir. Una comunidad madura sabe exigir responsabilidades y, al mismo tiempo, dejar abierta la posibilidad de que las personas cambien. En esa apertura se juega la calidad de nuestra vida pública y la posibilidad de construir una sociedad donde el juicio conserve su sentido sin convertirse en condena permanente.

Una persona nunca coincide por completo con uno de sus actos. Toda vida posee una profundidad que desborda el instante presente y una historia que permanece abierta mientras existe la posibilidad de comprender, rectificar y volver a comenzar. Quizá el mayor riesgo de la cultura de la cancelación consista precisamente en olvidar esa verdad elemental de la condición humana.


También te puede interesar: La desaparición forzada en México y el peligro de la indiferencia

Andar: la plataforma digital que busca transformar la forma de descubrir Tlaxcala

Tlaxcala, Tlax.- En una época donde los viajes comienzan desde la pantalla de un teléfono celular, Tlaxcala apuesta por una nueva forma de conectar a visitantes y habitantes con su riqueza cultural, gastronómica y turística. Se trata de Andar, una plataforma digital desarrollada para concentrar en un solo espacio la oferta de experiencias, comercios y servicios de la capital del estado.

Lanzada en colaboración con el Ayuntamiento de Tlaxcala de Xicohténcatl, la plataforma nace con la visión de convertirse en una herramienta que facilite el descubrimiento de destinos locales, al reunir información turística, cultural, gastronómica y comercial en un formato accesible y moderno. Su objetivo es expandirse gradualmente hacia otros municipios de México y, posteriormente, a distintos países de América Latina.

A diferencia de otras plataformas enfocadas únicamente en hospedaje o reseñas, Andar apuesta por el descubrimiento de experiencias locales. Más que ofrecer un directorio de lugares, busca acercar a los usuarios a espacios, negocios y actividades que, en muchos casos, permanecen fuera del radar digital.

Esta propuesta representa una oportunidad para restaurantes, prestadores de servicios turísticos, comercios y proyectos independientes que buscan fortalecer su presencia en internet sin depender exclusivamente de redes sociales o de grandes campañas de marketing.

Desde recorridos por el Centro Histórico de Tlaxcala hasta sitios emblemáticos como el Ex Convento Franciscano, la plataforma integra información práctica como ubicación, fotografías, videos, formas de contacto y descripciones que permiten al usuario conocer cada espacio antes de visitarlo.

El diseño de Andar está pensado para privilegiar la experiencia del usuario. En lugar de limitarse a mostrar un listado de establecimientos, la plataforma busca que cada persona descubra un café, un recorrido cultural, un tour o una propuesta gastronómica de manera similar a como lo haría a través de la recomendación de alguien que conoce el destino.

Esta filosofía responde a una tendencia cada vez más presente en el turismo contemporáneo, donde los viajeros ya no solo buscan lugares para visitar, sino experiencias auténticas que les permitan conocer la identidad de cada sitio.

Además de mejorar la experiencia de quienes recorren el estado, Andar incorpora herramientas para que negocios y prestadores de servicios administren perfiles personalizados, publiquen contenido multimedia y amplíen su alcance entre visitantes nacionales e internacionales.

En un entorno donde la digitalización se ha convertido en un factor clave para la promoción turística, la plataforma busca fortalecer la visibilidad de Tlaxcala y de sus emprendimientos locales mediante una infraestructura tecnológica desarrollada desde México.

Más que una aplicación o un sitio web, Andar propone una nueva manera de descubrir los destinos: reunir en un solo lugar aquello que hace único a cada espacio y facilitar que tanto visitantes como habitantes encuentren experiencias que, de otro modo, podrían pasar desapercibidas.

Para un estado como Tlaxcala, reconocido por su patrimonio histórico, cultural y gastronómico, esta apuesta por la innovación digital busca abrir nuevas oportunidades para que su oferta turística llegue a más personas y continúe ganando presencia en un mercado cada vez más conectado.


También te puede interesar: ¿Ya probaste el pan con helado de Zacatelco? El postre que es Patrimonio Cultural de Tlaxcala

La geografía de la basura en Tlaxcala

Por Marco Antonio Rodríguez Gómez

Durante la audiencia pública realizada el pasado 15 de junio en San Pedro Ecatepec, ocurrió algo que, a mí parecer, merece más atención de la que ha recibido. Las autoridades estatales reconocieron ante la población que el Polo de Desarrollo de Economía Circular para el Bienestar (PODECIBI) todavía no cuenta con un proyecto ejecutivo. Esto significa que aún no se sabe con precisión qué tecnología utilizaría, qué cantidad y tipo de residuos procesaría, qué inversiones participarían ni cuál sería el modelo de gestión que se busca construir.

La declaración resulta interesante por una razón. Mientras técnicamente el proyecto sigue abierto, en el territorio la decisión ya comenzó a producir efectos. Existe un decreto, se buscan terrenos, avanzan procedimientos administrativos y las comunidades reaccionan frente a una intervención que sienten cada vez más cercana.

Precisamente por eso el momento actual representa una oportunidad. Si todavía no hay claridad sobre el sistema de residuos que necesita Tlaxcala, entonces tal vez éste sea el momento para detenernos un instante y mirar el territorio antes de seguir avanzando.

Una infraestructura de residuos es una hipótesis para resolver una situación problemática. Supone que entendimos adecuadamente dónde está el problema, qué dimensiones tiene, cuál es la mejor manera de intervenirlo y qué acuerdos colectivos requiere.

Si la hipótesis es correcta, la infraestructura ayuda a resolver el problema. Si la hipótesis es equivocada, puede terminar organizando durante décadas un sistema pensado para un problema que a lo mejor nunca existió exactamente como lo imaginábamos. Por eso, una infraestructura no sólo habla sobre nuestros espacios de convivencia, los termina reorganizándolos.

Visto de esta manera, la pregunta ya no es dónde construir, sino más bien: ¿qué nos dice el propio territorio sobre el sistema de residuos que Tlaxcala necesita construir?

Geografía de la basura en Tlaxcala

Una primera respuesta aparece al observar el mapa. En Tlaxcala se generan diariamente alrededor de 1,476 toneladas de residuos o, si se prefiere una cantidad más imaginable, cada día circulan por el estado el equivalente a 183 camiones recolectores de ocho toneladas completamente llenos. Similares a los mismos camiones que normalmente vemos pasar frente a nuestras casas para recolectar basura.

Esta imagen permite visualizar la magnitud de la generación, pero oculta algo importante: esos 183 camiones no salen de todos los municipios por igual.

Tres cuartas partes de los municipios tlaxcaltecas producen menos de 28 toneladas diarias, es decir, menos de cuatro camiones completos cada día. Dentro de ese grupo, treinta municipios generan menos de 16 toneladas y quince ni siquiera alcanzan las ocho toneladas por día, el equivalente a un solo camión. En conjunto, cuarenta y cinco municipios representan apenas el 39 % de toda la generación estatal.

Estas cifras merecen una reflexión. No significa que estos municipios tengan un problema menor. Lo tienen. Lo que cambia es otra cosa. Cambia la escala desde la que enfrentan ese problema y, cuando se modifica la escala, cambia el tipo de soluciones que podríamos imaginar.

Un municipio que genera tres toneladas diarias probablemente no enfrenta las mismas posibilidades que otro que supera las cien toneladas. ¿Tiene sentido que un municipio donde apenas se llena un camión diario dependa de un parque industrial de residuos cuya tecnología no conocemos? ¿Podría obtener mayores beneficios fortaleciendo la separación en origen, el compostaje comunitario, los mercados locales de reciclaje? ¿En qué casos la cooperación intermunicipal puede ser una opción más inteligente que intentar resolver todo desde cada ayuntamiento? No lo sabemos todavía, pero ahora esas posibilidades aparecen sobre la mesa porque el territorio comenzó a mostrarse de otra manera.

La otra cara del mapa es más interesante. Quince municipios generan alrededor de 902 toneladas diarias, es decir, 61 % del total estatal: Tlaxcala, Huamantla, San Pablo del Monte, Apizaco, Chiautempan, Calpulalpan, Zacatelco, Tlaxco, Yauhquemehcan, Ixtacuixtla, Contla, Tetla, Papalotla, Panotla y Nativitas.

Más aún. Sólo cinco municipios -Tlaxcala, Huamantla, San Pablo del Monte, Apizaco y Chiautempan- producen casi una tercera parte o 32% de toda la basura estatal. Observe el mapa nuevamente. No es ocurrencia. Ahí se concentran la población, los servicios, el comercio, el consumo y el crecimiento urbano del estado.

Pero ocurre algo más. Si imaginamos nuevamente aquellos 183 camiones que recorren diariamente Tlaxcala, no todos transportan lo mismo. Aproximadamente 74 camiones llevarían residuos orgánicos, otros 66 transportarían residuos potencialmente aprovechables y los 43 restantes cargarían residuos no aprovechables y que, tarde o temprano, requerirían tratamiento o disposición final.

Nuevamente aparece la concentración. Buena parte de esos camiones sale precisamente de los mismos quince municipios. Esto significa que las oportunidades de reciclaje y las cargas socioambientales se concentran sobre los mismos territorios. Esta observación vuelve a modificar las preguntas.

Si gran parte de los residuos se generan ahí, ¿también deberían concentrarse en esos territorios los esfuerzos de planeación, financiamiento y evaluación institucional? Si estos municipios concentran los residuos orgánicos, reciclables y no reciclables, ¿significa que la mejor respuesta sea una megaobra de residuos? Algunos quizás necesitan fortalecer primero sus reglamentos y crear programas de manejo integral; otros avanzar en la separación en origen y la educación ambiental; otros profesionalizar sus servicios públicos; y algunos más construir o afianzar vínculos de cooperación con la ciudadanía, pepenadores, centros de reciclaje, mercados, escuelas, comercios y otros actores locales.

También aparecen una pregunta más incómoda: si ciertos municipios generan una parte importante de los residuos estatales ¿no habrían de asumir una parte proporcional de las responsabilidades ambientales, económicas, políticas y sociales que esos residuos producen?

Ninguna de estas preguntas tiene una respuesta sencilla. Tampoco el mapa pretende ofrecerlas. Su aporte es recordar que un mapa no sólo sirve para decidir dónde construir una infraestructura de residuos. Antes que eso, permite pensar mejor el problema, distinguir sus distintas escalas e imaginar alternativas que, sin esa mirada territorial, no entrarían fácilmente en la discusión.

Volvamos entonces al punto de partida

Las propias autoridades han reconocido que todavía no hay un proyecto ejecutivo. Lejos de cerrar la discusión, ese reconocimiento abre la oportunidad para incorporar información, preguntas y reflexiones ante una situación cada vez más complicada. En política pública hay una enorme diferencia entre decidir con prisa y decidir después de comprender mejor aquello que se pretende resolver.

En una columna anterior escribí que los problemas públicos dependen de quién y de cómo los definimos. Añadiría una cosa más. También dependen de nuestra capacidad para mirar el espacio donde vivimos y leer el territorio antes de colocar la primera piedra. Principio del formulario

  • Nota metodológica: Los datos de generación municipal se estimaron con información del Censo de Población y Vivienda 2020 del INEGI y la generación per cápita del DBGIR 2026. La estimación de residuos orgánicos, aprovechables y no aprovechables corresponde a un escenario analítico, no a una caracterización física directa de cada municipio. Actualmente, los municipios tlaxcaltecas no cuentan con estudios de generación y caracterización como los establecidos en la normatividad ambiental, lo que representa un área de oportunidad para fortalecer la planeación del sistema estatal de residuos.

También te puede interesar: El problema de la basura en Tlaxcala: una disputa por su definición

Con 30 años siendo un basurero y con una nueva promesa ambiental, resiste San Pedro Ecatepec al PODECIBI

Atlangatepec, Tlaxcala. Desde hace más de 30 años, la comunidad de San Pedro Ecatepec ha convivido con uno de los principales sitios de disposición final de residuos sólidos de Tlaxcala. Sin embargo, para sus habitantes, la historia de su pueblo no comenzó con el basurero a cielo abierto ni con el anuncio del Polo de Desarrollo de Economía Circular para el Bienestar (PODECIBI). Comenzó mucho antes, cuando el paisaje estaba dominado por parcelas agrícolas, y la laguna formaba parte de la vida cotidiana de las familias.

«Aquí crecimos, aquí vivimos y aquí queremos seguir viviendo», dice Francisco Calderón Sánchez, investigador agropecuario originario de San Pedro Ecatepec, mientras observa el campo que, asegura, ha sostenido durante generaciones la economía de la comunidad.

Con la llegada del Sitio de Disposición Final «Morelos», en 1993, el paisaje de San Pedro Ecatepec dejó de ser el mismo. Con el paso de los años, las montañas de basura, los escurrimientos de lixiviados y los malos olores se convirtieron en parte de la vida cotidiana de la comunidad. Para sus habitantes, el basurero creció sin que existiera una comunicación clara sobre su operación ni sobre las medidas para proteger el territorio. Durante tres décadas observaron entrar diariamente camiones cargados de residuos, mientras las respuestas sobre los impactos ambientales y el manejo del sitio nunca llegaron.

Esa experiencia, acumulada durante más de tres décadas, alimentó la percepción de una deuda ambiental que, consideran, permanece sin atender. Esa historia es la que hoy sostiene la resistencia de San Pedro Ecatepec al PODECIBI.

San Pedro Ecatepec: Un territorio con raíces campesinas

En 1993 comenzó a operar el Sitio de Disposición Final «Morelos», en el municipio de Atlangatepec. Con una superficie de 15 hectáreas, este sitio fue concebido para recibir los residuos sólidos urbanos de 18 municipios de la región norte y de la Zona Metropolitana Tlaxcala-Apizaco, así como residuos de manejo especial provenientes de los corredores industriales de Xaloztoc y de la Ciudad Industrial Xicohténcatl I y III. Con el paso de los años, se consolidó como uno de los principales sitios de disposición final del estado.

Pese a ello, San Pedro Ecatepec conserva una vocación agrícola que sus habitantes consideran parte esencial de su identidad. En julio, cuando las lluvias cubren de verde los campos, todavía es posible observar parcelas sembradas con maíces nativos, árboles de sabino y otras especies propias de la región. Para la comunidad, esos cultivos representan mucho más que una actividad económica, son el vínculo con el territorio que heredaron de generaciones anteriores.

WhatsApp Image 2026 07 29 at 3.35.00 PM 1
Fotografía: Cristihan Martínez / Nierika Images

«Nuestra identidad como comunidad es campesina», explica la bióloga Itzel Calderón, quien señala que el polígono donde se pretende instalar el Polo de Desarrollo de Economía Circular para el Bienestar (PODECIBI) se encuentra rodeado de tierras ejidales.

«Podemos observar especies endémicas, sobre todo maíces nativos que nosotros hemos tratado de cultivar… la entrada justamente al proyecto está metida en nuestra esencia como comunidad»

Por ello, para los habitantes el debate no se limita únicamente al manejo de los residuos, como ha sido planteado por los gobiernos estatal y federal. También implica la defensa de un territorio que continúa siendo agrícola y del que dependen sus formas de vida, su historia y su relación con el agua y la tierra.

CAMPO 1
Fotografía: Escenario Tlaxcala

Esa vocación agrícola también se aprecia en los ejidos que rodean la Barranca Grande, ubicada a escasos metros del Basurero Morelos. Ahí, Fabián García, habitante de San Pedro Ecatepec, explica que la comunidad continúa sembrando maíz, frijol, haba, trigo, cebada y hortalizas, pese a convivir desde hace más de tres décadas con el sitio de disposición final.

«Estamos en los ejidos de San Pedro Ecatepec… este cauce llega a la laguna de Atlangatepec, donde muchas personas se dedican a la pesca, la ganadería y la agricultura»

En ese mismo lugar, Francisco Calderón recuerda haber observado cómo, con el paso de los años, los escurrimientos provenientes del sitio de disposición final comenzaron a descender por la Barranca Grande hasta desembocar en la laguna de Atlangatepec, parte de la cuenca del río Zahuapan, que a su vez conecta con el río Atoyac.

Con 30 años siendo un basurero y con una nueva promesa ambiental, resiste San Pedro Ecatepec al PODECIBI
Fotografía: Escenario Tlaxcala

Para el investigador agropecuario, ese recorrido del agua explica porqué la preocupación de la comunidad rebasa los límites de San Pedro Ecatepec, pues cualquier afectación ambiental no permanece aislada, sino que se propaga a través de un sistema hidrológico interconectado que alcanza las cuencas de los ríos Zahuapan y Atoyac, una región que desde hace años enfrenta graves problemas de contaminación y que ha sido identificada por las autoridades ambientales y de salud como una zona de atención prioritaria por los riesgos que representa para la población.

Asimismo, una de las preocupaciones que los pobladores han dado a conocer es la cercanía entre los sembradíos y el basurero a cielo abierto; aseguran que, durante más de tres décadas, han denunciado los efectos que atribuyen a la operación del sitio de disposición final, sin obtener una respuesta que atienda a sus señalamientos. Esa ausencia de acciones, afirman, ha alimentado la percepción de un olvido institucional frente a las afectaciones ambientales que, sostienen, han enfrentado por años.

Diseno sin titulo 18 1
Fotografía: Escenario Tlaxcala

Por ello, cuando el Gobierno de México y el Gobierno de Tlaxcala anunciaron la instalación del Polo de Desarrollo de Economía Circular para el Bienestar (PODECIBI) en un predio de la ex hacienda de San Pedro Ecatepec, la noticia no fue recibida únicamente como un nuevo proyecto de infraestructura. Para una parte de la comunidad representó la posibilidad de que un territorio que ya convive con la basura volviera a asumir una nueva carga ambiental.

Treinta años de basura y una nueva promesa ambiental: PODECIBI

El 3 de noviembre de 2025, el Gobierno del Estado de Tlaxcala anunció el cierre de los basureros a cielo abierto ubicados en Huamantla y Panotla, una medida presentada como el primer paso para transitar hacia un modelo de economía circular. Dos días después, el 5 de noviembre, durante el Diálogo Circular con medios de comunicación, el titular de la Secretaría de Medio Ambiente, Pedro Aquino Alvarado, informó que los residuos sólidos urbanos generados por los municipios serían redirigidos a los sitios de disposición final de Nanacamilpa y Atlangatepec.

Esta decisión transformó la operación del sistema estatal de manejo de residuos pues desde ese momento, el Sitio de Disposición Final Morelos, comenzó a recibir los desechos provenientes de 55 de los 60 municipios de Tlaxcala, convirtiéndose en uno de los principales destinos de la basura generada en la entidad.

Diseno sin titulo 1
Fotografía: Escenario Tlaxcala

Para los habitantes de San Pedro Ecatepec, el anuncio de esta transición despertó nuevas preocupaciones. Aunque el Gobierno estatal hablaba de un modelo de economía circular para transformar el manejo de los residuos sólidos, la comunidad observaba cómo aumentaban las montañas de basura y la presión sobre un territorio que, desde 1993, convive con uno de los principales sitios de disposición final del estado. Para ellos, la posibilidad de concentrar aún más residuos en la zona significaba profundizar una carga ambiental a su comunidad.

Diseno sin titulo
Fotografía: Escenario Tlaxcala

En ese mismo periodo, Pedro Aquino Alvarado adelantó que la estrategia estatal contemplaba la construcción de una nueva planta para el tratamiento y aprovechamiento de residuos sólidos. Sin embargo, durante varios meses el Gobierno estatal no informó dónde sería instalada, cuál sería su ubicación definitiva ni qué tecnología utilizaría para su operación.

San Pedro Ecatepec el lugar estratégico del Gobierno Federal

Durante varios meses no se conoció dónde sería instalada la nueva planta anunciada por el Gobierno estatal. Fue hasta el 8 de junio de 2026, cuando se publicó en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el decreto que formalizó la creación del Polo de Desarrollo de Economía Circular para el Bienestar (PODECIBI) en la ex hacienda de San Pedro Ecatepec, municipio de Atlangatepec. La declaratoria estableció que el proyecto se desarrollaría en un predio de 20.00014 hectáreas, propuesto por el Gobierno del Estado de Tlaxcala.

Para justificar la elección del sitio, la declaratoria señaló que el inmueble cumplía con los criterios establecidos en los Lineamientos para los Polos de Desarrollo de Economía Circular para el Bienestar. Entre ellos, destacó el criterio de propiedad, al establecer que el predio pertenece al Fideicomiso de la Ciudad Industrial de Xicohténcatl (FCIX), organismo de la administración pública estatal que ratificó la solicitud presentada por el Gobierno de Tlaxcala para desarrollar el proyecto.

Asimismo, el documento publicado por el DOF incorporó el dictamen de sostenibilidad emitido por la Dirección General de Alianzas y Proyectos Estratégicos para la Economía Circular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), en el que se concluyó que el predio no se ubica dentro de áreas naturales protegidas federales, estatales o municipales, ni en zonas sujetas a regímenes de conservación, restauración o protección ecológica. En consecuencia, la autoridad determinó que no existían restricciones normativas de carácter ambiental que impidieran el desarrollo del proyecto.

CAMPO 3
Fotografía: Escenario Tlaxcala

La declaratoria también destacó la ubicación estratégica del predio. De acuerdo con el documento, el sitio cuenta con conectividad carretera y forma parte del área de influencia de municipios como Atlangatepec, Muñoz de Domingo Arenas, Tetla de la Solidaridad y Tlaxco, cuya población conjunta supera el mínimo requerido por los lineamientos federales para el establecimiento de un PODECIBI. Para la Federación, esa conectividad representa una ventaja logística para la recepción, aprovechamiento y transformación de los residuos generados en la región.

Finalmente, el Diario Oficial de la Federación incorporó el dictamen del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI), el cual concluyó que en el área de influencia del proyecto no existen comunidades indígenas o afromexicanas susceptibles de ser afectadas, por lo que no resultaba procedente realizar un proceso de consulta previa, libre e informada.

Sin embargo, el documento no hace referencia al contexto ambiental de San Pedro Ecatepec. La declaratoria no menciona que en ese territorio opera, desde 1993, uno de los principales sitios de disposición final de Tlaxcala, ni las denuncias de la comunidad sobre los impactos acumulados por más de tres décadas de operación del basurero.

Diseno sin titulo 2
Fotografía: Escenario Tlaxcala

Para los habitantes, esa ausencia explica la distancia entre los criterios que sustentaron oficialmente la elección del predio y la experiencia cotidiana de quienes han convivido durante años con la disposición final de residuos.

«¿Por qué aquí? Si hay tantos lugares en Tlaxcala, ¿por qué elegir precisamente un territorio que ya ha soportado la carga ambiental de recibir la basura del estado durante tantos años?»

Es la pregunta que se hace Francisco Calderón. Para él, la discusión no termina con los criterios técnicos que sustentaron la declaratoria del PODECIBI, sino que obliga a preguntarse quién asume los costos ambientales de la transición hacia un nuevo modelo de gestión de residuos. Su respuesta está en San Pedro Ecatepec: en las familias que han construido su vida alrededor de ese territorio, en las niñas y los niños que han crecido junto al sitio de disposición final, en quienes han visto transformarse el paisaje con la llegada del basurero y en una comunidad que, durante más de tres décadas, ha tenido que adaptarse y resistir los cambios provocados por la disposición de los residuos del estado.

La bióloga Itzel Calderón considera que esa pregunta también refleja un problema de justicia ambiental. Para ella, la generación de residuos involucra a toda la población, sin embargo, las consecuencias no se distribuyen de la misma manera.

«Es un problema que aflige a todos, pero no todos estamos pagando las mismas consecuencias»

Para la investigadora, la oposición de San Pedro Ecatepec no surgió con la publicación del decreto federal. Es el resultado de más de tres décadas en las que, sostiene, las denuncias de la comunidad sobre las afectaciones ambientales no encontraron una respuesta institucional de fondo. A ello se sumó, la ausencia de un proceso de información y diálogo previo con los habitantes antes de anunciar el PODECIBI.

 «Más que darnos una solución a esta crisis de basura, es una amenaza para nosotros»

Más allá de la consulta indígena a la que hace referencia el DOF, Itzel cuestiona que el proyecto no se socializó con quienes viven en San Pedro Ecatepec y que los habitantes conocieron la decisión cuando ya estaba prácticamente definida.

Comunicación poco asertiva, el problema de los gobiernos federal y estatal

El 17 de mayo de 2026, cerca de 200 habitantes de San Pedro Ecatepec participaron en una asamblea pública convocada para dar a conocer el proyecto del Polo de Desarrollo de Economía Circular para el Bienestar (PODECIBI). En la reunión estuvieron presentes autoridades municipales, representantes de la Secretaría de Medio Ambiente y de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA). Sin embargo, el encuentro, que buscaba explicar el proyecto, terminó evidenciando la distancia entre la narrativa institucional y las inquietudes de la comunidad.

La tensión comenzó cuando Rubén Zarco Novelo, exencargado del Sistema Integral para el Manejo Ecológico y Procesamiento de Desechos (SIMEPRODE) de Nuevo León, tomó la palabra para hablar sobre la problemática de los residuos. Durante su intervención preguntó a los asistentes: «¿Cuántos de ustedes se habían preguntado a dónde va su basura una vez que pasa el camión?». La reacción ante esta pregunta fue inmediata. Habitantes respondieron que, a diferencia de gran parte de la población, ellos sí sabían a dónde terminaban los residuos porque durante más de treinta años han convivido con el Sitio de Disposición Final Morelos.

San Pedro Ecatepec
Fotografía: Escenario Tlaxcala

 

En ese momento, la conversación dejó de centrarse en qué es la economía circular para convertirse en un reclamo por la falta de información sobre el proyecto, la ausencia de respuestas a las afectaciones históricas del basurero y el temor de que la comunidad volviera a asumir una nueva carga ambiental.

Mientras la comunidad cuestionaba la falta de información, el Gobierno del Estado sostenía que la elección del sitio respondía a un proceso técnico. En mayo de 2026, en entrevista con Escenario Tlaxcala, el secretario de Medio Ambiente, Pedro Aquino Alvarado, explicó que la administración estatal presentó tres propuestas de predios para evaluar su viabilidad ambiental, territorial y jurídica: dos ubicadas en Atlangatepec —una rumbo a Tlaxco y otra en la zona de Villa de las Flores, cercana al actual sitio de disposición final— y una más en Terrenate.

«Nosotros habíamos mandado tres predios. Ninguno de los que enviamos fue pasando pruebas. El viable para nosotros fue este y teníamos otro que era ambientalmente viable, pero jurídicamente no, en Terrenate»

Su explicación sería retomada semanas después en el decreto publicado por el Diario Oficial de la Federación, que formalizó la instalación del PODECIBI en la ex hacienda de San Pedro Ecatepec.

Para el Mtro. Marco Antonio Rodríguez Gómez, integrante del equipo nacional de investigación e incidencia de Basura Cero México, lo ocurrido en aquella asamblea refleja un problema que rebasa el caso de San Pedro Ecatepec. Desde su perspectiva, el conflicto no puede entenderse únicamente como un rechazo comunitario, sino como parte de un patrón que se ha repetido en distintas regiones del país cuando proyectos públicos se presentan una vez que la decisión prácticamente está tomada.

«Los proyectos públicos no llegan a territorios vacíos; llegan a territorios con historia, con experiencias previas y con una memoria social sobre la manera en que se han tomado decisiones anteriormente»

Bajo esa línea, Rodríguez Gómez sostiene que el diálogo «no debe comenzar cuando una solución ya está definida. Debe comenzar con la construcción de un diagnóstico del problema», pues mientras no exista información suficiente sobre la tecnología, los procesos, los residuos que recibirá la planta y sus posibles impactos, la comunidad difícilmente podrá dialogar en condiciones de igualdad.

Diseno sin titulo 3
Fotografía: Escenario Tlaxcala

El investigador considera que el caso de San Pedro Ecatepec deja una lección sobre la forma en que se construyen las políticas públicas en materia de residuos. Asegura que el debate no gira en torno a un rechazo a la economía circular como concepto, sino a la manera en que se tomó la decisión.

Por ello, plantea que el Gobierno aún debe responder preguntas fundamentales: cuál fue el diagnóstico que justificó el proyecto, por qué se descartaron otras alternativas, qué criterios llevaron a elegir San Pedro Ecatepec y cómo funcionará realmente el PODECIBI. Solo con esa información, afirma, será posible construir un diálogo que genere confianza entre las instituciones y una comunidad que, desde hace más de tres décadas, convive con las consecuencias del manejo de los residuos del estado. 

Sin embargo, la comunicación entre las autoridades y la comunidad ha sido fallida. Por un lado, representantes del Gobierno, entre ellos, Antonio Martínez Velázquez, vocero de la administración actual de Tlaxcala, han atribuido parte del conflicto a la desinformación de los habitantes sobre el PODECIBI y los objetivos del proyecto de manejo de residuos. Por su lado, los pobladores sostienen que, si persisten las dudas, es porque la información proporcionada por las autoridades municipales, estatales y federales ha sido insuficiente, fragmentada y poco clara. Aseguran que no existe certeza sobre los alcances del proyecto ni sobre los impactos que podría generar en su territorio. 

El 20 de junio, durante una mesa de diálogo entre autoridades estatales y federales con habitantes de San Pedro Ecatepec, los pobladores cuestionaron la falta de información y de consulta sobre el proyecto. 

«No estamos desinformados, aquí ya vinieron a presentarnos un proyecto que no tenía ni pies ni cabeza; nadie nos ha consultado»

Aunque las autoridades reiteraron que el proyecto aún no estaba definido y que faltaban estudios técnicos, los habitantes insistieron en que las decisiones avanzaban sin que la comunidad hubiera recibido información clara y suficiente sobre el PODECIBI. 

Diseno sin titulo 4
Fotografía: Escenario Tlaxcala

Rodríguez Gómez advierte que los procesos de participación no pueden reducirse a informar a la población sobre una decisión previamente tomada. Desde su perspectiva, la consulta debe permitir que las comunidades conozcan el problema que se pretende resolver, las distintas alternativas evaluadas y los criterios utilizados para seleccionar una opción. De lo contrario, explica, el diálogo pierde legitimidad y se convierte en un ejercicio para socializar una decisión ya definida, en lugar de construir soluciones de manera conjunta con quienes habitan el territorio. 

Para los habitantes de San Pedro Ecatepec, las decisiones del Gobierno federal y del Gobierno del Estado han resultado contradictorias debido a que mientras el titular de medio ambiente insiste en que el proyecto aún no está definido, el decreto que formaliza el PODECIBI ya ha sido publicado, e incluso, durante un recorrido realizado por Escenario Tlaxcala, vecinos mostraron trabajos de medición y delimitación realizados por el gobierno, en los terrenos donde se proyecta su instalación. 

Esa falta de comunicación, alcanzó su punto más alto el pasado 24 de junio, cuando personal ingresó a la comunidad para realizar estudios técnicos relacionados con el proyecto. Los habitantes impidieron el acceso al considerar que esas labores confirmaban el avance de una decisión tomada sin su consentimiento. En respuesta, el Gobierno del Estado desplegó un operativo policial que derivó en confrontaciones con pobladores que mantenían su rechazo al PODECIBI por los posibles impactos ambientales y por la falta de transparencia y participación en el proceso de toma de decisiones. 

WhatsApp Image 2026 07 29 at 3.26.32 PM 1
Fotografía: Cristihan Martínez / Nierika Images

Desde entonces, pobladores de San Pedro Ecatepec han denunciado vivir en un clima de hostigamiento e incertidumbre y han rechazado de manera reiterada las versiones oficiales que los responsabilizan de haber iniciado la violencia durante los hechos del 24 de junio. En un pronunciamiento público, la Asamblea de Pobladores y el Pueblo Organizado de San Pedro Ecatepec sostuvo:

«Rechazamos categóricamente las versiones oficiales que señalan a nuestro pueblo como el iniciador de la violencia. Exigimos el cese inmediato al hostigamiento y el respeto absoluto a la voluntad soberana de nuestra comunidad»

Durante una conferencia de prensa, también denunciaron el uso desproporcionado de la fuerza pública durante el operativo y acusaron que, lejos de atender sus demandas de información y diálogo, las autoridades han buscado desacreditar la protesta social. Por lo que han responsabilizado a los gobiernos federal, estatal y municipal de cualquier acto de violencia, persecución o represalia contra quienes participan en la defensa del territorio.

¿Puede San Pedro Ecatepec soportar otra carga ambiental?

«Ahí están los lixiviados; esos escurrimientos llegan hasta nuestros campos de cultivo. De este otro lado puede ver que la basura ya no cabe. Mire cómo se están cayendo las bardas del relleno por la presión de los residuos y por las lluvias. Cada vez entra más basura y ya es imposible contenerla. Usted misma lo está viendo». Dice don Fabián mientras recorremos los alrededores del relleno sanitario de Atlangatepec.

«No queremos que la basura tlaxcala siga llegando aquí. Queremos que los municipios se hagan cargo de su basura. ¿Por qué nosotros? Ya son 30 años. Es una situación insostenible, huele feo, da mala imagen, nos hace daño vivir con la basura»

La imagen de un basurero a cielo abierto que está a punto de colapsar ante las lluvias, resume uno de los principales temores de la comunidad. Para la gente de San Pedro Ecatepec, antes de discutir si el Polo de Desarrollo de Economía Circular para el Bienestar (PODECIBI) representa una oportunidad para la región, vuelven al mismo punto: el territorio donde se pretende instalar ya ha convivido durante más de tres décadas con la basura.

CAMPO 2
Fotografía: Escenario Tlaxcala

En este punto, quienes realizábamos el recorrido nos preguntamos: ¿qué debe evaluarse cuando un nuevo proyecto para el manejo de residuos pretende instalarse en un territorio que durante años ha soportado la disposición final de basura?

Para responderla, consultamos a la Dra. Nancy Merary Jiménez Martínez, especialista en Estudios Urbanos y Ambientales por El Colegio de México. Ella explica que desde la geografía crítica, un territorio que durante décadas ha recibido residuos ya constituye un pasivo ambiental, por lo que antes de impulsar cualquier nueva infraestructura resulta indispensable conocer las condiciones acumuladas por esa actividad.

«Antes de agregar un nuevo proyecto debería hacerse una evaluación de esos pasivos ambientales acumulados» 

Ese diagnóstico, explica, debe comenzar por el propio basurero a cielo abierto. De acuerdo con Jiménez Martínez, es necesario conocer el nivel de contaminación del suelo y de los mantos acuíferos, identificar la presencia de lixiviados, medir las emisiones de metano derivadas de la descomposición de los residuos, evaluar la calidad del aire y determinar la estabilidad física del sitio. También considera indispensable realizar estudios epidemiológicos que permitan conocer si existe una mayor incidencia de enfermedades respiratorias, gastrointestinales, algunos tipos de cáncer, la presencia de vectores y la calidad del agua destinada al consumo humano. Sin esa información, sostiene, resulta imposible conocer la verdadera condición ambiental del territorio.

WhatsApp Image 2026 07 29 at 3.26.32 PM 2
Fotografía: Cristihan Martínez / Nierika Images

Pero la evaluación no termina ahí. Jiménez Martínez menciona que también debe analizarse la capacidad de carga territorial, es decir, si un espacio que durante décadas ha recibido residuos todavía puede soportar nuevas actividades industriales sin incrementar los impactos ambientales.

«El propio polo no es únicamente para atender la disposición final y el aprovechamiento de residuos, sino que está vinculado a actividades industriales. Entonces conviene preguntarnos si en este lugar todavía podemos hacernos cargo de una industria pesada o de una diversificación industrial»

Sin embargo, esa información sigue sin estar disponible. En diciembre de 2025, durante una entrevista con Escenario Tlaxcala, el titular de la Secretaría de Medio Ambiente, Pedro Aquino Alvarado, reconoció que el gobierno estatal aún no contaba con estudios sobre las condiciones ambientales de los tiraderos a cielo abierto que serían intervenidos como parte del proyecto. Argumentó que esos diagnósticos no correspondían a la etapa de cierre de los sitios de disposición final.

A casi medio año de aquellas declaraciones, esos estudios continúan sin hacerse públicos, por lo que aún se desconoce el estado ambiental del relleno sanitario de San Pedro Ecatepec y, en consecuencia, tampoco existen elementos suficientes para valorar cómo operará el PODECIBI sobre un territorio que durante más de tres décadas ha recibido residuos.

Para Jiménez Martínez, un proyecto de esta naturaleza implica poner a disposición de la población los estudios hidrogeológicos, la Manifestación de Impacto Ambiental, los análisis de emisiones, el consumo previsto de agua y energía, las tecnologías que se instalarán, las medidas para controlar olores y lixiviados, así como los mecanismos de monitoreo ambiental y de participación ciudadana. Solo con esa información, considera, la población puede valorar objetivamente los riesgos y beneficios del proyecto.

WhatsApp Image 2026 07 29 at 10.40.46 AM
Fotografía: Proporcionada por la comunidad de San Pedro Ecatepec

Asimismo reiteró que un proyecto así transforma el territorio y modifica la forma en que se distribuyen tanto los beneficios como los riesgos ambientales.

«La pregunta central no es únicamente qué tecnología instalarán, sino por qué en este territorio, quién se beneficia, quién asume los riesgos, cómo cambia el metabolismo territorial y la justicia ambiental»

Por ello considera indispensable incorporar una perspectiva social que permita analizar quién ha cargado históricamente con los costos ambientales y quién obtendrá los beneficios económicos del proyecto.

En ese contexto, explica, también debe discutirse qué es realmente un PODECIBI porque aunque suele asociarse únicamente con el reciclaje, estos polos forman parte de la estrategia federal para impulsar la economía circular mediante la instalación de infraestructura industrial, tecnológica y de investigación.

El debate sobre el PODECIBI sigue abierto. Mientras las autoridades sostienen que el proyecto aún requiere estudios y definiciones, la comunidad insiste en que primero deben conocerse las condiciones ambientales del territorio, transparentarse la información y responder por qué, una vez más, San Pedro Ecatepec fue elegido para recibir un nuevo proyecto relacionado con el manejo de residuos.

Por ahora, la respuesta continúa pendiente. Y mientras no llegue, en San Pedro Ecatepec permanece una convicción compartida por quienes han vivido durante más de treinta años junto al relleno sanitario: aquí ya no cabe una carga ambiental más, no queremos ser el basurero de Tlaxcala.

WhatsApp Image 2026 07 29 at 3.33.14 PM
Fotografía: Cristihan Martínez / Nierika Images

El proyecto de San Pedro Ecatepec no es un caso aislado. Forma parte de la estrategia del Gobierno de México para desarrollar Polos de Desarrollo de Economía Circular para el Bienestar (PODECIBI) en 14 estados del país, entre ellos Tlaxcala, Campeche, Chihuahua, Durango, Estado de México, Guanajuato, Hidalgo, Michoacán, Puebla, Quintana Roo, Sinaloa, Sonora, Tamaulipas y Veracruz.

Sin embargo, Tlaxcala tampoco está sola en la resistencia. Comunidades de Puebla e Hidalgo también han expresado su rechazo a proyectos similares, al considerar que las decisiones se han tomado sin información suficiente y sin procesos de participación adecuados.

Aunque el decreto que formalizó el PODECIBI en Tlaxcala fue publicado el 8 de junio de 2026, el 15 de junio, durante una mesa de diálogo con habitantes de San Pedro Ecatepec, el secretario de Medio Ambiente de Tlaxcala, Pedro Aquino Alvarado, reconoció que aún era necesario realizar estudios para conocer las condiciones del suelo, el agua, el aire, la biodiversidad y los posibles impactos ambientales del proyecto.

Al cierre de este reportaje, esos estudios no se han realizado. Mientras el proyecto continúa avanzando, los habitantes de San Pedro Ecatepec sostienen que su oposición no es a la economía circular como modelo, sino a la ausencia de información, de consulta y de un diálogo efectivo que les permita conocer y valorar las consecuencias ambientales que el PODECIBI podría tener sobre un territorio que, desde hace más de tres décadas, convive con la disposición final de residuos.


TE PUEDE INTERESAR TAMBIÉN: Economía Circular en Tlaxcala: No hay condiciones para su viabilidad. Gobierno evita hablar del tema

Funcionario, te cuento cómo romper con tu pacto de sumisión en Tlaxcala

¿Qué nos hace más propensos a soltar toda noción de ciudadanía por complacer al poder? ¿Qué es lo suficientemente poderoso para dejar de lado la mente crítica y elegir al silencio como cómplice? La respuesta inmediata a esto en Tlaxcala suele ser: La necesidad por la falta de empleo.

Y a expensas de que los privilegios que tengo me nublen el juicio, les diré que me parece que esto va más allá del dinero. Va más bien sobre un adormecimiento motivado por la sensación de poder. Porque si somos honestos, quienes trabajan en gobierno o deciden callar esperando trabajar allí en algún momento de la administración en turno, no están cerca de solventar sus necesidades económicas, como tampoco lo están quienes en la informalidad no logran superar la línea de vulnerabilidad o pobreza laboral.

Insistiré en los privilegios porque en esto hay niveles. Uno es más o menos privilegiado dependiendo de a quien tenga enfrente. Por supuesto que gozo del privilegio de ser hombre, pero no el de ser heterosexual; también tengo el privilegio de tener tez de piel clara, pero no el de la estética hegemónica que por «guapo» o «galán» te asegura candidaturas o puestos directivos.

Pero hay otro privilegio que tengo del que me siento afortunado, orgulloso y del que poco me atrevo a decirlo en voz alta. Tengo el privilegio de la intelectualidad.

Y el privilegio de la intelectualidad es una decisión. Una decisión que, inevitablemente, nos empuja hacia la exigencia.

Una vez una persona me dijo: «Quisiera ser tan máster como tú». No entendía a qué se refería exactamente. Al preguntarle, me aclaró: «Porque no te quedas callado y dices lo que piensas». ¡Opa! ¿Cuántas personas estarán por allí queriendo ser másters en esto pero teniendo algo que les permite hacerlo? Para ellas y ellos escribo estas líneas.

Si has llegado hasta acá y sientes que le puede servir a alguien leer lo siguiente, siéntete con la libertad (y el privilegio) de compartirle el link.

Es que decidir ejercer el privilegio de la intelectualidad significa negarnos a apagar la máquina de hacer preguntas. Significa entender que el pensamiento crítico no es un acto de rebeldía vacía, sino la herramienta más básica de supervivencia cívica y democrática. Y es aquí donde debemos desmontar una trampa en la que caemos con demasiada frecuencia: no está mal querer trabajar en el gobierno. De hecho, el servicio público debería ser uno de los espacios más dignos y honorables para el desarrollo profesional. El problema no es la aspiración, el problema es el peaje que el sistema político en Tlaxcala nos obliga a pagar para llegar ahí.

Les han hecho creer que para acceder a un escritorio en una dependencia gubernamental, o para conservar un contrato, debemos entregar nuestra capacidad de decisión. Y con ello, dejamos ir la decisión de cuestionar. Han normalizado que trabajar en el gobierno implica movilizar favores políticos en fines de semana, no tener horarios laborales claros, cumplir caprichos oficiales para incluso gastar el sueldo en regalos de cumpleaños para la gobernadora, aplaudir decisiones con las que no estamos de acuerdo, tomarse La Foto en la que tanto la cumpleañera como la persona abrazada siente cariño sincero por tratarse de un mero trámite que suma puntos para calificar «lealtad» o guardar silencio ante la opacidad y la ineficacia.

Luego entonces, el funcionariado público ha confundido lealtad institucional con sumisión personal. ¡Qué fuerte! La administración pública, quienes la sostienen con el verdadero sudor en la frente, mal pagados y mal tratados, quizá no se han calificado como tal. Pero eso, eso es sumisión, y no de la placentera. Porque hasta eso, también se decide en dónde, cuándo y con quién. Otro privilegio que también me da poder, decir «arre, hoy contigo quiero ser sumiso. Un par de horas nomás, vamos a soltar el control».

Pero bueno, para no andar exponiéndome de más, vuelto a inquirirles… ¿Qué pasaría si decidiéramos que trabajar allí no tiene por qué costar nuestra dignidad? ¿Qué pasaría si la intelectualidad que decidimos ejercer la usáramos para exigir condiciones laborales dignas dentro de las mismas estructuras de poder? ¿Qué pasaría si esto lo hicieran en colectivo?

Cuando renunciamos a nuestra mente crítica por complacer al poder, no estamos asegurando nuestro futuro económico; estamos perpetuando el mismo sistema que nos mantiene precarizados y que congela derechos laborales sexenio tras sexenio. La necesidad de empleo es real y urgente, pero usarla como excusa para silenciarnos solo garantiza que el gobierno siga siendo un botín para los mismos círculos cerrados, en lugar de un motor de desarrollo.

Entonces, que Tlaxcala no mejore en sus condiciones laborales no es solo resultado del privilegio de la intelectualidad que tienen quienes nos gobiernan (porque vaya que allí radica otra conversación que deberíamos tener sobre ser privilegiados) y que el ejercicio de cuestionar lo hacen para negarse a hacer distinto las cosas: negarse a otorgar vacaciones por Ley, negarse a procesos de contratación dignos o a perfilar de manera eficaz quienes ocupan las vacantes. Porque la moneda de este problema tiene dos caras: que las y los trabajadores de gobierno renuncien a ese mismo privilegio de la intelectualidad es aceptar su yugo.

¿O es que acaso así es como gustan de vivir? Acá entonces lo que estaría pendiente por validar es la existencia de otro privilegio, el de la creatividad, uno muy necesario para inventar formas de hacer dinero. Y se los digo desde una posición compleja que como medio independiente nos ha llevado, a mí y al equipo de trabajo de este proyecto, a buscar alternativas a la lógica tradicional de los ingresos para los medios pues decidimos no vivir de convenios. Y por acá las condiciones si son mejores o peores, nos permiten levantar la voz.

Ejercer la intelectualidad es un privilegio que es cuestión de decisión. Despertar de este adormecimiento es una cuestión de decisión para exigir que el trabajo en el sector público esté respaldado por perfiles idóneos, transparencia y derechos laborales, no por obediencia ciega. Porque el silencio nunca ha construido ciudadanía y en la ciudadanía está la respuesta para que a Tlaxcala le vaya mejor.


También te puede interesar: La cotidianidad de las mujeres; Mujeres que representen el mundo

La cotidianidad de las mujeres; Mujeres que representen el mundo

La cotidianidad de las mujeres; mujeres que representen el mundo

Por Elsa Cordero Martínez

La persona que dirija la representación de mayor jerarquía en el ámbito diplomático de las Naciones Unidas ONU, debe estar preparada sobre el conocimiento del mundo, pero parece que el mundo ahora debe estar preparado para que quien lo dirija sea una mujer. Nunca este importante puesto de la Organización Mundial ha sido ocupado por una mujer, lo que en congruencia con una visión democrática, igualitaria, y de paz debe acontecer ya. Según cifras del Banco Mundial el 49.9% de la población en el mundo somos mujeres, en México este porcentaje aumenta al 51.5%.

Registros de ONUMUJERES en 2026 revelan que hay 28 países donde 30 mujeres se desempeñan como jefas de gobierno, sólo 16 países están presididos por una jefa de estado y 21 países tienen jefas de gobierno. Las mujeres representan el 22.4% de los miembros del gabinete dirigiendo secretarías que lideran un área política, solo hay 9 países en los que las mujeres ocupan el 50% o más de los cargos de ministras del gabinete que dirigen áreas políticas. Las carteras que más ocupan las secretarías de estado son las que tienen que ver con temas de igualdad de género, familia infancia, inclusión social y desarrollo.

En los parlamentos la representación de las mujeres a nivel mundial es del 27.5%, actualmente sólo 7 países tienen un 50% más de mujeres en las cámaras entre los que está México. En los gobiernos locales en sólo 2 países se ha alcanzado el 50% de representación para las mujeres y en otros 29 países más del 40% de mujeres tienen la representación en gobiernos locales.

El organismo internacional tiene entre sus objetivos mantener la paz y proteger los derechos humanos, lo cual no puede comprenderse sin instrumentos como la democracia, la paridad, la igualdad, la inclusión y el respeto, el mundo entero hoy enfrenta severas crisis derivadas de la violencia que enfrentan las mujeres, que además se acrecenta con las problemáticas armadas, ambientales, económicas entre muchas otras, por eso la organización mundial que además enfrenta una de sus mayores crisis financieras, debe ser congruente con lo que el mundo necesita y dar paso a la representación mundial a través de la voz de las mujeres.

Exigir más a una representante mujer es reproducir estereotipos, sin embargo estudios serios muestran que las mujeres sí gobiernan diferente, pues incluyen en sus agendas temas relevantes y de desarrollo. Sin demeritar las credenciales de los 2 hombres candidatos, una importante acción afirmativa idónea para exigir a los líderes que toman las decisiones respecto al nombramiento, es privilegiar las propuestas, experiencias, y visión de las candidatas.

El mundo tal vez no está preparado para tener una representante mujer, la temporalidad para lograr la paridad mundial no es positiva, por eso desde todos los espacios deben generarse las acciones que lo hagan posible en el menor tiempo, empezar desde la Secretaría General de la ONU parece razonable, concebible y congruente.

Tenemos grandes candidatas en la chilena Michelle Bachelet, la ecuatoriana María Fernanda Espinosa, la costarricense Rebeca Grynspan, y la guyanesa Carolyn Rodrígues-Birkett, éxito a todas ellas.

El caso de los espectaculares

Hace unos días se generó una problemática a partir de que la Secretaría de las Mujeres del Estado de Tlaxcala presentó una campaña para promover la paternidad responsable y exhibió unos espectaculares, qué al decir de las expertas reproducen estereotipos y lenguaje machista, no poco numerosas fueron las manifestaciones de especialistas respecto la desafortunada campaña y la explicación teórica de las razones de sus exigencias para retirarlos, la institución pública defendió su propuesta, se generaron una serie de réplicas y contrarréplicas sobre todo en las redes sociales, los medios de comunicación difundieron el tema y finalmente se retiraron los espectaculares.

Llamó mi atención la confusión que todavía existe respecto los temas que tienen que ver con la protección de los derechos de las mujeres, la erradicación de la cultura patriarcal y la necesidad de replicar lenguajes que sean incluyentes y que se refieran con dignidad a las personas.

Entre las exigencias de las expertas estaba la necesidad de la especialización entre quienes dirigen áreas como las dedicadas a atender los temas de las mujeres, sin embargo en una realidad , -que no por ello adecuada-, lo cierto es que los espacios en los gabinetes tanto federales, como locales incluso municipales, tienen que ver con una condición que es la cercanía política con quien tiene la representación, se esperaría que lo mínimo que se exigiera a quien se hace cargo de una Secretaría de Estado es contar con el conocimiento sobre el tema que va a encabezar, o contar con la asesoría especializada a través de quienes compartan el quehacer público en la institución que corresponda, lo ideal sería tener especialistas en cada una de las áreas de gobierno, lo que por desfortuna y ante la ausencia de servicio civil de carrera no acontece.

Creo respetuosamente que la forma de resolver los conflictos de ninguna manera puede ser desvirtuando el trabajo de las mujeres, es decir debemos entender que las mujeres estamos en el mismo bando, necesitamos fortalecernos, no enfrentarnos, y todo lo expresado por la sociedad en general respecto temas como el que ejemplifico, muestra el enorme quehacer que todavía falta por hacer, para que las personas comprendan todo lo que tenemos que deconstruir para hacer que las mujeres vivamos sin violencias, en igualdad y en dignidad. La lucha continúa, el camino es largo, los obstáculos están presentes y por desfortuna robustecidos, pero el ánimo de quienes comprendemos y de quienes estamos comprometidas por el trabajo por los derechos de nosotras, no puede limitarse a enfrentamientos, sino en la construcción conjunta de nuestros anhelos.

Queremos cotidiano. Un mundo representado desde su organización mundial por mujeres, mujeres construyendo juntas, sin permitir que nada nos enfrente, que las que desconozcan aprendan, que las que saben enseñen, que las que gobiernan entiendan y se comprometan por las otras, mujeres en el mismo bando, honrando lo que hicieron las antecesoras, trabajando por un mejor presente y construyendo un mejor futuro para todas. Eso lo queremos cotidiano.


También te puede interesar: La cotidianidad de las mujeres, Unidad nacional y temas prioritarios. Las buscadoras