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Muéganos de Chiautempan: el dulce centenario que conquista paladares internacionales

Si visitas Santa Ana Chiautempan y no pruebas uno muéganos, es como si no hubieras ido. Este municipio, famoso por sus textiles, resguarda una joya gastronómica que ha deleitado a generaciones por más de un siglo: una galleta artesanal, bañada en miel de piloncillo, que representa la esencia misma de la tradición tlaxcalteca.

Aunque se pueden encontrar en diversos puntos del estado, los de Chiautempan tienen un sello distintivo que los ha llevado incluso a mesas fuera de México. Aquí te contamos la historia de este postre que es mucho más que una simple galleta.

Un legado de cuatro generaciones: Muéganos Miguelito

En el corazón del municipio, a menos de media cuadra de la antigua presidencia municipal de Chiautempan, un callejón da la bienvenida al hogar de la familia de Don Miguelito. Este negocio familiar es el guardián de una receta que ha superado los 100 años de antigüedad.

Muéganos de Chiautempan: el dulce centenario que conquista paladares internacionales
Foto: Roberto Murillo Medina

Lo que hace especial a este lugar es la mística que rodea su elaboración:

  • La mesa histórica: Los muéganos se amasan en la misma mesa de madera desde hace más de un siglo. Es un objeto que ha visto pasar historias, anécdotas y el esfuerzo de cuatro generaciones.

  • El proceso artesanal: Los más jóvenes de la familia preparan la masa con maestría, hornean los pequeños panecitos y, finalmente, los sumergen en una cazuela con miel de piloncillo hirviendo.

  • El toque final: Siguiendo la tradición, cada pieza se coloca cuidadosamente sobre papel de estraza, lista para ser disfrutada.

Una tradición de Miércoles de Ceniza

Si bien se pueden disfrutar durante todo el año, los muéganos cobran un protagonismo especial durante la temporada de Cuaresma. Es una tradición ver los puestos instalados afuera de los templos tlaxcaltecas, especialmente los Miércoles de Ceniza, donde el aroma del piloncillo inunda las calles.

En la calle principal de Santa Ana Chiautempan, se pueden contabilizar hasta nueve puestos que ofrecen estas delicias, además de otras variedades de repostería artesanal como galletas espolvoreadas y rellenas de distintos sabores.

¿Por qué debes probarlos?

A diferencia de los muéganos de otras regiones de México que suelen ser bolas de masa pegadas, el muégano de Chiautempan es una galleta individual, crujiente y perfectamente glaseada. Su equilibrio entre lo horneado y la dulzura del piloncillo lo convierte en el acompañante ideal para un café de olla o un chocolate caliente.

Muéganos de Chiautempan: el dulce centenario que conquista paladares internacionales
Foto: Identidad Tlaxcala

Guía para tu visita

Si quieres vivir la experiencia completa y llevarte un pedacito de Tlaxcala a casa, toma nota:

  • Ubicación principal: Calle principal de Santa Ana Chiautempan y el callejón cercano al Palacio Municipal (donde se encuentran los tradicionales Muéganos Miguelito).

  • Variedad: Además de los muéganos tradicionales, busca las galletas artesanales rellenas que se ofrecen en los mismos puestos.

  • Tip de viajero: Los muéganos se conservan muy bien gracias a su cobertura de miel, por lo que son el souvenir perfecto para regalar.

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El Palo Huérfano: el guardián de 500 años oculto en Amaxac de Guerrero

Tlaxcala resguarda tesoros naturales que parecen detenidos en el tiempo, y uno de los más impresionantes se encuentra en el municipio de Amaxac de Guerrero. Se trata del Palo Huérfano, un ahuehuete legendario que no solo es un pulmón para la región, sino un símbolo vivo de la historia y el misticismo local.

Este coloso de la naturaleza es considerado único en el estado debido a sus dimensiones monumentales y su longevidad, convirtiéndose en una parada obligatoria para quienes buscan conectar con la biodiversidad y las raíces prehispánicas de México.

El «viejo del agua»: un símbolo de identidad mexicana

Para entender la magnitud del Palo Huérfano, primero debemos conocer su linaje. El ahuehuete es uno de los árboles más antiguos y emblemáticos de nuestro país. Su nombre proviene del náhuatl ahuehuetl, que significa “viejo del agua” o “anciano del río”.

El Palo Huérfano: el guardián de 500 años oculto en Amaxac de Guerrero
Foto: e-consulta Tlaxcala

Este nombre hace referencia directa a su asombrosa longevidad y a su predilección por crecer cerca de corrientes o cuerpos de agua. Como especie endémica de México (también conocida como sabino), el ahuehuete es considerado un símbolo de resiliencia, sabiduría y vida duradera. Aunque estos árboles pueden vivir más de dos mil años, el ejemplar de Amaxac destaca como uno de los guardianes más imponentes del Altiplano.

Un gigante de dimensiones épicas

Ubicado junto a un manantial que nace directamente de su base para alimentar sus raíces, el Palo Huérfano posee características que lo hacen único en la entidad:

  • Antigüedad: Se estima que tiene más de 500 años de vida.

  • Altura: Supera los 30 metros de altura, dominando el paisaje circundante.

  • Tronco: Su diámetro mide aproximadamente 10 metros, una medida excepcional que evidencia su fortaleza a través de los siglos.

Entre la historia y la leyenda

Como todo buen monumento histórico, este árbol está rodeado de relatos que se han transmitido de generación en generación. Su origen es un punto de debate entre los habitantes locales:

  1. La huella de la Conquista: Una de las historias más populares sugiere que fue sembrado por Hernán Cortés durante sus desplazamientos por el territorio tlaxcalteca.

  2. El brote espontáneo: Otros relatos sugieren que el árbol apareció de forma casi milagrosa para custodiar el manantial, convirtiéndose en un refugio natural para quienes transitan por la zona.

¿Dónde se localiza exactamente?

Para quienes deseen emprender la aventura de visitarlo, la ubicación es precisa. El Palo Huérfano se encuentra en el municipio de Amaxac de Guerrero, Tlaxcala.

Específicamente, deberás dirigirte al barrio de Metecatlán, una zona caracterizada por sus barrancas y la presencia de un riachuelo. El árbol se ubica exactamente en el área donde anteriormente se encontraba el antiguo balneario Metecatlán, aprovechando la pureza del agua que emana de sus propias raíces.

El Palo Huérfano: el guardián de 500 años oculto en Amaxac de Guerrero
Foto: e-consulta Tlaxcala

Recomendaciones para tu visita

Si decides visitar este sitio en el barrio de Metecatlán, te sugerimos seguir estas pautas de respeto ambiental:

  • Calzado adecuado: La zona de barrancas y riachuelos requiere zapatos cómodos y con buen agarre.

  • Cuidado del agua: Al ser un manantial activo, está estrictamente prohibido arrojar cualquier tipo de desecho o contaminante.

  • Protección del árbol: Evita escalar el tronco o dañar su corteza; recuerda que es un monumento vivo con cinco siglos de historia.

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¿Sabías que Atltzayanca resguarda los únicos petroglifos de todo Tlaxcala?

Si eres amante de la historia antigua y los lugares con un aura mística, tienes que poner en tu radar a Atltzayanca. Este municipio no solo es famoso por sus duraznos y salterios, sino que resguarda el único sitio con manifestaciones rupestres de todo el estado.

Desde figuras humanas hasta enigmáticos trazos geométricos, las rocas de este lugar cuentan historias que datan de hace 12 milenios. Aquí te contamos todos los detalles.

¿Qué hace especial a este sitio?

Lo que encontrarás en la zona de Santa María las Cuevas es un viaje en el tiempo dividido en dos grandes eras:

  • El origen prehistórico: Existen grabados que podrían tener hasta 12,000 años de antigüedad, realizados por grupos nómadas que se establecieron en la región.

¿Sabías que Atltzayanca resguarda los únicos petroglifos de todo Tlaxcala?
Foto: Sectur Tlaxcala
  • El auge del Clásico: En el sitio de Xalasco, verás la huella de la cultura teotihuacana. Este lugar fue un punto clave de comercio entre el Altiplano Central y el Golfo de México.

¿Qué ver en tu visita?

  1. Restos humanos y animales: Un afloramiento rocoso de una hectárea lleno de petroglifos. Podrás identificar figuras antropomorfas (humanas) y zoomorfas (animales).

  2. Símbolos Enigmáticos: Hay trazos geométricos y astronómicos que aún no han sido descifrados por los expertos, lo que le añade un toque de misterio total.

  3. Museo Comunitario de Atltzayanca: Un espacio único en Tlaxcala gestionado por los mismos pobladores. Aquí se exhibe una piedra con petroglifos recuperada de la zona y piezas de influencia teotihuacana y popoloca.

  4. El Río Tecolote: A unos metros de la zona principal, se encuentra otro grupo de 25 grabados antiguos a la orilla del río.

¿Sabías que Atltzayanca resguarda los únicos petroglifos de todo Tlaxcala?
Foto: El Sol de México

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Lo que debes saber antes de ir

Gracias al cuidado de la comunidad, estos vestigios se mantienen en excelente estado de conservación. Aunque el sitio no está abierto al 100% como una zona arqueológica federal (tipo Cacaxtla), sí es posible visitarlo con el respeto y guía adecuados.

  • Ubicación: Santa María las Cuevas y Xalasco, Municipio de Atltzayanca, Tlaxcala.

  • Imperdible: Pasar primero al Museo Comunitario para entender el contexto de las piezas.

  • Recomendación: Lleva calzado cómodo para caminar por el campo y protector solar.

¿Ya probaste el pan con helado de Zacatelco? El postre que es Patrimonio Cultural de Tlaxcala

Si existe un postre que define la identidad del sur de Tlaxcala, es sin duda el pan con helado. Esta combinación, que para muchos podría parecer inusual, es en realidad un baluarte de la repostería artesanal que fusiona la calidez del pan de fiesta con la frescura de la crema helada. Te contamos todo sobre este postre ícono de Zacatelco.

El encuentro de dos oficios: El origen en 1933

¿Ya probaste el pan con helado de Zacatelco? El postre que es Patrimonio Cultural de Tlaxcala
Foto: Wikipedia

La creación de este postre no fue producto de un estudio de mercado, sino de un gesto de confianza en el tianguis local. Corría el año de 1933 cuando el panadero Fidel Guzmán le pidió al heladero Vicente Tecocoatzi que cuidara su carro de mercancía por un momento.

En señal de agradecimiento, Fidel le obsequió una pieza de pan de fiesta. Al degustarlo, ambos decidieron experimentar mezclando sus productos. El resultado fue tan exitoso entre los asistentes al mercado que pronto se convirtió en una tradición semanal que hoy, décadas después, sigue vigente en el gusto de las familias tlaxcaltecas.

Un legado reconocido como Patrimonio Cultural

La relevancia del pan con helado trasciende el paladar. El 13 de octubre de 2020, el Congreso del Estado de Tlaxcala emitió el decreto número 220, declarando oficialmente a este postre como Patrimonio Cultural Inmaterial.

Este reconocimiento protege y enaltece una cadena de producción puramente artesanal:

  • Producción manual: Para rellenar aproximadamente 40 piezas de pan, los artesanos zacatelquenses elaboran hasta 30 litros de helado.

  • Identidad regional: Aunque su origen es Zacatelco, su consumo es típico en municipios como Ayometla, Xicohtzinco, Teolocholco, Axocomanitla, Quilehtla, Papalotla y Acuamanala.

¿Ya probaste el pan con helado de Zacatelco? El postre que es Patrimonio Cultural de Tlaxcala
Foto: Diario Ecooss

De Tlaxcala para el centro del país

Tras su declaratoria como patrimonio, el pan con helado ha comenzado un proceso de expansión más allá de las fronteras estatales. Comerciantes originarios de Zacatelco han llevado esta delicia a plazas y ferias en Puebla, la Ciudad de México y el Estado de México, logrando que este postre sea reconocido como una pieza clave de la cultura gastronómica de México.

Degustar un pan con helado es, en esencia, probar un trozo de la historia viva de Tlaxcala, donde la tradición del pan de fiesta se encuentra con la maestría de los heladeros artesanales.

Tip de GPS Tlaxcala: Si visitas Zacatelco, no olvides buscar a los productores locales que mantienen la receta original de 1933. ¡Es un viaje directo al pasado en cada mordida!

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Salvan la biblioteca de Tetlanohcan: un espacio de memoria histórica y vida comunitaria

  • Bajo el proyecto denominado Sala Inmersiva del Agua, con una inversión estimada en 2.7 millones de pesos, la biblioteca pública de San Francisco Tetlanohcan estuvo a punto de ser desplazada de su espacio histórico, un lugar construido desde la organización comunitaria y que hoy sigue siendo un punto de encuentro para el conocimiento, la memoria y la vida colectiva del municipio.

Tetlanohcan, Tlax.- Sin consulta previa a la población y desconociendo el trabajo cotidiano de la Biblioteca Municipal, el Ayuntamiento de San Francisco Tetlanohcan, presidido por Kritsbey Pérez Flores, dio a conocer el 22 de diciembre de 2025, el proyecto denominado “Sala Inmersiva del Agua”, una iniciativa federal con una inversión de 2.7 millones de pesos, provocando la inconformidad de habitantes al considerar que la propuesta invisibiliza décadas de trabajo colectivo y pone en riesgo un espacio con alto valor social e identitario.

De acuerdo con información oficial, la Sala Inmersiva del Agua es un proyecto federal que busca crear un espacio educativo y de desarrollo económico centrado en el agua, con el objetivo de concientizar a la población sobre su importancia, ofrecer una experiencia interactiva y generar derrama económica local.

Sin embargo, al ser presentado como un proyecto que se instalaría al interior de la biblioteca comunitaria —mientras que la biblioteca sería reubicada en el auditorio—, habitantes de Tetlanohcan manifestaron su inconformidad, señalando que la construcción de un espacio de este tipo debería realizarse en otra ubicación y no en un recinto edificado y sostenido por la propia comunidad desde hace décadas.

La inconformidad no solo se centró en el destino del inmueble, sino en la forma en que se tomó la decisión, ya que —de acuerdo con los pobladores— no existió ningún proceso de consulta comunitaria que respetara los usos y costumbres, a pesar de que San Francisco Tetlanohcan es una comunidad indígena.

La presión social y los pronunciamientos públicos llevaron a que el Ayuntamiento de Tetlanohcan anunciara la suspensión del proyecto el pasado 2 de enero, luego de que la Coordinación de Bibliotecas de Tlaxcala informara que no existían condiciones técnicas ni operativas para el traslado de la biblioteca. Aunque la decisión fue asumida como un logro ciudadano, habitantes advierten que el conflicto dejó al descubierto prácticas de opacidad y exclusión en la toma de decisiones públicas, así como una narrativa institucional que minimiza y desvaloriza el trabajo cotidiano de la biblioteca.

Falta de consulta, opacidad y riesgos jurídicos

En entrevista, Joel Cuatianquiz, habitante del municipio de Tetlanohcan, señaló que el intento de intervenir la biblioteca se realizó sin consultar a la comunidad ni presentar planes técnicos o jurídicos, lo que —afirmó— vulnera el carácter comunitario de estos bienes.

Indicó que el valor del espacio no es reciente, pues existen documentos que datan de 1937, además del esfuerzo vecinal de los años ochenta, cuando la comunidad consolidó la biblioteca como un servicio público permanente.

Por su parte, el señor Melitón Aztatzi denunció que, durante el conflicto, los ciudadanos enfrentaron una falta total de diálogo, así como el uso de la fuerza pública y presuntos grupos de choque, acciones que —dijo— buscaron amedrentar a quienes se manifestaron en contra del proyecto.

Por su parte Cuatianquiz, cuestionó el papel del actual comité comunitario -conformado por Miguel Aztatzi Mendoza y Flora Cuatianquiz-, al considerar que ha perdido la confianza de los vecinos, al actuar como aliado de la autoridad municipal en lugar de cumplir su función de contraloría social.

 Asimismo señaló que existe una profunda preocupación por la legalidad de los actos del ayuntamiento, ya que los defensores de la biblioteca aseguran que la municipalización de los espacios se realizó mediante escrituras inconsistentes, las cuales buscan impugnar legalmente para evitar lo que consideran un “despojo silencioso” del patrimonio comunitario.

Joel Cuatianquiz aclaró que la comunidad no se opone al progreso ni a la Sala Inmersiva del Agua, sino a la opacidad, el autoritarismo y la falta de transparencia de la actual administración municipal.

Como alternativa, los representantes comunitarios han propuesto que los nuevos proyectos se desarrollen en predios recuperados por la comunidad o edificios en desuso, y han exigido claridad en el manejo de los recursos públicos.

No obstante, ante la falta de diálogo con el Ayuntamiento de Tlaxcala, el proyecto fue suspendido el pasado 2 de enero, pese a que la presidenta municipal, Kritsbey Pérez Flores, había señalado en rueda de prensa que la iniciativa se desarrollaba dentro del marco de la normatividad y con apertura al diálogo.

Biblioteca de Tetlanohcan: Un espacio ganado por la gente

Melitón Atzatzi, habitante de la comunidad y uno de los voceros del movimiento ciudadano, subraya que la biblioteca no es un edificio cualquiera, sino un espacio común logrado por gestión vecinal.

“Ese espacio se sigue considerando como un espacio común porque lo consiguieron en un espacio común. Las gestiones las hicieron los habitantes, no fue propuesta de ninguna autoridad municipal”, explica.

La historia de la biblioteca se remonta a mediados de la década de los ochenta. En 1986, bajo el resguardo de Samuel Mendieta Cuatianquiz, inició formalmente la operación de la biblioteca, lo que permitió su incorporación a la Red Nacional de Bibliotecas Públicas. Sin embargo, habitantes recuerdan que los esfuerzos por consolidar un espacio de lectura y aprendizaje venían de años atrás, impulsados por la organización comunitaria.

“Fue propuesta de la misma gente, cuando se reunía y decía: ‘¿Qué nos hace falta?’. Pues hacía falta una biblioteca para los muchachos, igual que las escuelas, que se han construido con base en las necesidades de la gente”, recuerda Cuapio.

A esta defensa comunitaria se suman las voces de mujeres como la de Antonia Zamora, habitante del municipio de Tetlanohcan e integrante de Mujeres Colibrí Colectiva Lés Bica Indígena, en entrevista recordó que el espacio siempre fue un lugar vivo, especialmente para niñas y niños.

Relató que la biblioteca era frecuentada tanto por quienes acudían a hacer tareas como por quienes simplemente iban a leer, aprender o acercarse por primera vez a los libros, en un contexto donde el acceso a ellos no era común en los hogares.

“En mi caso no había libros en casa, no estaban en un librero. Había que ir a buscarlos. Y la biblioteca era justo ese espacio: ir a conocer, a aprender, a tener libros a la mano”, compartió.

Zamora subrayó que la importancia de la biblioteca radica en que no todas las personas pueden adquirir libros ni contar con espacios adecuados en casa, por lo que el recinto cumple una función social fundamental como espacio de acceso igualitario al conocimiento. Además, destacó su carácter comunitario:

“La biblioteca es un espacio que se ha gestionado a través de la comunidad, porque la comunidad sabe que es importante conocer”.

Respecto al conflicto por la Sala Inmersiva del Agua, Antonia Zamora fue clara en señalar que la oposición no fue al proyecto en sí, sino a su imposición sobre un espacio ya consolidado:

“No es que estuviéramos en desacuerdo con la sala inmersiva. El problema es que podía tener otro espacio específico para su uso. No tenía por qué cambiarse la biblioteca”.

Recordó que el recinto es un lugar seguro donde niñas y niños participan en actividades, aprenden ajedrez y conviven en un entorno pensado para su desarrollo.

“Sí estamos de acuerdo en que lleguen proyectos, pero también estamos de acuerdo en que la biblioteca es un espacio de conocimiento, un espacio con historia y un espacio importante para la comunidad”, concluyó.

La defensa de la biblioteca no ha sido impulsada únicamente por personas adultas que reconocen en este espacio un valor simbólico e histórico, sino también por las niñas y los niños de la comunidad de Tetlanohcan. Bruno, Emiliano, Diego, Jade y Mía, de entre seis y once años, comparten actividades en este recinto, donde han encontrado un lugar para convivir, aprender y fortalecer su formación.

La Biblioteca Pública Municipal No. 1722 Tetlanohcan se localiza en un espacio público histórico del municipio, en el barrio de Dolores Aquiahuac, una zona que desde hace décadas concentra servicios comunitarios como la Casa de Cultura, un preescolar y otros equipamientos colectivos.

San Francisco Tetlanohcan está conformado por tres barrios: Dolores Aquiahuac, Xolalpan y Santa Cruz, cuyos habitantes han hecho uso de este espacio común, consolidado a partir del trabajo comunitario, el tequio y la organización vecinal, como un punto de encuentro para el acceso al conocimiento, la memoria histórica y la vida comunitaria.

De acuerdo con cifras de la Coordinación de Bibliotecas de Tlaxcala, la Biblioteca Pública Municipal No. 1722 Tetlanohcan recibe en promedio alrededor de 2 mil personas usuarias al año, en un municipio con una población estimada de entre 11 mil y 15 mil habitantes, lo que la convierte en un servicio público clave para el acceso al conocimiento, especialmente para quienes no cuentan con internet en sus hogares.


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Estas son 4 rutas para rodar en Tlaxcala y sus municipios

Tlaxcala, Tlax.- ¿Aburrido de la capital? Existen varias rutas para rodar en Tlaxcala con tu bici y reconectar con el paisaje natural y cultural del estado. Aunque es el más pequeño de México en superficie, Tlaxcala concentra una amplia diversidad de caminos, cerros y rutas rurales que conectan la capital con sitios naturales.

El ciclismo de montaña en el estado permite recorrer bosques y comunidades, con trayectos que van desde subidas exigentes hasta descensos técnicos, lo que lo convierte en una experiencia adaptable a distintos niveles de habilidad. Aquí te dejamos algunas rutas para que salgas a rodar.

Rutas para rodar en Tlaxcala: La Barca de la Fe

Si te encuentras en el municipio de Tlaxcala, el recorrido que deberás tomar será desde el zócalo de la ciudad, avanzando por el bulevar Mariano Sánchez, para continuar por Emiliano Zapata Sánchez Piedras y Rivereña durante aproximadamente dos kilómetros.

El trayecto cruza la Vía Corta Santa Ana–Puebla y se reincorpora por Hidalgo Sur e Independencia, pasando por las comunidades de Atlihuetzia, El Rosario, Tlacuilohcan, Xaltocan, Cuautla, Muñoz Domingo Arenas y San Bartolo Cuamantzingo, hasta llegar a José María Morelos Buenavista.

La ruta tiene una distancia aproximada de 40 kilómetros, con un tiempo estimado de 2 horas con 30 minutos, dependiendo de la experiencia y resistencia en las subidas.

2. Totolac – Los Reyes Quiahuixtlán

Esta ruta cuenta con una distancia de 19.77 kilómetros y un tiempo aproximado de 1 hora con 16 minutos. Es considerada difícil, principalmente por la altitud.

Desde el centro de Tlaxcala, deberás iniciar el recorrido por la avenida 10 de Mayo hasta la avenida Tlahuicole, y posteriormente, incorporarte a la carretera Totolac–Temezontla, donde predominan caminos arbolados que acompañan el trayecto.

rutas para rodar en Tlaxcala
Foto: redes sociales
rutas para rodar en Tlaxcala
Foto: redes sociales

3. Circuito Huintitepetl

El circuito tiene una distancia de 5.3 kilómetros y un tiempo aproximado de hora y media. El recorrido se desarrolla por las faldas del Cerro Huintitepetl, una de las elevaciones importantes del estado, en un clima templado característico de esta región.

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El trayecto se interna en bosques densos de pino y encino, propios del Eje Neovolcánico. Durante el recorrido es posible observar encinos robustos, pinos y oyameles en zonas más húmedas, así como la fauna local. Las bellotas, alimento de las ardillas, y el sonido de búhos forman parte del entorno natural del circuito.

4. Circuito Apizaco

Con una distancia de 14 kilómetros y un tiempo estimado de 1 hora y media, este circuito permite recorrer Apizaco, una de las ciudades más importantes de Tlaxcala, a través de un paseo urbano que combina áreas verdes y vialidades.

El recorrido ofrece una vista del paisaje del altiplano central mexicano, donde se observan especies como pirul, capulín y flora nativa que se integra al entorno urbano. Apizaco, cuyo nombre en náhuatl significa “lugar de agua delgada”, tiene una marcada vocación ferrocarrilera que ha influido en su desarrollo desde el siglo XIX y forma parte del territorio histórico de la civilización tlaxcalteca.

La ruta inicia en la calle Morelos, contraesquina de la avenida 16 de Septiembre, y continúa por Jesús Carranza, Real del Sur y De la Luz, hasta llegar a la avenida Benito Juárez. El regreso se realiza por Vicente Guerrero, avenida San Dionisio y calle 5 de Mayo, para reincorporarse nuevamente a la calle Morelos.

Texmole de chito: El alma ahumada de la cocina tradicional tlaxcalteca

En las cocinas de humo del altiplano tlaxcalteca, el tiempo parece detenerse cuando el aroma del epazote y el chile ahumado comienza a inundar el aire. El texmole de chito no es simplemente un guiso; es un testimonio de la resistencia y el ingenio culinario de la región. Este caldo espeso, cuyo ingrediente estrella es la carne seca y salada de chivo o carnero, representa una de las tradiciones más profundas de Tlaxcala, donde la milpa y el ganado se encuentran en una olla de barro para ofrecer un consuelo cálido y vigorizante al paladar.

El secreto del chito: Carne con historia

La base de este platillo es el chito, una carne que ha pasado por un proceso de salazón y secado al sol, técnica ancestral que permitía conservar el alimento durante las largas travesías o temporadas de escasez. Su sabor es intenso, rústico y profundamente salino, lo que dicta el ritmo de toda la preparación.

  • El ritual del hervor: Para alcanzar la textura perfecta, la carne debe someterse a un proceso de doble cocción. Se hierve inicialmente para suavizar sus fibras y eliminar el exceso de sal, se lava con cuidado y se devuelve al fuego, permitiendo que el caldo comience a absorber la esencia mineral de la proteína.

  • El balance de sabores: Debido a la naturaleza del chito, el uso de la sal en este guiso es casi un acto de fe; el cocinero experto sabe que solo se añade una pizca al final, si el paladar así lo exige.

Chilpoctli y Metate: El corazón de la salsa

Lo que distingue al texmole tlaxcalteca de otros caldos es su espesor y su perfil aromático, logrado mediante el uso de ingredientes que provienen directamente de la tierra y el fuego.

  • Ahumado profundo: El chilpoctli meco, con su característico tono pajizo y su picor elegante, se asa junto con los jitomates maduros. Este paso es crucial, pues el tueste despierta las notas dulces del tomate y el espíritu ahumado del chile.

  • La molienda tradicional: Siguiendo la costumbre, estos elementos se llevan al metate para ser molidos junto con una porción de masa de maíz fresco. Esta técnica no solo integra los sabores de forma uniforme, sino que otorga al caldo esa textura aterciopelada y densa que define a un auténtico texmole.

Tesoros de masa: Las bolitas de epazote y manteca

El toque final y más esperado de este plato son los «tesoros» de masa que nadan en el caldo. Estas pequeñas esferas no son simples acompañantes; son cápsulas de sabor que terminan de redondear la experiencia gastronómica.

  • Textura y aroma: La masa sobrante se trabaja con manteca de cerdo de buena calidad y hojas de epazote finamente deshojadas. La grasa aporta una suavidad que contrasta con la firmeza de la carne, mientras que el epazote inunda el guiso con su frescura herbal.

  • Cocción compartida: Las bolitas se integran directamente a la olla del chito, cociéndose lentamente en el caldo espeso. Al servirse, estas esferas han absorbido el sabor del chile y el chito, convirtiéndose en el bocado favorito de quienes conocen bien la cocina del estado.

Información útil para tu visita

Si buscas experimentar el sabor auténtico del texmole de chito en tu próximo viaje a Tlaxcala, ten en cuenta los siguientes puntos:

  • Dónde encontrarlo: Este plato es común en las zonas rurales y mercados tradicionales, especialmente en municipios como Tlaxco, Huamantla o la capital. Es un guiso muy socorrido en fiestas patronales y celebraciones comunitarias.

  • Costo promedio: En mercados locales, un plato generoso de texmole puede oscilar entre los 80 y 120 pesos mexicanos, dependiendo del lugar y los acompañamientos.

  • Recomendación de maridaje: Se disfruta mejor acompañado de tortillas de maíz criollo hechas a mano y, para los más tradicionales, un jarro de pulque natural de la región, que equilibra perfectamente la salinidad del chito y el picor del chilpoctli.

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Tamal de ayocote y pipián: un tesoro prehispánico que solo encontrarás en Tlaxcala

Si hay un platillo que resume la esencia de la milpa tlaxcalteca y el ingenio de la cocina ancestral, es sin duda el tamal de ayocote con pipián. No es solo un desayuno; es un bocado de historia que ha resistido el paso de los siglos.

Aquí te contamos todo lo que tienes que saber sobre esta delicia que es, básicamente, un abrazo al corazón envuelto en hoja de maíz.

¿Qué hace tan especial a este tamal?

A diferencia de los tamales comerciales que inundan las ciudades, el tamal de ayocote es una pieza de ingeniería culinaria tradicional. El protagonista es el ayocote, un frijol gigante (leguminosa nativa de México) que puede llegar a medir hasta 2 o 3 centímetros.

En Tlaxcala, estos frijoles se cuecen a fuego lento hasta que alcanzan una textura cremosa que contrasta perfectamente con la masa de maíz nixtamalizado.

Tamal de ayocote y pipián: un tesoro prehispánico que solo encontrarás en Tlaxcala
Foto: El Sol de México

El alma de la fiesta: el pipián

Lo que eleva a este tamal a otro nivel es su salsa: el pipián. Elaborado a base de semillas de calabaza tostadas, chiles y especias locales, el pipián tlaxcalteca aporta una profundidad de sabor ahumada y sutilmente picante.

  • La textura: El tamal no suele ir relleno como un tamal de verde común; aquí, los ayocotes y el pipián se integran a veces con la masa o se colocan generosamente al centro, creando un equilibrio perfecto entre lo sólido y lo untuoso.

  • El envoltorio: Se utiliza la tradicional totomoxtle (hoja de maíz seca), que conserva el calor y le da ese aroma rústico inconfundible.

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¿Dónde y cuándo encontrarlo?

Aunque es un platillo que brilla con fuerza durante las fiestas patronales y el Día de Muertos, en Tlaxcala es un básico de los mercados tradicionales.

  • Mercado de Tlaxcala (Capital): Los fines de semana son el momento ideal para encontrar a las cocineras tradicionales que bajan de comunidades como Ixtenco o Contla.

  • Ixtenco: Conocido como el último reducto otomí del estado, aquí el tamal de ayocote es ley. Si vas a la Feria del Maíz, es una parada obligatoria.

  • Desayunos de carretera: En los puestos a pie de carretera hacia Apizaco o Huamantla, es común ver las vaporeras humeantes anunciando esta joya.

Tamal de ayocote y pipián: un tesoro prehispánico que solo encontrarás en Tlaxcala
Foto: México Trip

Tip de GPS Tlaxcala: Acompáñalo con un atole de masa natural o un café de olla bien cargado. La combinación de la densidad del tamal con lo dulce de la bebida es el «match» definitivo.

La Barca de la Fe: El impresionante barco «anclado» en los llanos de Tlaxcala

¿Un barco gigante en medio de la tierra firme y los magueyales? Sí, existe y está en Tlaxcala. Si buscas un destino que desafíe la lógica y te regale las mejores fotos de tu viaje, tienes que conocer la Barca de la Fe, una joya arquitectónica que combina la fe, la historia y un diseño que parece sacado de una película de fantasía.

Ubicada en el pequeño pueblo de San Andrés Buenavista, localidad situada al noroeste del Estado de Tlaxcala, en el municipio de Tlaxco. Esta iglesia no se parece a nada que hayas visto antes. Aquí te contamos por qué debe estar en tu bucket list viajero.

Un templo con forma de galera

La Barca de la Fe es una parroquia dedicada a San Andrés Apóstol. Lo que la hace única en el mundo es su estructura: una réplica a escala de una galera española del siglo XVI (específicamente la Santa María).

Fue el sueño del párroco Arnulfo Mejía Rojas, quien no solo diseñó el templo, sino que lo convirtió en un museo vivo de la identidad tlaxcalteca.

La Barca de la Fe: El impresionante barco "anclado" en los llanos de Tlaxcala
Foto: Viaja Bonito

¿Qué la hace tan especial? (No es solo la fachada)

Al cruzar sus puertas, la sorpresa continúa. No esperes el típico interior barroco; aquí todo tiene un significado profundo:

  • Arquitectura de madera: El interior está cubierto de finos acabados en madera que te hacen sentir realmente dentro de un navío antiguo.

  • Sincretismo puro: Los muros están decorados con glifos prehispánicos y símbolos náhuatls que conviven con la iconografía católica. Es un homenaje a la mezcla de nuestras dos raíces.

  • El Faro: En lugar de un campanario tradicional, el templo cuenta con una torre en forma de faro que vigila los campos de Tlaxco.

  • Detalles náuticos: Desde el timón hasta las sogas y anclas, cada rincón refuerza la idea de que la iglesia es «la barca que conduce a la salvación».

Guía rápida para tu visita

Información Detalle
Ubicación San Andrés Buenavista, Tlaxco, Tlaxcala.
Costo de entrada Gratuito (se aceptan donaciones).
Tiempo de recorrido 1 a 2 horas.
Mejor hora para fotos Atardecer (la luz sobre la madera y el campo es mágica).

Arma el plan completo: ¿Qué hay cerca?

Ya que estás por la zona de Tlaxco, no te quedes solo con la Barca. Aprovecha para:

  1. Visitar Tlaxco (Pueblo Mágico): A solo 20 minutos. Compra quesos artesanales y visita los talleres de madera.

  2. Ruta del Pulque: San Andrés Buenavista está rodeado de exhaciendas pulqueras. Pregunta por alguna cata cercana.

  3. Los Laberintos de Tlaxco: Si te gusta el senderismo, estas formaciones naturales de tierra son el complemento ideal para tu aventura.

Tips de GPS Tlaxcala para tu visita:

  • Respeta el silencio: Recuerda que, además de un atractivo turístico, es un templo activo. Si hay misa, mantén la discreción.

  • Sube a la cubierta: En algunas ocasiones permiten el acceso a la parte alta (la «cubierta» del barco) desde donde tienes una vista espectacular de los llanos tlaxcaltecas.

  • Clima: En esta zona suele hacer viento y frío, ¡lleva una buena chamarra!

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Oración centenaria: 3 templos en Tlaxcala que esconden secretos prehispánicos

En Tlaxcala, las iglesias no son solo edificios; son cápsulas del tiempo. Bajo sus cimientos y entre sus frescos dorados, palpita el corazón de las civilizaciones que habitaron estas tierras mucho antes de la llegada de los españoles.

Hoy te llevamos a recorrer tres recintos donde la fe católica y la cosmovisión indígena se abrazan en una fusión arquitectónica inigualable.

1. San Esteban Tizatlán: El barroco que invoca a los antiguos dioses

Construida en el siglo XVI por frailes franciscanos sobre las ruinas de un antiguo templo indígena, la Iglesia de Tizatlán es el ejemplo vivo de la adaptación cultural.

  • El detalle visual: Su fachada es una joya del barroco tlaxcalteca. Si miras con atención, verás motivos geométricos que no son meramente decorativos, sino que remiten a la cosmovisión de los pueblos originarios.

  • Los frescos: Sus paredes albergan escenas de la vida de San José y la Virgen con tonos dorados vibrantes, donde se cuelan elementos que parecen invocar a los antiguos dioses tlaxcaltecas.

  • Tradición viva: Aquí la comunidad es el motor. Gracias a la «Fiscalía» (un ejercicio de democracia local), el pueblo se une cada año para cuidar el templo, manteniendo viva la esperanza y la solidaridad.

Oración centenaria: 3 templos en Tlaxcala que esconden secretos prehispánicos
Foto: El Sol de México

2. San Bartolomé Cuahuixmatlac: El refugio de Toci y Matlalcueye

Ubicado a las faldas de La Malinche, este poblado fundado en 1378 guarda uno de los secretos más fascinantes de la región. El templo dedicado al Apóstol San Bartolomé es mucho más de lo que parece a simple vista.

  • El secreto oculto: Dentro del templo existe la estructura de un antiguo adoratorio a Toci (nuestra abuela/deidad principal) y a Matlalcueye (diosa del agua). Antiguamente, este era un sitio de rituales profundos y ofrendas para asegurar el equilibrio de la naturaleza.

  • Historia de origen: El pueblo nació cuando una tormenta devastadora obligó a los habitantes a bajar de la montaña, dando origen a los barrios de la actual Chiautempan.

  • El legado de Elayotzin: Bartolomé Elayotzin, un personaje clave en 1528, donó estas tierras al santo patrono, sellando un pacto entre la comunidad y su fe que persiste hasta hoy.

Oración centenaria: 3 templos en Tlaxcala que esconden secretos prehispánicos
Foto: Comunicación Tlaxcala

3. San Bernardino de Siena: La majestuosidad sobre la pirámide

En Contla de Juan Cuamatzi, se levanta un monumento que domina el paisaje: la Parroquia de San Bernardino de Siena. Este edificio es un ícono de la arquitectura manierista y barroca del estado.

  • Arquitectura de poder: Su fachada de cantera gris destaca por los leones majestuosos que custodian la imagen de San Bernardino. Las torres, decoradas con columnas salomónicas y argamasa, son un espectáculo visual.

  • Cimientos ancestrales: Se dice que la iglesia fue edificada directamente sobre una pirámide prehispánica, una práctica común para simbolizar el triunfo de la nueva fe, pero que conservó la energía sagrada del lugar.

  • Héroes y arte: En su atrio descansan los restos de Juan Cuamatzi, líder revolucionario. Al interior, no te pierdas la cúpula ochavada con pinturas al óleo de arcángeles que parecen vigilar desde el tambor decorado con azulejos.

Oración centenaria: 3 templos en Tlaxcala que esconden secretos prehispánicos
Foto: Ehecatlahtol – La voz del viento

Comparativa de Ruta: ¿Qué buscar en cada parada?

Templo Ubicación Destacado Arqueológico/Cultural
San Esteban Tizatlán. Frescos con sincretismo y sistema de «Fiscalía».
San Bartolomé Cuahuixmatlac, Chiautempan. Adoratorio oculto a Toci y Matlalcueye.
San Bernardino Contla. Construido sobre una pirámide; fachada de leones.

Tips de GPS Tlaxcala para tu visita:

  1. Respeta el culto: Estos son templos activos con una comunidad muy unida. Si vas en horario de misa, mantén un silencio respetuoso.

  2. Explora Contla: Aprovecha para conocer los textiles de la región; San Bernardino es solo el inicio de la riqueza cultural de este municipio.

  3. Fotografía con luz natural: Los detalles de la piedra y los frescos se aprecian mejor entre las 10:00 AM y las 4:00 PM.

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