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¿Quieres defender el medio ambiente en Tlaxcala? Descubre cómo sumarte a estas causas

  • Del río Atoyac a la Laguna de Acuitlapilco, de los bosques de la Malintzin a la defensa de los espacios públicos y los territorios comunitarios, colectivos y organizaciones han sostenido durante años luchas para proteger el agua, la biodiversidad y la vida. Hoy, el reto también es sumar a más ciudadanía a sus causas. Conoce cómo defender el medio ambiente en Tlaxcala.

 

Tlaxcala, Tlax. En Tlaxcala, la defensa del medio ambiente tiene una historia construida por comunidades que se han organizado para proteger aquello que consideran indispensable para la vida: el agua limpia, los bosques, las lagunas, los espacios públicos y el derecho a decidir sobre sus territorios.

Estas luchas no surgieron de la nada. Se han desarrollado en un estado transformado por la industrialización, el crecimiento urbano y distintos proyectos de infraestructura y aprovechamiento del territorio. Mientras se promueven nuevas inversiones y modelos de desarrollo, habitantes de diversas regiones han denunciado contaminación, deterioro ambiental y decisiones que, desde su perspectiva, ponen en riesgo sus comunidades y ecosistemas.

Defensa del territorio en Tlaxcala · 1977-2026 · Haz clic en un punto para ocultar o mostrar
Agua y humedalesBosques y MalintzinTerritorio y espacio públicoComunidad y participaciónDerechos humanos y mujeres

1977
1977

Política de industrialización de Tlaxcala

Antecedente del desarrollo industrial y sus impactos territoriales

Territorio y espacio público

2001
2001

Centro Fray Julián Garcés

Derechos humanos, agua y salud

Derechos humanos y mujeres

2003
2003

Coordinadora por un Atoyac con Vida

Río Atoyac, agua limpia y salud (2003-2004)

Agua y humedales

2018
2018

Patos Verdes al Rescate A.C.

Laguna de Acuitlapilco y humedales

Agua y humedales

2019
2019

Colectivo de Saneamiento y Restauración de la Malintzin

Bosques y restauración forestal

Bosques y Malintzin

2019

Movimiento Solidario Tlaxcalteca (MST)

Economía solidaria, comunidad y ambiente

Comunidad y participación

2019

Brigada San Pedrito

Conservación de la Malintzin

Bosques y Malintzin

2020
2020

Colectivo 16 de Octubre

Monte Malpaís y defensa del territorio frente al proyecto Nueva Xcala

Territorio y espacio público

2020

Colectivo 4 de Octubre

Bosques de la Malintzin y extracción de materiales pétreos

Bosques y Malintzin

2020

Pueblos Unidos por la Montaña Malinche

Bosques, conservación forestal y territorio comunitario

Bosques y Malintzin

2021
2021

Pobladores Unidos Matlalcueyetl

Bosques y defensa de la montaña

Bosques y Malintzin

2021

Grupo Cíhuatl

Agua, contaminación y aguas residuales en Panzacola y Papalotla

Agua y humedales

2021

Mujeres Colibrí Colectiva LesBica Indígena

Derechos de mujeres indígenas y defensa del territorio

Derechos humanos y mujeres

2022
2022

Colectivo en Defensa del Territorio de Tlaltelulco (COLDETT)

Territorio y uso del suelo

Territorio y espacio público

2022

Tlaltelulco en Resistencia

Territorio y decisiones comunitarias

Territorio y espacio público

2022

Hijas de la Matlalcueyetl

Bosques y territorio comunitario

Bosques y Malintzin

2023
2023

Unión de Pueblos, Comunidades y Organizaciones por la Laguna y la Vida (UPCO-LAV)

Laguna de Acuitlapilco y saneamiento del agua

Agua y humedales

2023

Movimiento No al Libramiento Calpulalpan

Tierras agrícolas, biodiversidad y zonas de recarga de agua

Territorio y espacio público

2023

Asamblea Socioambiental Comunitaria de Tlaxcala

Defensa socioambiental y participación ciudadana

Comunidad y participación

2025
2025

Alianza Lagunera por un Ambiente Sano (A.L.A.S.)

Agua, humedales y calidad ambiental

Agua y humedales

2025

Salvemos al Parque de la Juventud

Áreas verdes, arbolado y espacio público

Territorio y espacio público

2026
2026

Comités en Defensa de los Campos Deportivos de Guadalupe Ixcotla y Santa Cruz Guadalupe

Campos deportivos y espacios comunitarios

Territorio y espacio público

2026

Frente Ciudadano San Pedro Ecatepec y Comunidades

Territorio y prevención de posibles impactos ambientales del PODECIBI

Territorio y espacio público

2026

Brigada Ambiental en Defensa de San Pedro Ecatepec

Defensa ambiental y del territorio de San Pedro Ecatepec

Territorio y espacio público

Durante años, muchas de estas resistencias han tenido que abrirse paso para que sus demandas sean escuchadas. Han organizado movilizaciones, documentado afectaciones, impulsado acciones legales, convocado a jornadas comunitarias y exigido que las autoridades respondan a los problemas que enfrentan.

Pero sus historias también muestran que la defensa ambiental no depende únicamente de detener un proyecto o denunciar un daño, implica también sostener procesos organizativos, recuperar espacios deteriorados, generar información, exigir políticas públicas y construir alternativas para cuidar el territorio.

De la industrialización a la defensa del territorio: cómo crecieron las luchas ambientales en Tlaxcala

Desde la segunda mitad del siglo XX, Tlaxcala apostó por la modernización económica y la industrialización. Durante el gobierno de Emilio Sánchez Piedras (1975-1981), la creación del Instituto para el Desarrollo Industrial y Turístico de Tlaxcala, en 1977, impulsó la instalación de empresas y parques industriales en distintos municipios. En las décadas siguientes, la apertura económica y la llegada de capital extranjero profundizaron la transformación del territorio. Mientras los gobiernos promovían la inversión y el empleo, la contaminación del agua y el deterioro ambiental comenzaron a ocupar un lugar cada vez más importante en las denuncias comunitarias.

Durante los gobiernos de Alfonso Sánchez Anaya (1999-2005) y Héctor Ortiz Ortiz (2005-2011), el tratamiento de aguas residuales formó parte de las respuestas institucionales a los problemas de contaminación. Sin embargo, la construcción de infraestructura no garantizaba por sí misma el saneamiento de los ríos: también se requerían mantenimiento, operación continua y vigilancia de las descargas industriales y municipales.

Una de las primeras luchas ambientales organizadas que alcanzó relevancia pública se articuló alrededor del río Atoyac. En noviembre de 2001 surgió el Centro Fray Julián Garcés Derechos Humanos y Desarrollo Local, que acompañó a comunidades preocupadas por la contaminación y sus posibles efectos en la salud. Entre 2003 y 2004, habitantes de distintas localidades consolidaron la Coordinadora por un Atoyac con Vida, para denunciar las descargas contaminantes y exigir que las autoridades atendieran el problema como una cuestión de salud y derechos humanos.

La lucha continuó durante el gobierno de Mariano González Zarur (2011-2016). En julio de 2011 se presentó una queja ante la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), y en marzo de 2017, ya durante el gobierno de Marco Antonio Mena, la Comisión emitió la Recomendación 10/2017 por violaciones relacionadas con el derecho a un medio ambiente sano, el saneamiento del agua y el acceso a la información. El reconocimiento institucional no significó que el río quedara saneado, pero dio mayor alcance a una exigencia sostenida durante años por las comunidades.

La defensa del Atoyac no fue el único proceso organizativo. Con el tiempo, las preocupaciones ambientales se extendieron a otros cuerpos de agua, bosques y territorios, en ocasiones frente a proyectos específicos de inversión e infraestructura.

En 2018, durante el gobierno de Marco Antonio Mena (2017-2021), comenzó una de las luchas por la defensa del agua en Tlaxcala. El 1 de febrero de ese año, Patos Verdes al Rescate inició formalmente sus actividades para proteger la Laguna de Acuitlapilco y denunciar su deterioro. Su organización se convirtió en un antecedente de las articulaciones posteriores para exigir la conservación y el saneamiento de este cuerpo de agua.

En 2019 comenzó a trabajar el Movimiento Solidario Tlaxcalteca (MST), con iniciativas vinculadas con la economía solidaria, la educación, la organización comunitaria y el ambiente. Su trayectoria se suma a los esfuerzos que buscan fortalecer la participación social y construir alternativas frente a los problemas que afectan a las comunidades originarias.

La defensa de los bosques también dio lugar a procesos organizativos propios. En ese mismo año, en San Pedro Tlalcuapan, el Colectivo de Saneamiento y Restauración de la Malintzin sumaron esfuerzos para la conservación de los bosques de la Malinche, ante la aparición del escarabajo descortezador. Ese mismo año, pobladores de la comunidad San Pedro Muñoztla se sumaron a través de la Brigada San Pedrito se sumó a las iniciativas comunitarias vinculadas con el cuidado de la montaña.

Un año después, durante el mismo sexenio, las disputas por el territorio también se hicieron visibles frente a proyectos energéticos. En Calpulalpan, el proyecto fotovoltaico Nueva Xcala, asociado con la empresa transnacional ENGIE, generó cuestionamientos sobre el uso de la tierra y los posibles impactos en el entorno de Monte Malpaís. En 2020, el Colectivo 16 de Octubre hizo pública su defensa de esa zona y sus recursos naturales.

Por su parte, alrededor de 2020 surgió el Colectivo 4 de Octubre, en San Francisco Tetlanohcan, ante la preocupación por la tala de árboles, la extracción de materiales pétreos y el deterioro de la Malintzin.

En 2020 también se articuló de manera más formal Pueblos Unidos por la Montaña Malinche, movimiento que reúne a habitantes de comunidades de Tlaxcala y Puebla preocupados por la conservación del bosque, la tala y el manejo del parque nacional. Su organización se sumó a una historia de defensa comunitaria de la montaña que antecede a su articulación formal.

En 2021, el Grupo Cíhuatl participó en denuncias relacionadas con la contaminación y las aguas residuales en la región de Panzacola y Papalotla. A estas luchas se suma Mujeres Colibrí Colectiva LesBica Indígena en Tetlanohcan, que ha participado en espacios de articulación y pronunciamientos en defensa del territorio.

Durante el gobierno de Lorena Cuéllar Cisneros (2021-2027), las organizaciones ambientales ampliaron sus articulaciones y surgieron nuevas disputas por el uso de la tierra y los espacios públicos. En 2022, en San Pablo del Monte, un grupo de mujeres se organizó para defender el bosque y el territorio, dando origen al colectivo Hijas de la Matlalcueyetl. Desde entonces, el movimiento ha destacado por su labor en la protección de los bienes naturales del sur de Tlaxcala. Actualmente, sus integrantes se mantienen en resistencia frente al proyecto del Ecoparque Tlalli Malinche, impulsado por el gobierno de Puebla, ante las posibles afectaciones al entorno natural y al territorio que defienden.

En ese mismo año, en el municipio de la Magdalena Tlaltelulco, las controversias por los límites municipales y el uso de la tierra se relacionaron con procesos de defensa territorial. En ese contexto nació el Colectivo en Defensa del Territorio de Tlaltelulco (COLDETT) con la exigencia de que las decisiones sobre el territorio consideren la participación de sus habitantes.

En año después, en 2023, el Movimiento No al Libramiento Calpulalpan se opuso al proyecto de infraestructura por las posibles afectaciones a tierras agrícolas, biodiversidad y zonas de recarga de agua. Esta lucha debe distinguirse de la impulsada por el Colectivo 16 de Octubre frente al proyecto fotovoltaico Nueva Xcala, pues se trata de proyectos y conflictos diferentes.

En enero y febrero de 2023, Patos Verdes al Rescate impulsó la unión con otras organizaciones en defensa de la Laguna de Acuitlapilco, de la que surgió la Unión de Pueblos, Comunidades y Organizaciones por la Laguna y la Vida (UPCO-LAV), respaldada por colectivos feministas y organizaciones vinculadas con la defensa de la montaña. En 2025, sus integrantes anunciaron el cierre de un ciclo organizativo. Aunque la articulación logró interlocución con autoridades para la atención de la laguna, el proceso se fragmentó y dio paso a otras formas de organización.

En 2023 se articuló la Asamblea Socioambiental Comunitaria de Tlaxcala, un espacio de organización ciudadana que surgió en medio de las preocupaciones por iniciativas que, desde la perspectiva de sus integrantes, amenazaban el acceso al agua y el territorio. Entre los temas que impulsaron su organización estuvieron la propuesta de una nueva Ley de Agua para la entidad, que cuestionaban por el riesgo de privatización del recurso, y el proyecto de construcción de un autotrén en la zona centro de Tlaxcala. Su conformación refleja cómo las luchas por el agua, los bosques y el territorio comenzaron a encontrar nuevos espacios de articulación y acción colectiva.

En 2025, el anuncio de la transformación del Parque de la Juventud en la llamada Ciudad de la Juventud generó inconformidad entre personas usuarias del espacio y sectores que cuestionaron las intervenciones proyectadas. Esa situación dio vida al Movimiento «Salvemos al Parque de la Juventud» el cuál ha dado a conocer las posibles afectaciones a las áreas verdes y al arbolado de la zona urbana de la entidad.

A la par se conformó la Alianza Lagunera por un Ambiente Sano (A.L.A.S.), que reúne a agrupaciones como Yaocalli Centro de Estudios y Acción Social, Xilonen Grupo Ambiental y Libélula Viajera. Sus actividades incluyen estudios sobre la calidad del agua, reuniones comunitarias y exigencias de saneamiento a la Laguna de Acuitlapilco.

En marzo de 2026, los Comités en Defensa de los Campos Deportivos de Guadalupe Ixcotla y Santa Cruz Guadalupe exigieron preservar terrenos de uso comunitario ante planes de infraestructura. Sus demandas se relacionan con la protección de espacios destinados al deporte, la convivencia y la vida colectiva.

Ese mismo año, en San Pedro Ecatepec, la Brigada Ambiental en Defensa de San Pedro Ecatepec y el Frente Ciudadano San Pedro Ecatepec y Comunidades expresaron su rechazo al Polo de Desarrollo de Economía Circular para el Bienestar (PODECIBI), ante preocupaciones por la falta de información y los posibles impactos ambientales. La organización comunitaria puso en el centro la exigencia de participar en las decisiones sobre el territorio.

En agosto de 2026, a través de la Asamblea Socioambiental Comunitaria de Tlaxcala, diversos colectivos y organizaciones articularon sus demandas en un pronunciamiento regional. El documento reunió distintas luchas por la defensa del territorio: desde las exigencias de saneamiento del río Atoyac y la conservación de la Laguna de Acuitlapilco y la Malintzin, hasta la protección del Parque de la Juventud y los campos deportivos, así como el rechazo a proyectos que consideran perjudiciales para sus comunidades. Esta articulación evidenció los puntos de encuentro entre las distintas luchas socioambientales de Tlaxcala.

La trayectoria de estos colectivos dan muestra de cómo la defensa ambiental en Tlaxcala se ha ampliado: de las primeras denuncias por contaminación del agua a una diversidad de luchas por los bosques, la tierra, los espacios públicos y el derecho de las comunidades a participar en las decisiones sobre su territorio.

No todas las organizaciones nacieron en el mismo sexenio ni responden a las mismas causas, sin embargo, su convergencia evidencia que los conflictos ambientales forman parte de una discusión más amplia sobre el modelo de desarrollo, sus impactos y las responsabilidades de las autoridades.

¿Por qué sumarse a estas luchas?

La defensa de un río, una laguna, un bosque o un espacio público no depende solamente de quienes viven cerca. También necesita una sociedad informada, dispuesta a escuchar y capaz de colaborar.

Las personas pueden sumarse a través de jornadas de restauración, actividades educativas, difusión de información, investigación, documentación de problemas ambientales o apoyo a las iniciativas que cada organización considere prioritarias.

No todos los colectivos necesitan lo mismo. Por eso, acercarse a ellos, conocer sus demandas y preguntar cómo colaborar es una manera de reconocer su trabajo sin sustituir la voz de las comunidades.

El mapa interactivo de Escenario Tlaxcala busca facilitar ese acercamiento. Reúne las luchas, los territorios que defienden y sus principales causas para que estudiantes, investigadores y ciudadanía puedan conocerlas y encontrar vías de contacto autorizadas.

Estas resistencias forman parte de la historia viva de Tlaxcala. Conocerlas permite entender qué se ha defendido durante años; acercarse a ellas puede ayudar a que esa defensa no recaiga siempre en las mismas personas.

Generaciones X, millennials y Z: distintas épocas, problemas similares

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Yossadara Franco Luna

A los seres humanos nos gusta ponerles nombre a las cosas. Nombramos lo que conocemos, lo que tememos, lo que cambia y hasta aquello que todavía estamos tratando de comprender. Esa necesidad de nombrar terminó alcanzando a las generaciones: llegaron los Baby Boomers, la Generación X y, después, la llamada Generación Y, que terminó popularizándose como millennials, hasta llegar a la Generación Z. Decimos Generación X y enseguida creemos saber de quién hablamos. Pensamos en quienes crecieron sin internet, aprendieron a trabajar de determinada manera y tuvieron que adaptarse después a la llegada de las nuevas tecnologías. Con los millennials hacemos algo parecido: los asociamos con internet, las redes sociales, una manera distinta de entender el trabajo y las relaciones. Con la Generación Z repetimos el procedimiento.

Nos basta encontrar unas cuantas características que parecen distinguirla de las anteriores para pensar que se ha entendido a quienes pertenecen a ella. Incluso llegamos a considerar que cada generación ha aprendido de la anterior y que han encontrado una manera mejor de vivir que superó a la anterior. Sin embargo, parece que, en lo que realidad, cambia es la forma en que enfrentamos los problemas, pero los problemas en sí mismo permanecen. Se transforman las circunstancias, las herramientas y el lenguaje con el que hablamos de ellos, pero las preguntas y las dificultades que han acompañado a la humanidad siguen prevaleciendo.

Lo que cambia y lo que permanece

Pensemos, por ejemplo, en el trabajo. La manera de relacionarnos ha sido distinta. Tener un empleo estable, para algunas personas de la Generación X, podía representar una forma de construir seguridad. Los millennials llegaron a un mercado laboral más flexible y también más incierto, mientras que para la Generación Z el trabajo puede resultar aceptable o no en aras de cuantificar cuánto de su vida están dispuestos a entregarle a una empresa. Las formas son distintas y las expectativas también, pero lo que atraviesa a esas generaciones es una preocupación suficientemente conocida por la humanidad, desde tiempos inmemoriales: tener los recursos necesarios para vivir, alcanzar cierta estabilidad y saber que el esfuerzo realizado tendrá algún sentido.

¿Podemos decir realmente que hemos avanzado en nuestra manera de entender aquello que creemos que caracteriza a cada generación? Hay transformaciones evidentes, algunas de ellas profundas, pero quizá hemos confundido el cambio en nuestras formas de vivir con la desaparición de los problemas que intentamos resolver. Incluso podemos llegar a creer que una generación ha resuelto aquello que preocupaba a la anterior, cuando lo que ocurre es que el mismo problema reaparece bajo circunstancias diferentes. Por ello, también la forma de abordarlo puede ser otra, pero el problema en sí mismo no ha sido extirpado.

Resulta, entonces, difícil afirmar que una generación sea mejor que otra. Podemos tener más herramientas, mayor acceso a la información, nuevas posibilidades para elegir y formas de relacionarnos que antes no existían. Sin embargo, disponer de más recursos no significa necesariamente haber dejado atrás aquello que nos preocupa. Una generación puede tener más mucha más apertura para decidir con quién relacionarse y, al mismo tiempo, seguir enfrentándose a la soledad. Puede tener más posibilidades para elegir su trabajo y continuar preguntándose si aquello que hace vale la pena. Puede disponer de más medios para comunicarse y, al mismo tiempo, experimentar dificultades para sentirse escuchada.

Esto no significa negar las diferencias entre generaciones. Las hay. No es lo mismo crecer sin internet que hacerlo rodeado de pantallas ni enfrentarse al trabajo, a las relaciones o a la familia bajo las condiciones de hace cuarenta años que hacerlo en las circunstancias actuales, pero esas diferencias, por importantes que sean, no resultan tan fundamentales cuando nos preguntamos por aquello que la humanidad lleva siglos intentando resolver. Seguimos preguntándonos cómo vivir bien, qué hacer con nuestra libertad, cómo construir relaciones duraderas, cómo enfrentar la pérdida, cómo encontrar seguridad, qué significa tener éxito y, quizá la pregunta más difícil de todas, para qué queremos vivir.

Un intento por resolver lo que se ha recibido

Cada generación intenta resolver aquello que recibió de la anterior, pero la solución puede abrir problemas que antes no existían. Esto es lo que hace que se sientan distintas entre sí. Al observar las respuestas que han construido y cuando las comparan con las anteriores, encuentra razones para pensar que ha llegado mucho más lejos.

Si se agudiza mucho más la mirada y dejamos de regodearnos con las respuestas y observamos las preguntas, la distancia se reduce considerablemente. Lo que para una generación fue una conquista puede convertirse en una nueva dificultad para la siguiente. Ganamos posibilidades y, al tiempo, adquirimos nuevas responsabilidades; decimos que ampliamos nuestra libertad, pero aparecen nuevas incertidumbres; desarrollamos herramientas para facilitarnos la vida y después tenemos que aprender a vivir con las consecuencias de esas mismas herramientas. No se trata de negar el progreso, sino de reconocer que ninguna generación ha conseguido cerrar definitivamente las preguntas que recibió.

Antes de preguntarnos qué tiene de particular cada generación, deberíamos preguntarnos qué permanece cuando quitamos todo aquello que las distingue. Detrás de las fechas de nacimiento seguimos encontrándonos con algo que ninguna generación ha podido resolver del todo: la tarea de aprender a vivir más humanamente.


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Colectivo 16 de octubre denuncia falta de respuesta del Ayuntamiento por proyecto de transferencia de residuos

Tlaxcala, Tlax.- El Colectivo 16 de Octubre solicitó una reunión con autoridades municipales para conocer los permisos ambientales, los costos y las condiciones de operación del Centro de Transferencia de Residuos, así como el futuro del basurero actual; sin embargo, afirmó que hasta el 25 de octubre no había recibido una respuesta formal.

De acuerdo con un comunicado difundido por la organización, el presidente municipal de Calpulalpan, José Manuel Jiménez del Razo, invitó públicamente el pasado 10 de octubre a integrantes del colectivo a acudir a la Presidencia Municipal para conocer el proyecto. No obstante, señalaron que la convocatoria no se concretó en una reunión formal.

Ante la falta de respuesta, el 14 de octubre presentaron un escrito dirigido al alcalde y al Cabildo, con conocimiento de la Sindicatura, para solicitar un encuentro en el que pudieran conocer los detalles del proyecto y exponer sus inquietudes. El documento, indicaron, cuenta con sellos oficiales de recepción de Presidencia, Regidores y Sindicatura.

El colectivo sostuvo que, hasta la fecha de publicación del comunicado, ni el presidente municipal, ni los siete regidores ni la Sindicatura habían respondido formalmente a su petición.

Añadió que Erick Miguel Morales Martínez, identificado en registros públicos como secretario particular de la Presidencia Municipal, les comunicó que el alcalde sí los recibiría. Sin embargo, pese a los intentos posteriores de comunicación, la organización aseguró que no había recibido una fecha para el encuentro.

Piden aclarar permisos y destino de los residuos

La solicitud de diálogo cobra relevancia ante los anuncios relacionados con la instalación de infraestructura para el manejo de residuos en el municipio. El colectivo señaló que el 23 de octubre el secretario de Medio Ambiente de Tlaxcala, Pedro Aquino Alvarado, informó que se facilitarían los trámites para establecer estaciones de transferencia, por lo que el Ayuntamiento de Calpulalpan podría realizar los procedimientos correspondientes, sujetos a su viabilidad ambiental.

La organización consideró necesario aclarar esta información, pues aseguró que desde agosto el gobierno municipal había anunciado trabajos relacionados con el proyecto y que, el 1 de octubre, afirmó que la estación ya se encontraba en construcción.

Ante esta situación, el Colectivo 16 de Octubre solicitó información sobre cinco aspectos: la existencia de una Manifestación de Impacto Ambiental y las autorizaciones correspondientes; el lugar donde se desarrolla la obra, su costo, la empresa responsable y los contratos; así como el sitio autorizado al que serán trasladados los residuos y las medidas previstas ante el cierre anunciado del basurero de Atlangatepec.

También pidió conocer la documentación relacionada con la clausura, el saneamiento y la remediación del basurero ubicado en tierras de uso común del ejido de Calpulalpan, además de las instalaciones de disposición de residuos que se pretenden desarrollar en Cuaula y las autorizaciones con las que contarían.

Entre sus preocupaciones se encuentra también el basurero privado ubicado en La Venta, en Cuaula, Calpulalpan, cuyo funcionamiento y permisos forman parte de los asuntos sobre los que busca obtener información pública.

Exigen transparencia ante la crisis de basura

El colectivo manifestó que no se opone a las soluciones para el manejo de residuos, pero exigió que los proyectos sean legales, transparentes y ambientalmente responsables. Asimismo, solicitó al presidente municipal, a los integrantes del Cabildo y a la Sindicatura responder el escrito presentado y establecer una fecha para la reunión, preferentemente en sábado y con la documentación necesaria para aclarar las dudas ciudadanas.

En su llamado a los medios de comunicación, la organización pidió difundir el caso y dar seguimiento a las solicitudes de información, al considerar que las decisiones sobre el manejo de residuos involucran el medio ambiente, la salud y el futuro de la población.

Finalmente, sostuvo que una invitación pública no sustituye una respuesta institucional y que la transparencia debe acreditarse mediante documentos y no únicamente con declaraciones. Hasta el cierre de su comunicado, el colectivo afirmó que seguía sin contar con una fecha formal para el encuentro solicitado.


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El consentimiento viciado como mecanismo de control y violencia

No podemos hablar de un consentimiento real cuando una persona acepta bajo engaño, presión, amenaza, aprovechándose de una situación, necesidad o de la desigualdad económica o social.

Para que exista un verdadero consentimiento debe haber una manifestación libre, voluntaria y consciente mediante la cual una persona acepta una propuesta, acción o trato. Para determinar que el consentimiento es realmente consciente, deben estar presentes algunos elementos fundamentales. En primer lugar, tiene que existir información suficiente: la persona tendrá que comprender con claridad aquello a lo que está dando su consentimiento y conocer sus posibles consecuencias o implicaciones. Asimismo, tiene que haber libertad en la toma de decisiones, es decir, la ausencia de amenazas, coerción, manipulación o cualquier tipo de presión, incluida la presión emocional.

En este sentido, el consentimiento debe otorgarse de manera voluntaria, sin presiones de ningún tipo y sin manipulación, sin embargo, históricamente se ha omitido esta práctica y, por ejemplo en la violencia sexual, muchos hombres la utilizan para justificarse, dejando la carga en las mujeres y señalando que la violencia que sufren es por la forma en que vestían, porque estaba en un bar sola o porque ella así lo quiso. 

Al respecto, la socióloga Rosa Cobo nos dice que, dentro del sistema patriarcal, el consentimiento se usa muchas veces como excusa para justificar abusos y vender una falsa idea de libertad sexual donde los hombres siempre ganan. Bajo la idea de que cada quien hace lo que quiere con su cuerpo, se promueve en internet y en plataformas digitales que la venta del cuerpo de mujeres es empoderamiento, invisibilizando que la mayoría de estas mujeres viven en condiciones de desigualdad social y económica.

Por ello, Rosa Cobo sostiene que solo podemos hablar de un consentimiento real cuando coexisten tres condiciones fundamentales:

  1. Voluntad
  2. Deseo
  3. Estructuras razonables de igualdad

Estos elementos permiten analizar el consentimiento no solo como una decisión individual, sino también como un fenómeno condicionado por las relaciones de poder y por el contexto social y económico en el que se produce.

Los tres componentes deben entenderse de manera conjunta. La voluntad permite identificar si existe una decisión libre e informada; el deseo permite distinguir una aceptación formal de una participación que responde a lo que la persona realmente quiere; y las estructuras razonables de igualdad permiten analizar si esa decisión se produjo dentro de un contexto que posibilitaba ejercer la autonomía sin una desigualdad de poder determinante.

Estos tres elementos que plantea la doctora Rosa Cobo son importantes de identificar frente a las diversas formas de violencia que viven las mujeres, como es la trata de mujeres y niñas con fines de explotación sexual debido a que no existe ninguno de estos elementos y es algo que las autoridades e instituciones deberían comprender, que las mujeres víctimas nunca otorgan su consentimiento real a los tratantes ni a los consumidores. La ausencia de estructuras de igualdad marcadas por la violencia, la vulnerabilidad económica, social y emocional anula cualquier posibilidad de elección libre, convirtiendo la explotación en lo que verdaderamente es, una violación sistemática a los derechos de las mujeres.

Como sociedad tenemos un reto importante, dejar de considerar que las mujeres están en espacios de explotación sexual por su voluntad y dejemos de reproducir prejuicios como tú los provocas, a ti te gusta, ¿por qué pasas por ahí?, si ya sabes cómo son los hombres, ¿para qué te juntas con ellos? o si está ahí es porque le gusta, ¿por qué no se escapa? 

Por su parte, los hombres tendrán que comprender que un no, siempre es un no. El consentimiento puede retirarse en cualquier momento y no pierde su validez porque previamente haya existido un sí. Un cambio de decisión debe ser respetado de manera inmediata, sin cuestionamientos ni presiones.

Asimismo, es fundamental entender que el consentimiento no se limita a las palabras: un cuerpo rígido, paralizado o que manifiesta incomodidad también puede estar expresando una negativa, y ante cualquier señal de duda corresponde detenerse y preguntar, no insistir.

Es importante que los hombres aprendan a reconocer, respetar y poner en el centro los límites, los espacios y las decisiones de las mujeres. El respeto no consiste únicamente en aceptar un “no” explícito, sino en comprender que nadie está obligado a continuar una interacción sexual cuando ha dejado de sentirse cómoda o segura.

Centro Fray Julián Garcés Derechos Humanos y Desarrollo Local A.C.


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La basura; ¿Un problema para quién?

Hay dos temas que han puesto el tema de la basura como relevante, por una parte, la cancelación del Polo de Desarrollo de Economía Circular para el Bienestar en México (PODECIBI) en Atlagantepec y por otro, el colapso del sistema Estatal de recolección de basura.

El reciente colapso, que supuso más de 100 camiones recolectores varados, pone entre la comunidad el tema de discusión sobre la responsabilidad jurídica y acciones del gobierno por sobre la basura. El gobierno local, como en múltiples ocasiones, ha mantenido un discurso que responsabiliza a la comunidad y aquí es importante preguntarse ¿A quién le pertenece la responsabilidad y que podemos hacer la comunidad ante la omisión del gobierno?

La situación actual ha generado descontento, enojo y malestar a la comunidad, ya que los sistemas de recolección han dejado de pasar a los domicilios de algunos municipios debido al colapso de los basureros en Atlangatepec y en Calpulalpan y la clausura de los basureros en Panotla y Huamantla. Todo el enojo que se ha dejado ver en redes sociales ha sido provocado y aumentado por el discurso del gobierno que responsabiliza del colapso de los basureros a la comunidad presionando el mantenimiento del basurero en Atlagantepec. Estratégico para ir en contra del movimiento que defendió su propio territorio del megaproyecto PODECIBI.

El colapso del sistema de recolección de basura en Tlaxcala pudo haber sido prevenido y evitado. No es fortuito y por lo tanto considerado por parte de las comunidades una venganza, el hecho de que tras la cancelación del PODECIBI les quieran dejar el basurero a la comunidad de Atlagantepec.  

Lo que se detuvo gracias a la unión, lucha local y acompañamiento vecinal fue el detener un basurero, no para la comunidad, sino para la industria y, por lo tanto, el discurso oficialista es un pretexto que esconde intereses de por medio, ya que los residuos industriales implican diferentes tipos de tratamientos, infraestructura y lugares de disposición, ya que son de distinto índole en cuanto a impacto ambiental. No es lo mismo relacionar residuos domésticos como una cáscara de fruta o papel de baño a residuos industriales que por sus características son materiales: corrosivos, reactivos, explosivos, tóxicos, inflamables y biológico-infecciosos y que por su forma de manejo pueden representar un riesgo para el equilibrio ecológico, el ambiente y la salud de la población en general, apegados a la Norma Oficial Mexicana NOM-052-SEMARNAT-2005. Lo que ahora se pone en latencia es que este proyecto sea colocado en otro punto de la Cuenca del Alto Atoyac. 

Con la Ley de Residuos de Tlaxcala de 2023 y a partir de la publicación del Programa Estatal para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos de Tlaxcala en 2025, cada ayuntamiento deberá formular su propio programa de residuos. Y en la Ley de Protección al Medio Ambiente y el Desarrollo Sostenible del Estado de Tlaxcala Faculta a la Procuraduría de Protección al Ambiente del Estado (PROPAET) para vigilar el cumplimiento de la normatividad en materia de residuos.

En suma, la responsabilidad de lo acontecido es del gobierno estatal, de los municipios y de las instituciones que “regulan y vigilan”.

En tanto el gobierno asume su responsabilidad, es necesario construir colectivamente una cultura de separación de la basura para que se empiece a tratar el problema desde su origen.

Si la comunidad se queda al margen del problema y deja que el gobierno por sí mismo conteste y dé una “solución”, lo que hará es lo que ya ha replicado por muchísimos años, omitir que existe el problema y/o delegarlo a terceros. El hecho de que el gobierno no esté organizando y promoviendo programas, así como brindar las condiciones para que haya una cultura de separación de basura, real y no sólo aparente, condena a que la crisis se siga postergando, esto solo es el inicio de un desastre que aún puede ser prevenido.

Si existiese una política que concientice y realice actividades en torno a la separación y gestión de la basura desde todos los ámbitos de poder, estatales y autónomos, cooperando y con la comunidad como principales actores en sus territorios se podría atacar al problema de fondo, claramente para Tlaxcala no fue así y a pesar de la crisis actual, provocada por los mismos funcionarios, siguen sin promover una política de gestión y separación de residuos. 

Si se promoviera algo de esta índole en donde,  municipios, escuelas, organizaciones comunitarias, ciudadanos, promotores ambientales e instituciones locales adquieren un papel fundamental y los instrumentos que se han privilegiado dejan de ser únicamente las infraestructuras y pasan a incluir reglamentos, programas municipales, separación en origen, compostaje, educación ambiental, recuperación de materiales, estaciones de transferencia y cooperación intermunicipal, por su magnitud provocaría cambios y tendría impactos en la vida diaria de Tlaxcala.

Centro Fray Julián Garcés Derechos Humanos y Desarrollo Local A.C.


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Un texto es una composición ordenada de signos escritos en un soporte material, elaborada a partir de un sistema de escritura. Su lectura permite al receptor recuperar el sentido que el emisor quiso comunicar.

Se compone de una serie de enunciados relacionados entre sí y ordenados según una intención comunicativa (como explicar, narrar, describir o argumentar). Para ello, se utiliza un sistema de signos conocido como lenguaje, y dentro de este, un código concreto denominado lengua o idioma.

En consecuencia, todos los textos contienen mensajes codificados que el lector debe interpretar, y que pueden ser de muy diversa naturaleza. Desde las instrucciones de uso de un electrodoméstico hasta un poema de amor, las noticias periodística o un graffiti de protesta, los textos siempre transmiten algún tipo de mensaje destinado a un lector o receptor determinado.

Defensa del territorio en Tlaxcala · 1977-2026 · Haz clic en un punto para ocultar o mostrar
Agua y humedalesBosques y MalintzinTerritorio y espacio públicoComunidad y participaciónDerechos humanos y mujeres

1977
1977

Política de industrialización de Tlaxcala

Antecedente del desarrollo industrial y sus impactos territoriales

Territorio y espacio público

2001
2001

Centro Fray Julián Garcés

Derechos humanos, agua y salud

Derechos humanos y mujeres

2003
2003

Coordinadora por un Atoyac con Vida

Río Atoyac, agua limpia y salud (2003-2004)

Agua y humedales

2018
2018

Patos Verdes al Rescate A.C.

Laguna de Acuitlapilco y humedales

Agua y humedales

2019
2019

Colectivo de Saneamiento y Restauración de la Malintzin

Bosques y restauración forestal

Bosques y Malintzin

2019

Movimiento Solidario Tlaxcalteca (MST)

Economía solidaria, comunidad y ambiente

Comunidad y participación

2019

Brigada San Pedrito

Conservación de la Malintzin

Bosques y Malintzin

2020
2020

Colectivo 16 de Octubre

Monte Malpaís y defensa del territorio frente al proyecto Nueva Xcala

Territorio y espacio público

2020

Colectivo 4 de Octubre

Bosques de la Malintzin y extracción de materiales pétreos

Bosques y Malintzin

2020

Pueblos Unidos por la Montaña Malinche

Bosques, conservación forestal y territorio comunitario

Bosques y Malintzin

2021
2021

Pobladores Unidos Matlalcueyetl

Bosques y defensa de la montaña

Bosques y Malintzin

2021

Grupo Cíhuatl

Agua, contaminación y aguas residuales en Panzacola y Papalotla

Agua y humedales

2021

Mujeres Colibrí Colectiva LesBica Indígena

Derechos de mujeres indígenas y defensa del territorio

Derechos humanos y mujeres

2022
2022

Colectivo en Defensa del Territorio de Tlaltelulco (COLDETT)

Territorio y uso del suelo

Territorio y espacio público

2022

Tlaltelulco en Resistencia

Territorio y decisiones comunitarias

Territorio y espacio público

2022

Hijas de la Matlalcueyetl

Bosques y territorio comunitario

Bosques y Malintzin

2023
2023

Unión de Pueblos, Comunidades y Organizaciones por la Laguna y la Vida (UPCO-LAV)

Laguna de Acuitlapilco y saneamiento del agua

Agua y humedales

2023

Movimiento No al Libramiento Calpulalpan

Tierras agrícolas, biodiversidad y zonas de recarga de agua

Territorio y espacio público

2023

Asamblea Socioambiental Comunitaria de Tlaxcala

Defensa socioambiental y participación ciudadana

Comunidad y participación

2025
2025

Alianza Lagunera por un Ambiente Sano (A.L.A.S.)

Agua, humedales y calidad ambiental

Agua y humedales

2025

Salvemos al Parque de la Juventud

Áreas verdes, arbolado y espacio público

Territorio y espacio público

2026
2026

Comités en Defensa de los Campos Deportivos de Guadalupe Ixcotla y Santa Cruz Guadalupe

Campos deportivos y espacios comunitarios

Territorio y espacio público

2026

Frente Ciudadano San Pedro Ecatepec y Comunidades

Territorio y prevención de posibles impactos ambientales del PODECIBI

Territorio y espacio público

2026

Brigada Ambiental en Defensa de San Pedro Ecatepec

Defensa ambiental y del territorio de San Pedro Ecatepec

Territorio y espacio público

Un texto expositivo, también llamado texto informativo o texto explicativo, ofrece al lector una serie de contenidos o informaciones específicas, junto con las herramientas conceptuales o contextuales necesarias para poder comprenderlos. Es decir, se trata de textos que le explican o le enseñan algo concreto al lector.
Por ejemplo: un informe técnico, un resumen escolar o una entrada de enciclopedia.

La cotidianidad de las mujeres. La igualdad de género: Una lejana realidad

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible son metas universales  a  alcanzar en 2030, sinónimo de una ruta de acción en 17 ejes para lograrlo. A solo 4 años del corte de caja, recibimos malas noticias respecto el número 5 que se refiere a la igualdad de género y el empoderamiento de mujeres y niñas.

En el “Panorama de género 2026” que es la última edición de una serie elaborada por ONU mujeres y las naciones unidas, destaca los datos reciente sobre estos temas, hace un seguimiento de las tendencias, avances y retos, nos muestra datos desafortunados que concluyen que la igualdad de género está lejos de ser una realidad en el mundo.

Respecto el liderazgo político y la paridad se requieren 63 años para lograrla, hoy sólo el 17% de los tribunales supremos a nivel mundial es encabezado por mujeres. En nuestro país -como ejemplo- nunca hemos tenido una Presidenta, con A, de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, lo cual si la reforma judicial hubiera sido planeada de forma responsable conforme a estos objetivos, hubiera priorizado qué esta omisión quedara cubierta, iniciando la representación del más alto tribunal una Ministra.

Un dato muy delicado es que 1 de cada 3 mecanismos nacionales de igualdad de género,  experimentó una disminución significativa del poder institucional, además de otros retrocesos, teniendo existencia formal, pero cada vez menos acciones materiales, en la práctica se revela la poca financiación, una disminución respecto a la rendición de cuentas y una menor acción en las políticas que abordan lo que las mujeres y las niñas necesitan.

El siguiente punto a abordar me recuerda, lo que concluimos en una conferencia organizada por una colectiva que tuve el honor de dirigir en Tlaxcala,  que se llamó  “Las mujeres gobiernan diferente” en el que nuestra amiga Guadalupe Fraire, nos exponía datos reales de la distinción que ocurre cuando una mujer gobierna. Al respecto, este panorama mundial muestra, y lo cito textual por su importancia “qué cuando las mujeres lideran, se priorizan las políticas con perspectiva de género, se exige responsabilidad a las instituciones y se logran avances en todos los ODS, incluidos la educación, la protección del medio ambiente, la reducción de la pobreza y otros ámbitos.”

El estudio muestra que cuando las mujeres tienen el poder y lo pueden ejercer, los resultados mejoran en todas las áreas de la agenda 2030. 

Con estas evidencias resulta retrógrado que los partidos políticos todavía pongan trabas, excusas, simulaciones y exigencias ridículas, para promover el liderazgo de las mujeres, iniciando por la pertinencia de candidaturas de mujeres, más allá de los porcentajes que le son exigidos por ley y que muchas veces no son cumplidos o solamente son simulados, en el mundo entero hay datos fidedignos de que las mujeres seguimos enfrentándonos a barreras sistemáticas para tener y ejercer el poder político, el estudio muestra que por ejemplo “el costo de la participación en una campaña electoral puede ascender a más de 100 veces el promedio de ingreso per cápita, lo que excluye a las mujeres incluso antes de empezar”. Se tiene registrado que en algunos países -por desfortuna México no es  la excepción- 8 de cada 10 candidatas electorales enfrentan hechos de violencia en la vida pública, que cuando las mujeres llegan a los gabinetes regularmente son enviadas a los espacios sociales pero no los de seguridad y poder económico.

Los datos reales son desalentadores porque ningún indicador de los objetivos de desarrollo sostenible para la igualdad de género está en vías de cumplirse, a sólo 4 años de la meta.

El estudio internacional sostiene evidencia irrefutable “cuándo las mujeres lideran, las sociedades son más fuertes, las economías son más resilientes y los resultados son mejores para todas las personas”, por eso a todas las mujeres que tienen interés, participan, o participarán en los próximos procesos electorales les sugiero le hagan llegar este estudio a los tomadores de decisiones en los partidos políticos.

En el ámbito empresarial los datos nos muestran que solo el 6% de los puestos de dirección ejecutiva en las empresas lo ocupan las mujeres, por lo que también las decisiones que dan forma a los negocios y la economía, siguen  a cargo de los hombres, lo que también resulta un sinsentido porque hay evidencia mundial de que las mujeres son buenas líderes, en la economía Impactan seriamente para la disminución de la pobreza y promueven el desarrollo, entonces deberían estar encabezando más espacios empresariales.

Los estudios internacionales promueven aceleradores de la igualdad de género, entre los que se encuentran: la participación equitativa de las mujeres en la toma de decisiones políticas y en las instituciones, la presupuestación con perspectiva de género, la transformación de la economía del cuidado, el trabajo decente y emprendimiento, las economías verdes, poner fin a la violencia contra las mujeres y las niñas, mujeres paz y seguridad, la resiliencia de las mujeres ante desastres y hacer que cada mujer y niña cuente. 

Tenemos mucho por hacer, el tiempo se nos viene encima, no hay excusa de desconocimiento o falta de voluntad política para cambiar esta desafortunada realidad: un mundo que necesita 171 años para lograr la igualdad de género.

Queremos cotidiano.  Instituciones,  mecanismos de protección y promoción a la igualdad de género fortalecidos y no desmantelados, liderazgos inclusivos en lo político y empresarial, autoridades y partidos políticos que comprendan que impactan en la agenda mundial. Queremos mujeres tomando de decisiones en todos los sectores,  eso lo  queremos cotidiano. 


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Crisis de basura en Tlaxcala: 53 municipios se pronuncian, 2 plantean alternativas y 7 sin postura

  • Ante la crisis de basura y los retos que representa el disponer de residuos sólidos, Amaxac y Huamantla han planteado alternativas, mientras tanto, 53 ayuntamientos se pronunciaron sobre las afectaciones y siete no registraron postura en redes sociales.

Tlaxcala, Tlax.- Ante la contingencia ambiental que enfrenta Tlaxcala por las dificultades para disponer de residuos sólidos, los 60 municipios se encontraron frente a un problema que afectó la recolección de basura y los obligó a informar sobre las complicaciones para mantener el servicio. Sin embargo, las respuestas registradas fueron distintas, mientras algunas administraciones comenzaron a explorar alternativas para reducir o aprovechar los desechos, otras se concentraron en comunicar suspensiones y retrasos, sin detallar medidas adicionales.

Asimismo, durante el Diálogo Circular de este viernes, el titular de la Secretaría de Medio Ambiente (SMA), Pedro Aquino informó que el relleno sanitario Morelos, ubicado en Atlangatepec, dejará de recibir residuos de manera definitiva el próximo 31 de octubre. Explicó que la decisión responde al cumplimiento de una instrucción federal y al desgaste operativo, de maquinaria y de costos acumulados en el sitio. Ante este escenario, el Gobierno estatal busca alternativas para la disposición final mediante prestadores privados dentro y fuera de Tlaxcala, así como un trabajo coordinado con las autoridades municipales para implementar acciones concretas para gestionar los residuos de la entidad.

Municipios plantean alternativas

Durante una revisión en los portales oficiales de los municipios se identificó que, en Amaxac de Guerrero, el presidente municipal, Mauricio Pozos, convocó a una reunión de trabajo con distintas áreas del Ayuntamiento para analizar opciones que permitan disminuir la cantidad de residuos generados. Entre las propuestas se encuentran habilitar un espacio para compostaje municipal e impulsar un programa de separación de basura desde los hogares.

Las medidas buscan aprovechar los desechos orgánicos, reducir el volumen de residuos y fomentar la participación de las familias. El alcalde instruyó realizar una revisión técnica para evaluar la viabilidad de las propuestas y anunció que se darían a conocer las primeras acciones una vez analizados los procedimientos necesarios para su implementación.

Por su parte, Juan Salvador Santos, edil de Huamantla, reconoció las molestias que representa para las familias mantener los residuos dentro de sus viviendas durante varios días. Informó que da seguimiento a las condiciones de operación del servicio y a las alternativas disponibles para la disposición final, con el propósito de contribuir a restablecer la recolección.

Aunque el Ayuntamiento no detalló en el comunicado una medida específica para reducir o aprovechar los residuos, señaló que mantendría informada a la población sobre los avances confirmados y las posibles acciones para atender la contingencia.

Durante el Diálogo Circular, el titular de la SMA también señaló que otros ayuntamientos han buscado alternativas por cuenta propia, entre ellas contratar servicios privados para disponer de sus residuos dentro y fuera del estado. Según lo expuesto, algunos municipios ya trasladaron basura a rellenos privados durante el cierre preventivo, mientras que otros propusieron estaciones de transferencia, presentaron predios para posibles proyectos de valorización o avanzaron en esquemas de recolección diferenciada y separación de materia orgánica.

El funcionario sostuvo que las respuestas municipales fueron distintas durante la suspensión temporal de actividades en el sitio de disposición final. Afirmó que los ayuntamientos que incorporaron recolectores voluntarios o más camiones lograron evitar acumulaciones visibles en las calles, mientras que en otros casos hubo problemas de coordinación y comunicación.

53 municipios se pronunciaron; siete no registraron postura

En el resto de la entidad, la respuesta documentada se concentró principalmente en avisos sobre la suspensión temporal o los retrasos en la recolección, acciones que, fueron compartidas durante el ejercicio de este viernes. Ante ello, los comunicados presentes en redes sociales por los ayuntamientos atribuyeron las afectaciones a cierres o dificultades operativas en los sitios de disposición final, largas filas para descargar los camiones y, en algunos casos, a las condiciones climatológicas.

La recomendación más recurrente fue no sacar la basura a la vía pública y mantener los residuos dentro de los domicilios hasta que se restablecieran las rutas. Algunos municipios también pidieron evitar que los desechos fueran depositados en terrenos baldíos, barrancas, banquetas y otros espacios públicos, ante el riesgo de contaminación y proliferación de fauna nociva.

De acuerdo con la revisión de comunicados y publicaciones, 53 de los 60 municipios registraron un posicionamiento sobre las afectaciones al servicio, lo que equivalente al 88.3%.

En contraste, siete municipios no registraron una postura pública en las redes sociales revisadas entre ellos se encuentra Atlangatepec, Calpulalpan, El Carmen Tequexquitla, San Pablo del Monte, Xaloztoc, Zacatelco y Santa Apolonia Teacalco. Esto no permite concluir que sus gobiernos no hayan realizado gestiones o tomado medidas por otras vías, sino únicamente que no se identificó un posicionamiento en los canales analizados.

Preparan alternativas para el cierre del relleno

Ante el cierre definitivo del sitio Morelos, la Secretaría de Medio Ambiente informó que acompañará a los ayuntamientos en la búsqueda de sitios privados autorizados y en la revisión técnica, logística y jurídica de las alternativas. El titular de la dependencia señaló que los municipios cuentan con recursos presupuestados para la disposición final de residuos durante noviembre y diciembre, que podrán destinar a los nuevos prestadores de servicios.

De acuerdo con lo expuesto durante el diálogo, los ayuntamientos deberán formalizar las contrataciones de emergencia en sus respectivos cabildos para que el uso de sitios privados a partir del 1 de noviembre se realice conforme a la ley. La dependencia también indicó que no se permitirá la apertura de nuevos tiraderos a cielo abierto y que se buscará aprovechar infraestructura existente.

El funcionario añadió que el cambio hacia un esquema de cobro por tonelada, en lugar del cobro por volumen utilizado anteriormente, puede incentivar a los municipios a separar y reciclar sus residuos. Asimismo, informó que se firmó una carta compromiso con alcaldes para prevenir la proliferación de tiraderos clandestinos, con participación de autoridades ambientales y federales.

La contingencia coloca a los municipios ante la necesidad de definir cómo garantizarán la recolección y disposición de sus residuos a partir de noviembre. Mientras Amaxac analiza opciones de compostaje y Teolocholco plantea impulsar el reciclaje, otras administraciones buscan acuerdos con prestadores privados. El reto será convertir las alternativas anunciadas en medidas concretas y evitar que las dificultades de disposición final deriven en nuevos focos de contaminación.


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Basura Cero: COBAT de Panzacola reduce una tonelada de residuos en un año ante la crisis de basura en Tlaxcala

    • Ante la emergencia declarada por el Gobierno de Tlaxcala, un grupo de maestras y alumnas del COBAT 05, en Panzacola, Papalotla, impulsan una experiencia de separación, recuperación y aprovechamiento de residuos. En dos años de trabajo, los registros del plantel pasaron de 120 a 93 kilogramos semanales. 

Papalotla, Tlax.- Frente a la crisis de basura declarada por el Gobierno del Estado de Tlaxcala, Lina y Libia, maestras del Colegio de Bachilleres del Estado de Tlaxcala (COBAT) 05, junto con personal administrativo y directivo, de intendencia, alumnos de diferentes grados, asociaciones civiles, grupos comunitarios e investigadores locales, han construido un equipo de trabajo para desarrollar el programa Basura Cero Estratégico, un proyecto que busca reducir la cantidad de basura que se genera, fomentar la separación desde el origen, recuperar materiales que todavía pueden aprovecharse y especialmente construir capacidades sociales ante el problema de la basura.

Desde Panzacola, en el municipio de Papalotla, esta comunidad escolar ha convertido la gestión de los residuos en un ejercicio colectivo de aprendizaje y participación. La iniciativa no se limita únicamente a colocar contenedores de colores, también implica modificar hábitos, involucrar a estudiantes y personal de intendencia, aprovechar los residuos orgánicos mediante composta y canalizar materiales reciclables a centros de acopio.

Ante un contexto en el que la saturación del sitio de disposición final de Morelos, en Atlangatepec, evidenció las dificultades que enfrenta Tlaxcala, Basura Cero Estratégico propone intervenir desde otro punto: el lugar donde la basura se produce.

De la organización comunitaria al COBAT 05: el camino hacia Basura Cero

En Panzacola, municipio de Papalotla, la contaminación ambiental forma parte de una problemática regional más amplia: la de la Cuenca del Alto Atoyac, reconocida por el Gobierno de México como una Región de Emergencia Sanitaria y Ambiental debido a los niveles de contaminación y sus efectos en el territorio y la salud de sus habitantes. En este contexto, el trabajo comunitario acompañado por el Centro Fray Julián Garcés de Derechos Humanos y Desarrollo Local y el Grupo Cihuatl e investigaciones locales ha impulsado distintas acciones para enfrentar el deterioro socioambiental, entre ellas el programa Basura Cero Estratégico.

Antes de que los contenedores de separación ocuparan distintos puntos del Colegio de Bachilleres del Estado de Tlaxcala (COBAT) 05, ya existía un trabajo ambiental impulsado desde la comunidad. Doña Inés del Rosario Rojas, integrante del Grupo Cihuatl de Panzacola, recuerda que su participación comenzó con actividades de educación ambiental dirigidas a jóvenes, mediante charlas realizadas durante varios semestres.

Ese trabajo permitió que las preocupaciones ambientales se tradujeran en acciones concretas. Estudiantes participaron en la limpieza y recuperación de espacios comunitarios, mientras habitantes de la zona se involucraban en iniciativas para promover otras formas de relacionarse con el entorno. Con el tiempo, la separación y el aprovechamiento de residuos encontraron una nueva posibilidad de desarrollo dentro del plantel.

La llegada de Basura Cero Estratégico se vinculó con el trabajo del Centro Fray Julián Garcés y el Proyecto Nacional de Investigación e Incidencia (Pronaii) sobre residuos sólidos urbanos, relacionado con los Programas Nacionales Estratégicos (Pronaces) de Agentes Tóxicos y Procesos Contaminantes del entonces CONAHCYT. La iniciativa buscaba impulsar una gestión integral de los residuos mediante la investigación, el trabajo de campo y la colaboración entre equipos académicos y grupos comunitarios.

De acuerdo con el Mtro. Marco Antonio Rodríguez, quien participó en esta experiencia de colaboración, el acercamiento ocurrió a partir de una mesa de trabajo entre el Centro Fray Julián Garcés, grupos comunitarios e investigadores del pronaii RSU. Estos expusieron sus líneas de trabajo. Posteriormente, los grupos comunitarios analizaron y discutieron en sus localidades las líneas de trabajo y eligieron cuáles podían desarrollar en sus territorios. Basura Cero fue una de las estrategias seleccionadas para distintos espacios de Tlaxcala, entre ellos Panzacola.

La implementación no consistió en poner botes de colores. Rodríguez, miembro del equipo nacional Basura Cero Estratégico, menciona que realmente el trabajo fundamental ha sido realizado por los grupos comunitarios para llevar la estrategia a sus comunidades.

En Panzacola, el vínculo con el COBAT 05 permitió trasladar ese trabajo a la vida escolar. En enero de 2024, la iniciativa se presentó al plantel y las maestras Lina Silva Pérez y Libia Caridad García Jiménez y su equipo central comenzaron a trabajar en su incorporación con la comunidad escolar.

El primer año se destinó al diagnóstico y la planeación. De acuerdo con Silva, se analizó la generación de residuos y se aplicó una encuesta para conocer los hábitos y conocimientos de estudiantes y personal. El segundo año se concentró en poner en marcha las acciones, con acompañamiento técnico y participación de la comunidad escolar.

La experiencia del COBAT 05 forma parte de un trabajo más amplio de implementación de Basura Cero Estratégico. Según Rodríguez, además del acompañamiento a procesos comunitarios, se ha impulsado la estrategia en otros espacios, entre ellos los planteles COBAT 08 y CECYTE 17, las oficinas de representación de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) en Tlaxcala y un espacio en Tehuacán, Puebla.

A decir del investigador, cada experiencia muestra resultados diferentes, retos y oportunidades al poner en marcha un sistema de gestión integral de residuos, lo que no necesariamente garantiza su continuidad: sostener una cambio en un espacio requiere organización, seguimiento y participación de las instituciones y de las personas involucradas; y es así como lo ha hecho el Cobat 05 de Panzacola.

¿Qué es Basura Cero Estratégico y cómo funciona?

Basura Cero Estratégico propone modificar la manera en que se gestionan los residuos desde el lugar donde se generan. De acuerdo con Marco Antonio Rodríguez, la estrategia nació en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y actualmente se implementa en hoteles, escuelas y universidades de seis ciudades de México. Según su testimonio, tiene presencia en aproximadamente 30 espacios.

El objetivo es avanzar hacia una gestión integral que no se limite a separar materiales, sino que contemple las distintas etapas del proceso: conocer qué residuos se producen, prevenir y reducir su generación, separarlos desde el origen, recuperar los materiales aprovechables, organizar su recolección y definir su destino final.

En el COBAT 05, este enfoque se tradujo en cinco estaciones de separación, conocidas como islas. Tres fueron donadas por la Dirección General del Colegio de Bachilleres y dos se adaptaron a partir de contenedores que ya existían en el plantel.

Basura cero

Cada estación permite organizar los residuos para facilitar su aprovechamiento. Sin embargo, el sistema depende de que estudiantes, docentes y personal coloquen los materiales en el sitio correspondiente y eviten mezclarlos con restos de comida o líquidos.

Los residuos orgánicos, principalmente restos de frutas y verduras, se utilizan para elaborar composta. El material se cubre con tierra y, después de aproximadamente cuatro o cinco semanas, se cierne para aprovecharlo en las áreas verdes y las macetas de la escuela.

El PET, papel, cartón, algunos tipos de vidrio y aluminio se separan para llevarlos al centro comunitario de acopio de Panzacola. No todos los materiales son aceptados, por lo que es necesario identificar cuáles pueden recuperarse y cuáles deben enviarse al servicio de recolección convencional.

Para la Lina Silva, la gestión integral implica considerar todo el recorrido de los residuos: desde su ingreso a la institución hasta la limpieza, la separación, la recolección diferenciada, el almacenamiento, el tratamiento y su traslado hacia los centros locales de reciclaje. Aquello que no puede aprovecharse se entrega al camión recolector.

La profesora Lina resume uno de los problemas centrales de la gestión de residuos con una frase: “La basura nace de la revoltura”. Cuando los materiales se mezclan, se dificulta recuperar aquellos que todavía tienen utilidad.

Por eso, la separación desde el origen es un punto de partida. Pero para que el sistema funcione, también se requiere organización, seguimiento y coordinación entre quienes generan los residuos, quienes realizan las labores de limpieza y quienes los reciben para su aprovechamiento.

Las estudiantes llevan el aprendizaje a la práctica

El interés de Carolina, alumna de quinto semestre del COBAT 05, surgió a partir de un proyecto en el que reutilizó envases de leche para elaborar nuevos objetos. Esa experiencia la motivó a participar en Basura Cero Estratégico y buscar que otras personas comprendieran la importancia de reducir los residuos que se generan en la escuela.

Basura Cero

Junto con sus compañeras, ha impulsado actividades de reutilización y talleres para compartir lo aprendido con otros grupos. Para ellas, participar en el programa también ha significado observar sus propios hábitos y reconocer cuánta basura producen cotidianamente.

“Al inicio, fue mucha, mucha, mucha basura que tuvimos que estar separando”, recordó Alma, también estudiante de quinto semestre, al describir lo que encontraron durante las primeras actividades. La separación les permitió reflexionar sobre el destino de los residuos y la responsabilidad que tienen en su manejo.

“La basura genera un gran impacto en la sociedad y nosotros como jóvenes debemos de aprender a empezar a reciclar, a reutilizar”, expresó una de las estudiantes. Desde su experiencia de aprendizaje en el proyecto Basura Cero, han podido reflexionar  que la acumulación de basura no solo contamina, sino que puede relacionarse con problemas de salud y molestias para las comunidades.

Desde el plantel, las estudiantes buscan que estos aprendizajes se reflejen en acciones cotidianas y que la separación de residuos se convierta en una práctica compartida dentro y fuera de la escuela.

Para las maestras Lina y Libia, que los alumnos se involucren de manera activa en el programa es fundamental para que el programa sea exitoso, pues no se trata de que cambien sus hábitos, también de que reflexionen su relación y responsabilidad con los residuos.

“Los alumnos que se suman al proyecto les llamamos “orientadores basura cero”; su participación a través del servicio social es fundamental; ya que ellos se encargan de supervisar que las islas estén funcionando de manera correcta; además de que impulsan a que sus compañeros de aula, también se sumen”.

Basura Cero

El Cobat 05 de Panzacola, actualmente cuenta con una matrícula activa de 746 estudiantes, entre el turno matutino y vespertino.

A través de Basura Cero, el Cobat 05 pasó de 120 a 93 kilogramos de basura semanales

El diagnóstico inicial del COBAT 05 estimó que el plantel generaba alrededor de 120 kilogramos de residuos por semana. Un año después de implementar Basura Cero Estratégico, la generación se proyectó en 93 kilogramos semanales, de acuerdo con Libia y Libia.

La diferencia es de 27 kilogramos menos por semana, lo que representa una disminución del 22.5% respecto al diagnóstico inicial. Al proyectar esta reducción durante 52 semanas, equivale a mil 404 kilogramos menos de residuos al año, es decir, aproximadamente 1.4 toneladas.

Esta estimación permite dimensionar el alcance potencial de las acciones de separación y aprovechamiento impulsadas en el plantel.

El personal de intendencia también ha identificado cambios en las labores de limpieza. María Concepción Aguilar Texis explicó que antes podía retirar una bolsa jumbo de basura por turno, mientras que ahora, según su experiencia, recoge menos de media bolsa.

La trabajadora estima que la cantidad de residuos disminuyó alrededor de 50%, aunque se trata de una apreciación basada en su trabajo cotidiano y no de una medición independiente del total generado por el plantel.

También advierte que el cambio requiere recordatorios constantes, pues la separación no siempre se realiza correctamente y, en ocasiones, los recipientes contienen líquidos o restos de comida que dificultan las tareas de limpieza.

Margarita Minero Cahuantzi, quien lleva cinco años trabajando en el plantel, señaló que el proceso de adaptación es especialmente importante entre quienes ingresan al primer semestre. Para ella, la clave está en insistir hasta que la separación se convierta en una práctica habitual.

“Es más constancia, constancia para que los chicos se habitúen a su separación”

Desde el turno vespertino, César Cruz coincide en que todavía hace falta reforzar las indicaciones a alumnos de primer ingreso, aunque considera positivo el programa.

“Es un buen proyecto, pero siento que hay que ir recalcando con los muchachos que tienen que ir tirando su basura donde va”

Los testimonios evidencian una de las principales dificultades de este tipo de iniciativas: los cambios de hábitos no ocurren de manera automática ni se mantienen únicamente con la instalación de infraestructura. Requieren información, constancia y una distribución clara de responsabilidades entre estudiantes, docentes y personal de limpieza.

La experiencia también permite observar que las tareas de separación y aprovechamiento no deben recaer exclusivamente en quienes realizan la limpieza. Para que el sistema funcione, toda la comunidad escolar necesita participar desde el momento en que genera un residuo.

Una experiencia local ante la crisis de residuos

La experiencia del COBAT 05 muestra cómo una institución educativa puede organizar acciones concretas para reducir, separar y aprovechar parte de los residuos que genera. También evidencia que los resultados dependen de la cooperación entre distintos actores y de la continuidad de las prácticas.

Marco Antonio Rodríguez considera que el trabajo realizado en el plantel refleja la posibilidad de construir una gestión integral mediante la participación de docentes, estudiantes, personal administrativo y de intendencia, colectivos comunitarios, asociaciones civiles e investigadores.

El propósito, explicó, es que el aprendizaje adquirido dentro de la institución trascienda sus instalaciones y llegue a los hogares, las familias y otros espacios de convivencia. Es una manera de preparar ciudadanos con conocimientos sobre residuos y con una ética ambiental en la comunidad.

“Hay que iniciar con la separación dentro de los nodos estratégicos de las ciudades, como las escuelas, oficinas públicas, mercados, hoteles, parroquias, etcétera. Una vez que se consolida la separación, se inician los planes de prevención y de minimización de residuos no reciclables. Pero más importante es pensar en que las personas que están practicando todos los días estas acciones pueden llevarlas a los hogares, con los familiares, amigos y vecinos; es decir, se está formando un sujeto social capaz de actuar dentro de la comunidad ante un problema complejo”

 

Para el investigador, el COBAT 05 es una muestra de ese proceso colectivo. En sus palabras, se trata de una experiencia en la que participan personas con distintas responsabilidades, pero con un objetivo común: cooperar para construir una nueva forma de gestión integral de los residuos desde los espacios vitales de la comunidad.

Basura Cero

En ese sentido, señaló que, ante la crisis de basura que enfrenta Tlaxcala, es importante difundir este tipo de iniciativas en otros espacios vitales de las ciudades, especialmente en aquellos donde se generan grandes cantidades de residuos. Ya que a través de procesos cooperativos entre instituciones públicas, asociaciones civiles, grupos comunitarios e investigadores locales se puede construir una forma de gestión integral de residuos justa, responsable, cooperativa, de aprendizaje mutuo y funcional desde el propio territorio.

En Tlaxcala, donde la saturación de los sitios de disposición final ha puesto en evidencia las limitaciones del manejo de la basura, experiencias como la del COBAT 05 ofrecen una alternativa desde el origen del problema. No resuelven por sí solas la crisis estatal, pero muestran que es posible reducir la generación de residuos y recuperar materiales cuando existen organización, infraestructura y participación colectiva.


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Tras reportaje de Callaghan, CFJG pone el foco en los hombres que pagan por sexo

Tlaxcala, Tlax.- La discusión sobre la trata de personas con fines de explotación sexual también plantea la necesidad de examinar el papel de los hombres que pagan por sexo y la demanda que contribuye a sostener este fenómeno. En entrevista con Escenario Tlaxcala, integrantes del Centro Fray Julián Garcés (CFJG) señalaron que analizar las masculinidades y la responsabilidad de los consumidores permite ampliar la mirada sobre las dinámicas de explotación sexual y la violencia contra las mujeres.

Esta discusión cobra relevancia tras la segunda entrega de la periodista Louise Callaghan, del medio británico The Sunday Times, publicada el pasado 17 de octubre, en la que documentó la trata de personas con fines de explotación sexual en Tlaxcala mediante testimonios de víctimas y antecedentes judiciales en Tenancingo, además de cuestionar a autoridades estatales y federales sobre la persistencia de este delito.

En los días previos a la publicación, Callaghan acudió al Diálogo Circular, encabezado por el coordinador de Comunicación del Gobierno estatal, Antonio Martínez Velázquez, y a la conferencia matutina de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo. En ambos encuentros cuestionó a Martínez Velázquez y a la titular de la Secretaría de las Mujeres, Nydia Cano, sobre los casos de trata que persisten en Tlaxcala. Ante Sheinbaum Pardo, abordó la situación de las personas sobrevivientes y la atención que recibe esta problemática. De acuerdo con lo retomado en la nota, desde la oficina del Gobierno federal se afirmó que el «número oficial de casos de trata» era «cero».

Masculinidades que normalizan la violencia contra las mujeres

Marisol Flores García, directora del Centro Fray Julián Garcés (CFJG), señaló que existe una construcción patriarcal que coloca a las mujeres en desventaja, mientras que la masculinidad hegemónica normaliza las prácticas que permiten violentarlas, prostituirlas y consumirlas.

Aseguró que esta problemática no es exclusiva de Tlaxcala, sino que responde a estructuras presentes en distintas partes del mundo, en las que se normaliza la violencia contra las mujeres. En ese sentido, cuestionó que, cuando una mujer sufre violencia, la atención no siempre se dirige hacia quien la ejerce, sino que puede derivar en su revictimización. Asimismo, señaló que los hombres que solicitan prostitución no suelen ser objeto del mismo cuestionamiento social, incluso por parte de otros hombres.

Hombres que pagan por sexo, una responsabilidad poco discutida

Por su parte, Emilio Berruecos, integrante del Centro Fray Julián Garcés (CFJG), señaló que «desde la cultura patriarcal concebimos a las mujeres como objeto de placer». Esta concepción, explicó, contribuye a tratarlas como mercancías y no como iguales, al tiempo que normaliza mecanismos de control, violencia y dominio sobre sus cuerpos y decisiones.

A esta visión se suma la invisibilización de los consumidores. De acuerdo con los integrantes del CFJG, la discusión pública suele centrarse en la atención a las víctimas y la persecución de los tratantes, mientras que «poco se habla e incluso se minimiza la participación de los hombres que consumen los cuerpos de las mujeres». Esto, señalaron, limita el cuestionamiento social sobre el ejercicio de la masculinidad y la responsabilidad de quienes pagan por sexo.

Berruecos destacó que la responsabilidad suele recaer en las propias víctimas, a quienes se les atribuye la obligación de cuidarse, mientras que el comportamiento de los hombres no recibe el mismo cuestionamiento. En este contexto, describió al consumidor como un «rostro oculto», cuya presencia atraviesa distintos espacios, desde localidades y municipios hasta diversos «estratos sociales».

En esta misma línea, Flores García sostuvo que la trata se mantiene, entre otros factores, por los «hombres que solicitan prostitución», a quienes identificó como «consumidores o prostituyentes». Berruecos agregó que, dentro de la cultura patriarcal, el consumo sexual no suele concebirse como una relación de violencia o explotación, sino como «un derecho que nos damos en el patriarcado», una demanda que, desde su perspectiva, sostiene y dinamiza las redes de trata.

Ambos señalaron que esta práctica puede llegar a tolerarse e incluso asociarse con el estatus, el ego o el reconocimiento entre pares. Como ejemplo, aludieron a expresiones utilizadas para presionar o ridiculizar a otros hombres, como; «¿O te pega tu mujer? […] ¿Tienes que pedir permiso? ¿Mandilón?».

Para los integrantes del CFJG, estas dinámicas constituyen una expresión de la masculinidad hegemónica y pueden convertir el acceso pagado al cuerpo de las mujeres en una forma de ostentar poder adquisitivo, dominio y prestigio entre hombres.

En ese sentido, Berruecos planteó que se requiere una «pinza doble» para enfrentar estas prácticas: la sanción jurídica y la sanción social. Es decir, que la respuesta no dependa únicamente de las disposiciones legales, sino también de un cuestionamiento colectivo hacia los hombres que participan en dinámicas de explotación y violencia contra las mujeres.

Reeducar las masculinidades para prevenir la violencia

Los integrantes del Centro Fray Julián Garcés (CFJG) consideraron que, si bien las acciones gubernamentales se han orientado a la atención de las víctimas y la persecución de los victimarios, también es necesario prestar atención a quienes consumen servicios sexuales en contextos de trata. Señalaron que, sin modificar las prácticas y las construcciones culturales sobre la masculinidad, así como abordar la responsabilidad de los consumidores mediante medidas legales y procesos de reeducación, el problema persistirá.

Ante ello, el CFJG propuso impulsar un programa educativo de prevención en entornos escolares, enfocado en la construcción de masculinidades no violentas. Emilio Berruecos señaló que, en abril, entregaron a la Unidad de Género y Cultura de Paz de la Secretaría de Educación Pública (SEP) una propuesta para desarrollar este tipo de intervención como un proceso reeducativo. Enfatizó que el Gobierno estatal cuenta con herramientas para promover cambios culturales que no se limiten a la trata, sino que también contribuyan a prevenir la violencia contra las mujeres.

Los entrevistados señalaron que esta transformación no depende únicamente de las políticas públicas, sino también de cambios sociales y culturales. Por ello, plantearon la posibilidad de construir una agenda conjunta entre la sociedad civil, la academia y los medios de comunicación para cuestionar el consumo sexual y las prácticas que normalizan la violencia. Berruecos sostuvo que la responsabilidad hacia los hombres ha quedado relegada y que uno de los retos es generar mecanismos sociales para cuestionar las distintas formas de violencia que ejercen contra las mujeres.

Por su parte, Flores García consideró que los procesos de reeducación pueden contribuir a transformar los entornos masculinos y propiciar otras formas de ejercer la masculinidad. Para los integrantes del CFJG, el desafío consiste en promover masculinidades distintas, no violentas, y articular este objetivo con una agenda pública que involucre a actores políticos, medios de comunicación, academia y sociedad civil.

Al concluir la entrevista, Berruecos planteó una pregunta dirigida a los hombres que consumen los cuerpos de mujeres en situación de trata «Como hombres, desde nuestra masculinidad, ¿seríamos capaces de vivir lo que las mujeres viven?». Y añadió que, si la respuesta es negativa, es necesario reconocer que existe una situación de violencia y una cuestión de injusticia, aunque, «como hombres», nos resulte difícil verbalizarlo.


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